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Y DIGO YO

[i]¿Eligió Zapatero el 20-N aposta?[/i]

sábado 06 de agosto de 2011, 14:32h
A nadie se le escapa que con un escaparate lleno de domingos disponibles, el jefe del Ejecutivo haya elegido, como voraz y goloso infante ante una bandeja de pasteles, el histórico 20 de noviembre para la celebración de las elecciones generales. ¿Casualidad?

La decisión podría haberse tomado teniendo en cuenta la hipotética influencia que la fecha podría tener en el voto de izquierdas, que se vería animado a acudir a las urnas. Tendría su lógica. Pensar que la elección del día en el que murió Franco puede levantar el ánimo de sus detractores —también de sus partidarios— formaría parte de una estrategia política a la que nos tienen acostumbrados en el PSOE. No sorprendería, pues, que fuera así. Pero, ¿realmente se conseguiría ese efecto?

Es obvio que en las filas socialistas necesitan agarrarse a un clavo ardiendo, ya que las encuestas (todas menos el CIS) siguen dando resultados nada esperanzadores a los expertos en propaganda de la calle Ferraz. Aun así, tengo dudas de que el efecto del día señalado, escogido con intención o sin ella, pueda modificar el resultado electoral.

Y digo yo: ¿Se ha elegido la fecha aposta o no? De ser así, ¿se puede volver en contra de los intereses del PSOE unas elecciones el 20-N? ¿Es una fecha muy tardía, como ya se apunta, para tratar de mitigar el efecto desconfianza que el Gobierno del PSOE provoca en los mercados?

Desconozco si el votante de izquierdas va a tener en cuenta la efeméride. Imagino que estará más pendiente de las propuestas para atajar el paro y la mala situación económica. Le va más en juego. En cualquier caso, serían unas medidas tardías para alguien que perteneció al Gobierno saliente. Por el contrario, me da la impresión de que el 20-N sí animará a los más radicales por la derecha y no creo que tengan especial simpatía por el candidato Rubalcaba.

Entiendo que si la fecha está elegida a conciencia, el efecto puede ser negativo para el PSOE, ya que no demostraría otra cosa que la impotencia y desmoralización de un partido desesperado y mendicante por arañar votos “como sea”. Por otra parte, también habrá quien piense que haber escogido ese día es otro guiño-’gracieta’ del presidente a esa “memoria histórica” tan presente durante su mandato.

La frivolidad sería mayúscula. Si lo hizo aposta, mal. Olvida Zapatero que la ciudadanía no está para chistes/tonterías y que el legado que deja no es para sentirse orgulloso. Será recordado, para mal.
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