
Televisión Española, Antena 3 y Telecinco han solicitado un cara a cara entre
Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy previo a las generales del 20 de noviembre. Lo hicieron apenas pasados unos minutos desde que el presidente del Gobierno anunciara el adelanto electoral y una vez los candidatos expresaron su deseo de debatir. El Partido Socialista, sabedor de las aptitudes de su aspirante en estas lides, sospecha que el Popular podría dar largas y evitar la contienda dialéctica, como ocurrió en 2004 o más recientemente en algunas regiones como Castilla-La Mancha, sin efecto adverso en este último caso para María Dolores de Cospedal. El empeño en Ferraz es tal que el equipo de campaña está dispuesto a ceder en todas las pretensiones que plantee Génova. Y Génova ha tomado nota: pedirá un debate con un solo punto en el orden del día, que no es otro que la economía.
Antena 3 y Telecinco no se sumaron a emitir el cara a cara de 2008 pese a que la señal de la Academia de la Televisión estaba a disposición de todos. Ahora sí muestran interés en vista de los datos de aquella emisión: 13 millones de espectadores y una cuota de pantalla cercana al 60 por ciento, la transmisión más vista de la historia en España hasta ese momento. Cuestión aparte es lo decisivo de las intervenciones, el impacto, discutible y difícil de medir. El moderador fue
Manuel Campo Vidal, quien celebró en un reciente
artículo el tono constructivo que han prometido Rubalcaba y Rajoy en la campaña. "La esperanza de que los discursos políticos salgan del barro y recuperen su dignidad se fundamenta en las últimas actuaciones de los personajes más relevantes de los dos principales partidos. El debate de altura entre ellos está servido. La ciudadanía aguarda y no toleraría quedar defraudada", afirma el comunicador.

El PSOE no ha respondido a la petición de un monográfico sobre la crisis, pero no parece mostrarse contrariado con la idea. RTVE también ha puesto sobre la mesa la idea de un segundo encuentro, esta vez con la participación de representantes de todos los grupos parlamentarios. Una tercera opción, impulsada desde Ferraz y
CiU, es un debate a tres entre Rubalcaba, Rajoy y Duran. La única certidumbre, nada esclarecedora, es que los responsables de dar forma a estas emisiones no se han reunido aún. Elena Valenciano, Esteban González Pons y Ana Mato tienen la palabra.
Las estrategias de uno y otro partido se han destapado. Para el PSOE, debatir es, más que una obligación con los ciudadanos, una necesidad dado el amplio margen de desventaja en intención de voto, entre 14 y 16 puntos, según los últimos sondeos. Los socialistas afirman que el fuerte de su candidato es la palabra, tanto en el diálogo como en la comunicación de acciones. Aseguran el éxito de Rubalcaba en un cara a cara amparándose en los argumentos de una información de
The Economist que hablaba de Rajoy como "la pesadilla de un asesor de imagen" y como un dirigente que "deja a la gente preguntándose cuáles son sus intenciones reales". Sin embargo, en el PP creen capaz a su líder de desmontar a su rival, especialmente en temas económicos. Recuerdan que Soraya Sáenz de Santamaría ha brillado en numerosos rifirrafes parlamentarios frente al exvicepresidente y ministro del Interior.

EL IMPARCIAL habló con un
experto en campañas e imagen política con motivo de los debates entre Juan Fernando López Aguilar y
Jaime Mayor Oreja en los comicios al Parlamento Europeo. José Antonio Díaz, profesor de Sociología de las Organizaciones, confirma que cada gesto es relevante dada la "cultura visual" que vivimos. Considera imprescindible "expresar las ideas con claridad, concisión, contundencia y sin ambigüedad, puesto que el lenguaje audiovisual tiene que ser muy sencillo; la televisión es de consumo rápido y es la única forma de llegar al electorado". No obstante, Díaz matiza que no todos vemos lo mismo: "Lo que se dice y lo que se percibe se filtra a través de una percepción previa", declara.
Romper el guión del oponente es una buena estrategia para vencer, afirma este experto. El guión es aquello de lo que ninguno de los protagonistas quiere distanciarse para no perder el control. Si Rubalcaba y Rajoy esconden ases en la manga, se presume un choque más interesante aún. El temor del
PP es que, si Rubalcaba no remonta en los sondeos, haya "trampas" tanto dentro como fuera de un plató, de ahí el especial cuidado con que los populares van a abordar esta cuestión.
Toda campaña electoral, tratada por cirujanos de la comunicación y la imagen, tiene en los
debates televisados una oportunidad capital para catapultar o sepultar a un político. Los especialistas coinciden en que Rubalcaba lleva la delantera en formas y Rajoy en fondo. Uno sabe moverse ante las cámaras y el otro tiene los argumentos necesarios para tumbar al primero. Mientras, todos a la espera de que se concreten fechas y formatos.