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crisis en el mundo árabe

Benghazi quiere que España le facilite los bienes de Tripoli

viernes 22 de julio de 2011, 16:22h
Ante el impasse de la guerra civil en Libia, los rebeldes del Consejo nacional de Transición (CNT) de Benghazi han desplegado una doble estrategia: requerir de Francia que les suministre ayuda militar directa, y tratar de persuadir a España de que les dé acceso a los bienes incautados del dictador Gadafi depositados en cuentas españolas. Los “militares” del CNT viajaron a Paris; los “políticos”, a Madrid.
La llamada “delegación militar de Misrata” buscaba esta semana apoyo para la insurrección libia. El CNT instalado en Benghazi tiene el apoyo y reconocimiento – como interlocutor, aunque no como gobierno – de una treintena de países, en primer lugar Francia, su adalid en la arena internacional.

El general Ramadan Zarmuh, los coroneles Ahmed Hashem y Brahim Beta Mal, acompañados de tres funcionarios del CNT, han intentado convencer a las Autoridades galas de que la clave de la guerra se sitúa en la caída de Trípoli. “Si la capital cae, Gadafi cae”, han insistido. Para ello han reclamado ayuda para la insurrección en Misrata, “último bastión de Gadafi antes de Trípoli”. Uno de los coroneles libios de la delegación ha confiado a los reporteros en parís que Sarkozy está dispuesto a ayudar militarmente al CNT “por intermedio de otros países árabes” que no ha querido designar. Pero en la mente de todos están los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita, que suministran material de guerra a los rebeldes.

Para dar más consistencia a sus argumentos, los militares libios de la insurgencia aseguran que “Trípoli es una ciudad sitiada y dentro de ella hay revolucionarios dispuestos s sublevarse que sólo esperan la llegada de nuestras fuerzas”. Para el CNT la clave pues de su capacidad militar de resistencia y ataque se encuentra en Francia. Máxime ahora que la OTAN y los países que componen la fuerza de intervención dan señales de tomar distancias de la guerra civil dentro de Libia.

La visita de la “delegación política” a España, ha tenido otro cariz y otro objetivo: el de convencer a uno de lospaíses de la alianza y que ha reconocido al CNT como interlocutor el 8 de Junio pasado, para desbloquear los fondos congelados pertenecientes a Gadafi y su familia, e incluso los fondos soberanos de Libia depositados en bancos españoles, para que sean utilizados por la insurgencia.

La delegación del Consejo Nacional de Transición encabezada por Mahmud Jibril, que hace las funciones de primer Ministro del gobierno proclamado en Benghazi,acompañado de los ministros de Finanzas y de Petróleo Ali Tarhuni, y del de Sanidad Najih Barakat, ha traído este mensaje al presidente Rodríguez Zapatero, a la ministra de Exteriores Trinidad Jiménez, y a los dirigentes del Partido Popular en la oposición, Jorge Moragas y Gustavo de Arístegui con quienes se ha reunido en Madrid.

El CNT tiene necesidad de fondos para continuar la guerra y paralelamente atender las necesidades de la población. La delegación de Benghazi ha tendido la mano a España y pedido a las empresas que “vuelvan a Libia”, pero bajo su control. Su intención es delimitar los espacios en los que España puede ayudar a la reconstrucción “una vez terminado el conflicto”. España tiene al diplomático, José Riera, destacado en Benghazi desde mayo, pero al mismo tiempo mantiene abierta la embajada en Trípoli.

El Consejo de transición libio quiere enviar a través de España, un mensaje a todos los países que lo reconocen como “representante del pueblo libio” pero que siguen manteniendo la ambigüedad de su reconocimiento diplomático, como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia, Turquía.

Esta visita cobra mayor relevancia teniendo en cuenta que los países occidentales, uniéndose en esto a los países árabes y africanos, se inclinan hacia la búsqueda de una solución política. “Sin Gadafi”, afirman todos. Pero la exigencia previa de que el dictador abandonara el país junto a sus hijos, ya no es puesta como condición. Tanto en Paris, como en Washington, se dice que Gadafi puede quedarse en Libia, si bien apartado del poder. Algo que los insurgentes temen, porque conocen la sed inagotable de venganza que anima al “líder de la Jamahyria”. Situación aun más peligrosa teniendo en cuenta que han desaparecido numerosas armas de los arsenales de Gadafi, algunas de las cuales podrían haber ido a manos de grupos terroristas y mercenarios sahelianos, pero otras han sido ocultas en previsión de “armas la contrarrevolución” si el régimen de Trípoli es derrocado.
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