GARABATOS POLÍTICOS
México; cuestiones para el PRI del mañana
jueves 21 de julio de 2011, 08:23h
Las pasadas elecciones regionales confirmaron lo que no se ha querido decir abiertamente: el Partido Acción Nacional (PAN), en el poder, se desplomó; se prefiere hablar del triunfo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que rebasó con amplísimos márgenes a sus rivales y permite vaticinar el regreso del PRI a la presidencia de la República.
Si México viviera en una relativa normalidad, sería más que posible que la profecía se cumpliera, pero se viven tiempos de cólera social y nada garantiza que las campañas y las elecciones puedan llevarse a cabo con la tranquilidad mínima para garantizar la seguridad de candidatos y electores. No se debe descartar ninguna hipótesis de los posibles escenarios del próximo año, incluyendo los asesinatos y los actos terroristas.
En el supuesto de que el PRI triunfara, habrá un ¡uf! por la salida de los “aficionados” y una esperanza en el regreso de los “profesionales”. Sin embargo, las respuestas a los problemas sociales no dependerán únicamente del cambio del partido en el poder que, cualquiera que sea, enfrentará un escenario diferente y desfavorable.
La imagen del PRI como partido que aseguró la paz social, la transmisión pacífica y regular del poder y un crecimiento económico con un nivel de distribución del ingreso, injusto como todos, pero tolerable, se formó en el marco de una economía cerrada en la que el Estado era el “árbitro y regulador de la vida social”, según la definición del presidente Lázaro Cárdenas. Esta imagen parcial constituirá un lastre, ya que se exigirán, en un sexenio, logros que tomaron décadas.
El PRI que realizó la apertura económica y la vinculación comercial con Canadá y los Estados Unidos atrajo numerosas inversiones y el país creció en la última década del siglo XX. Esa posición competitiva se perdió, tanto por la ineficacia del primer gobierno del PAN, así como por la frivolidad y corrupción del presidente Vicente Fox que se benefició del alza en el precio del petróleo (140 dólares el barril). Además, la competitividad de México se perdió también por la concurrencia plena de China en los mercados mundiales, sin que México hubiera realizado esfuerzo significativo alguno para ofrecer mejores oportunidades. En el 2013, el partido que asuma el poder enfrentará un panorama económico desolador con el agravante de la inseguridad. Es posible que la crisis internacional remita, pero nada lo garantiza. La dependencia mexicana de la economía estadounidense es tal que el futuro dependerá, en buena medida, de lo que ocurra en el vecino país, donde también habrá elecciones. Según el ex ministro de Hacienda y brillante economista, David Ibarra, “50% de la población padece algún tipo de pobreza, más de la mitad de la fuerza de trabajo se ubica en la informalidad y los salarios reales del sector económico moderno se han reducido al menos una cuarta parte entre 1980 y 2010.
En el ámbito político, la guerra fría proveyó de un marco insustituible al desarrollo de una tercera vía nacionalista y popular, nutrida de la herencia de la Revolución mexicana y consignada en la Constitución de 1917. En ella se legitimaba la propiedad estatal y la social que se encontraban por encima de las acusaciones de “comunizantes” lanzadas por una derecha débil por lo menos hasta 1970. Desde la izquierda, la oposición fue cuasi-inexistente después de los grandes movimientos obreros de finales de la década de 1950 que terminaron con la ilegalización del Partido Comunista. En una envidiable posición de centro, el PRI pudo incluir a empresarios y obreros, a campesinos y algunos sectores de las clases medias, como pequeños comerciantes, maestros de la educación pública y otros grupos populares.
Con la caída del socialismo y el avasallamiento del neoliberalismo, la principal oposición que enfrentaría un gobierno priísta sería en su flanco izquierdo, altamente vulnerable. Lo peor para el PRI sería que se le arrinconara en la derecha, ya que perdería un buen número de votantes. La pretensión priísta del siglo XX de ser un partido de clases (en plural) será cada vez más difícil de mantener y la definición ideológica en favor de la social democracia habrá que demostrarla con hechos. Si a lo anterior se suma el “transfuguismo”, la unidad del partido, y por ende su capacidad de competir con éxito, no está garantizada.
El papel del Estado como proveedor de servicios de salud, educación o vivienda, entre otros, distintivo de los gobiernos del siglo XX también se encuentra en entredicho. Los menores impuestos a la renta, los recursos destinados a la guerra contra el narcotráfico (de los que no se informa), el crecimiento de la burocracia y de sus percepciones en los niveles superiores, han disminuido el gasto social. El desabasto de medicinas en los hospitales públicos es crónico; la calidad de la educación está por los suelos y el gasto en vivienda y otras obras de infraestructura se ha reducido considerablemente. El déficit que heredarán los gobiernos panistas será enorme. En cambio, se gasta sin límite en el área de comunicación y publicidad del gobierno federal: datos recientes indican que en los 10 años de gobierno panista, el incremento fue de 280%, lo que equivale a una suma superior a los tres mil millones de dólares, de los cuales 1 750 corresponden a los cinco años del gobierno de Calderón. A pesar del gasto realizado los órganos superiores del PAN que se reunieron el sábado 16 para evaluar los resultados electorales pasados y definir estrategias para el 2012 acordaron “exaltar los logros” gubernamentales para “acercarse a la ciudadanía”. Sin comentario.
Más que vaticinios favorables, el PRI requiere de un gigantesco esfuerzo de reflexión para llegar a un diagnóstico integral que permita definir las políticas más adecuadas para el próximo gobierno.