Lo primero que tenemos que hacer es mirar bien la
invitación por si los
novios nos dan algún tipo de “dress code” o de recomendación de cómo ir vestido a su boda. Uno de los ejemplos más típicos es cuando se celebra un enlace en Ibiza y se pide a todos los invitados que vayan de blanco. Nos suena, ¿verdad?
Bueno, pues si no se da este caso, lo más normal es que los novios no especifiquen un código de vestimenta, pues esperan que todos sus
invitados vayan
impecablemente vestidos a su boda. Y, entonces, ¿cómo acertamos? O mejor dicho, ¿cómo nos aseguramos que no fallamos con la elección de
nuestro look?
Una norma muy importante que debemos seguir a raja tabla cuando estamos invitadas a una boda (a no ser que, como decíamos antes, se celebre en Ibiza y lo pidan los novios) es no ir de blanco. Este color está únicamente reservado para la novia. Sólo ella puede elegir este color para su vestido y, si tuviéramos la osadía de asistir vestidas de este color, supondría una enorme falta de respeto hacia la novia. Pero, como en todo, hay excepciones. En Inglaterra, por ejemplo, no hay
madrina y padrino pero sí dama de honor y bestman. En el caso de las
damas de honor, sí se les permite vestir de blanco. Seguro que todos tenemos en la memoria ahora mismo a una de las damas de honor más famosas de este año:
Pippa Middleton. Casi llamó más la atención que su hermana en el día de su boda. ¿Os dais cuenta de por qué es importante que no utilicemos el blanco? La protagonista de toda boda es la novia, y no debemos intentar quitarle importancia, ¿no creéis?

Por tanto, nunca vestir de
blanco. También es recomendable que no nos pongamos tonos muy parecidos al él como el beige, el rosa muy clarito, etc., pues no todas las novias eligen el blanco nuclear para su vestido, pero sí un blanco roto tirando a beige. No obstantes, lo importante es que nos quede claro de qué color no ir.
Otro de los colores prohibidos hasta hace muy poco era el
negro, puesto que era el color del luto. Pero ahora, está cada vez más permitido vestir de este color para una boda, sobre todo si se combina con colores flúor, tan de moda esta temporada.
Otro punto a tener en cuenta para que podamos ir bien vestidas es la hora de la ceremonia. Si la
boda es de mañana, siempre debemos ir de corto. Esto es, vestido, traje de chaqueta, falda y blusa... pero siempre hasta la rodilla o un poco por encima. En este asunto tenemos que tener cuidado, pues que queramos llevar un traje corto no significa que podamos llevar minifalda. Vamos a una boda, a un acto religioso seguido de una celebración, y no a una discoteca. Lo mismo pasa con los escotes. Debemos ir recatadas. No hace falta que vayamos tapadas como si fuéramos una monja, pero sí discretas, sencillas y elegantes.

Si la boda es de tarde – noche, entonces podemos llevar traje largo, aunque el corto es siempre muy aceptado. Pero esto si somos una invitada normal, pues si somos la madrina o la madre de la novia, sí se nos permite llevar traje largo, sea a la hora que sea.
Cuando llevemos traje largo tenemos que tener muy en cuenta al tipo de celebración que vamos. No es lo mismo ir a una boda que a la entrega de los Oscar. Es decir, no debemos llevar colas, lentejuelas... Para que lo entendáis mejor, os dejamos varios ejemplos gráficos de cómo no ir a una boda...


¿
Pamela o tocado? El sombrero o la pamela sólo para bodas de día, mientras que el
tocado lo podemos llevar a cualquier hora. Es importante que, llevemos lo que llevemos, aguantemos el máximo tiempo con él puesto. Por protocolo no debemos quitarnos ninguno de los dos hasta después del almuerzo o cena, pero sí nos lo podemos quitar para bailar. Además, estaremos más cómodas, sobre todo si llevamos una gran pamela puesta.

Resumiendo: lo importante es que vayamos discretas, que no queramos acaparar todas las miradas, puesto que para eso está la novia, pero que vayamos elegantes, cómodas y guapas.
Créditos fotografías: Helena Mareque, Steve Granitz, Paul Zimmerman, Getty, Jeff Kravitz, John Shearer, Clint Spaulding...