www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

sanidad taurina

Cirujano taurino, el "ángel de la guarda" de las plazas de toros

viernes 29 de julio de 2011, 13:14h
Cada tarde de toros, cientos de aficionados acuden a las plazas para observar el espectáculo, muchos de ellos para ver la faena de sus ídolos y otros muchos buscando el morbo por lo que pueda pasar. Todos sabemos el riesgo que supone para un torero enfrentarse cada tarde a un toro de 600 kilos. Detrás de los trajes de luces y de las estrellas del toreo, hay una pequeña parte que es imprescindible para que esta Fiesta pueda celebrarse: el equipo médico, que desde el callejón sufre con el torero cada lance, ya que en caso de cornada, ellos son los que pueden salvar la vida al diestro.

Así lo explica el cirujano taurino Miguel García Padrós, hijo del que fuera jefe de la enfermería de la Plaza de toros de Las Ventas hasta el año 1988, Máximo García de la Torre, cuando asegura que “las dos horas y media que suele durar una corrida de toros, son momentos de máxima tensión porque no sabes lo que puede suceder en cualquier momento”.

Después de 35 años como “médico de los toreros”, que es como se denominan entre ellos, recorriendo plazas de toros de toda España, Miguel García Padrós insiste en que una de las cosas que hay que tener en cuenta es que no todas las plazas son de la misma categoría, ya que “no es lo mismo trabajar en el quirófano de Las Ventas que en el de una plaza de tercera”. Apunta que incluso en muchas de las plazas de pequeñas localidades en las que trabajan y han trabajado, no disponen de enfermería, por lo que tienen que llevar un quirófano móvil, un quipo médico completo y las correspondientes ambulancias de traslado de heridos.

Este “especialista en cornadas”, asegura que la fiesta de los toros no ha cambiado, pero las enfermerías sí. Hay experiencias que pueden resultar jocosas o incluso difíciles de creer: “Al principio, a los pueblos donde iba con mi equipo médico, no había enfermerías, y algún vecino nos solía ofrecer su casa para montar en el salón una camilla y simular una enfermería y operar allí”. Recuerda también que ha vivido “el caso de tener que operar en el vestuario de un campo de fútbol”.

Por este motivo, a Miguel García Padrós se le ocurrió la idea de crear una roulotte-enfermería. Actualmente es obligatorio llevar este dispositivo a todas aquellas plazas que carecen de enfermería. Aún así, advierte de que el hecho de trabajar con este tipo de equipos móviles puede traer mayores dificultades en cuanto a los incidentes, ya que no son equipos tan completos como en las plazas importantes.

Intervención tras una cornada


Al respecto de las categorías, hay que saber que las de primera categoría (Las Ventas en Madrid, la Monumental de Barcelona o la Maestranza en Sevilla) en las que han de celebrarse como mínimo 15 festejos al año, siendo 10 de ellos corridas de toros con peso mínimo de 450 kilos; en este caso, el quirófano ha de estar preparado para cualquier intervención, y además, ha de disponer de un hospital que no esté a más de 5 ó 10 minutos en ambulancia desde el momento que se termina la intervención en la enfermería de la plaza.

En las de segunda categoría (Soria, Albacete), la plaza cuenta con enfermería, pero está vacía de material. Lo mismo ocurre con las de tercera categoría (Villa del Prado, Aldea del Fresno). En cualquier caso, sea cual fuere las instalaciones médicas de un coso, los cirujanos taurinos dicen que los toreros están hechos “de otra pasta” y éstos aseguran que sus manos les dan la vida.

Este médico madrileño de 59 años ha vivido momentos de todo tipo, de alegría cuando una operación ha salido bien, pero también momentos muy difíciles. En este sentido recuerda con tristeza la muerte en 1979 en El Álamo, un pequeño pueblo situado al suroeste de Madrid, de un hombre de 40 años que llegó prácticamente muerto a la enfermería tras recibir “una cornada en el transcurso de un encierro, que le produjo un arrancamiento de la aorta y de un riñón”. Como explica, cuando ocurren este tipo de sucesos no hay que perder la calma y actuar con total normalidad.

“Como tuvo mucha repercusión en la prensa, la Guardia Civil y la Comunidad de Madrid me pidieron un informe detallado de los hechos. Una vez explicado todo no tuve problemas, e incluso al año siguiente, la propia familia del fallecido se acercó a saludarme y a darme las gracias por intentar reanimarle”, señala el Doctor, que concluye afirmando que los médicos de las plazas son considerados por los toreros como sus “ángeles de la guarda”, ya que en sus manos se juegan la vida o la muerte, y en el caso de Miguel, continuará salvando a figuras del toreo como ha estado haciendo durante una larga trayectoria profesional.

Quirófano móvil enfrente de Las Ventas



¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios