www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Rubalcaba: ni siquiera un buen discurso cambia la realidad

domingo 10 de julio de 2011, 09:36h
Finalmente, el candidato Rubalcaba pronunciaba ayer su esperado discurso, del que el señor Zapatero decía que habría un antes y un después. A la vista de su forma y contenido, el señor Zapatero tenía razón pero en un sentido que no es seguro complazca al Presidente del Gobierno. Porque el señor Rubalcaba –e independientemente que uno pueda discrepar del discurso en más de un punto- demostró una categoría que le sitúa en otro nivel. Nada nuevo. Casi todos sabíamos –y estábamos satisfechos de reconocerlo- que el Partido Socialista cuenta con gentes preparadas, coherentes y consecuentes. La pregunta –y el problema- es cómo gentes así dejaron que llegara a la Secretaría General, y desde ella a la Presidencia del Gobierno, a una persona tan astuta como ignorante e incompetente, incapaz de pasar el corte en una empresa mediana, aprobar una oposición a un cuerpo medio de la administración o acceder al cuerpo de numerarios de una universidad modesta. Y el problema del señor Rubalcaba -difícil de sortear a pesar de la inteligencia y capacidad oratoria de nuestro candidato- estriba en cómo explicar su estrecha y directa colaboración durante años con el peor gobierno de la democracia, responsable de una penosa situación política y económica que se nos aparece y golpea como un hecho incontrovertible.

Quizá por ello, el candidato socialista ha creído necesario recurrir a ciertos “latiguillos” de segunda condición intelectual e impropios de una persona con su experiencia y formación. A caballo entre el chavismo y el anarquismo, Rubalcaba atizó a la banca con amenazas de incautar parte de sus bienes -habrá que saber en qué medida lo requisado contribuiría a crear empleo- y, al mismo tiempo, hizo continuos guiños a los indignados del 15-M. Resulta curioso que la carta de presentación como candidato de un ministro del Interior en funciones sea recordarnos que ha sido incapaz de afrontar sus obligaciones de “hacer cumplir la ley”, frente a quienes la vulneran impidiendo desahucios, coaccionando a los representantes elegidos democráticamente por la ciudadanía y desoyendo al Supremo y Constitucional en la jornada de reflexión. Hechos todos que ponen en cuestión la seguridad jurídica del Reino y cuya gravedad resulta ocioso subrayar.

Los guiños a la izquierda, trufados con una capacidad oratoria incuestionable, difícilmente camuflan una trayectoria, si no agotada, al menos gravemente cuestionada por los hechos. El señor Rubalcaba ha estado demasiado tiempo en primera línea como para no haber puesto en práctica ninguno de los propósitos que esbozó ayer, algunos de ellos de indudable interés. Déficit público y desempleo no han hecho sino aumentar desde hace siete años, en la misma proporción que ha ido disminuyendo la credibilidad como país en el exterior. Así las cosas, se antoja muy complicado que alguien que ha sido corresponsable de todo este desastre venga ahora con la solución bajo el brazo. Por más inteligencia que derroche y artificios dialécticos que gaste el personaje en cuestión.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios