Las exposiciones temporales programadas por el Museo Reina Sofía hasta septiembre y octubre desconciertan y sorprenden a partes iguales. Los trabajos de Leonor Antunes, James Castle, Elena Asins y Lygia Pape comparten “cartel”, como si de un festival de música se tratara, con otras dos muestras de casi obligada visita: Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera. 1926-1939 y Yayoi Kusama.
La programación artística del
Museo Reina Sofía está pensada para desconcertar al visitante. Basta con pasearse por sus salas dedicadas a albergar exposiciones temporales para cerciorarse de que se cumple esta premisa. Este verano, son seis las muestras que pueden visitarse en sus instalaciones, en busca de experiencias sensoriales más allá de las que provee al espectador la colección permanente.
El “atrevimiento” del visitante merece la pena, sobre todo si la exposición elegida es la de
Yayoi Kusama, artista japonesa con altas dosis de imaginación y surrealismo. Tampoco hay que perderse la dedicada al
movimiento de la fotografía obrera, 1926- 1939 que, pese a que la temática de la Guerra Civil nunca pierde actualidad, con la conmemoración del 75 aniversario del comienzo de la contienda adquiere, si cabe, aún más trascendencia.
Galería de fotos
El momento de la regeneración, de Yayoi Kusama (tela, poliuretano, madera y pintura)Desconcierta, sin embargo, recorrer el resto de exposiciones temporales. Las propuestas de los artistas que les dan título, Elena Antunes, Lygia Pape, Elena Asins y James Castle, carecen de la habilidad de crear vínculos con el visitante que asiste, en ocasiones anonadado, a lo que ve. Pero esta percepción no evita que sea posible admirar la habilidad del artista y reconocer en ese trabajo una labor intelectual y de profundo significado. Así ocurre con las obras de
Elena Asins (Madrid, 1940), en blanco y negro, de gran austeridad y cargadas de geometría y linealidad.
Galería de fotosTambién en las de
James Castle (Idaho, 1899-1977), cuyos trabajos habían circulado en el ámbito local o bajo la rúbrica de “arte marginal” o “arte autodidacta”, un calificativo de lo que da cuenta el espectador, que percibe en el artista unas aptitudes artísticas que rozan lo infantil.

Acumulación, No. 2, de Yayoi Kusama (sofá, tela de relleno, yeso y pintura)Las instalaciones de
Leonor Antunes (Lisboa, 1972) provocan una sorpresa inesperada por la disposición de su trabajo, en el suelo, colgando del techo y obligando al visitante a sortearlo. Pero si hay una artista que acumula la mayor cantidad de caras de asombro con su trabajo es Yayoi Kusama (Matsumoto, Japón, 1929), una de las artistas japonesas más relevantes que pasa sus días internada en un hospital por su vulnerabilidad física y psicológica.
En caso de que quien visite su exposición no haya leído antes nada de esta
peculiar artista, le sorprenderá aún más lo que ve y a lo que asiste. Dos globos rojos con lunares blancos y pegatinas con el mismo motivo dan la bienvenida a una exposición pensada para divertir y hacer sentir curiosidad por los materiales utilizados por la autora o la disposición de sus arriesgadas creaciones. La abstracción, el surrealismo y
altas dosis de imaginación y de dotes artísticas se combinan para dar como resultado un conjunto de obras en las que no falta pintura, fotografía, escultura y otras disciplinas artísticas, como vídeos e instalaciones en el suelo.

Auto-obliteración, de Yayoi Kusama (tinta y fotografía)
Lo fundamental para entender la trayectoria de Kusama es caer en la cuenta de que ha sido una mujer de continuos cambios de residencia y de motivaciones. De Japón a Estados Unidos, donde en Nueva York fue una de las artífices del pop art. Sus ansias por experimentar y sus
obsesiones permanentes, como la representación del espacio infinito o los lunares, le han hecho crear obras profundas y, al tiempo, divertidas. Su serie de lienzos “Infinity Net Paintings” es de una sencillez aplastante, nada que ver con su serie de esculturas “Accumulation”, que muestra a elementos cotidianos como una maleta, una escalera, un sofá y una silla cubiertos por unos añadidos con forma de falo hechos con tela rellena plateada. Fabulosos. Como si de un banco de coral se tratara.
Igual de atractiva es la instalación “I´m here, but nothing”, que consiste en la recreación del salón de una casa, con sofás, una mesa de comedor, un espejo y hasta un carro de la compra. La genialidad estriba en las
pegatinas de colores pegadas por todos los rincones de este habitáculo ficticio iluminadas por luces ultravioletas. Divertidísimo. No se lo pueden perder.
Galería de fotos de la exposición de Yayoi KusamaDatos útiles sobre qué ver en el Museo Reina Sofia:Luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939Hasta el 22 de agosto
En la planta 3
James CastleHasta el 3 de septiembre
En la planta 3
Leonor AntunesHasta el 5 de septiembre
En la planta 3
Yayoi KusamaHasta el 12 de septiembre
En la planta 1
Elena AsinsHasta el 31 de octubre
En la planta 3