Palomares: todos somos responsables
domingo 07 de agosto de 2011, 12:10h
Hace poco más de una semana Palomares, pedanía de la localidad almeriense de Cuevas del Almanzora, ha vuelto a ser actualidad nacional y esta vez no por los residuos nucleares que dejaron las bombas tras el desastre de la aviación norteamericana en los años 60, sino por la muerte de tres miembros de una familia gitana, presuntamente a manos de un habitante de Palomares, que se entregó a la Guardia Civil, y que, también presuntamente, habría sufrido amenazas por parte de la familia gitana.
Los hechos han sido terribles y han dejado secuelas que van a ser difíciles de curar. He leído estos días comentarios en Internet que “ponen los pelos de punta”. Personas que reclaman cuando menos la expulsión de todos los gitanos y cuando más la exterminación de la raza.
He hablado con unos y con otros, ya que mi residencia de verano está a poco más de cinco kilómetros de los hechos, y unos y otros me han ofrecido sus versiones, pero nadie habla de venganza. Esa venganza está azuzada por aquellos foráneos que la desean. Conozco a muchos gitanos de la zona que se dedican a la restauración y son personas que merecen todo mi respeto y admiración. Uno de ellos se llama José, es amigo, y está indignado con el trato que han dado, no al hecho, sino a las consecuencias, varios medios de comunicación, a los que califica de “irresponsables” por los calificativos dados a los gitanos a los que se les ha dicho “que no merecen respeto, ni ser tratados como personas”. José manifiesta que los que han hecho tales comentarios a través de internet “son una vergüenza para España” y que “son los primeros racistas”. “Cuando España no era todavía una nación-dice José- los gitanos ya estábamos aquí y hemos luchado por la prosperidad de este país como los que más, así que nos dejen ser felices con nuestras familias y con nuestros vecinos los payos y que sea la justicia la que haga su trabajo y no pongan en nuestra boca deseos de venganza”.
Una critica severa a ciertos medios a los que la semana pasada pedíamos a través de EL IMPACIAL “responsabilidad”.
También hace dos meses escribíamos en EL IMPARCIAL un artículo sobre el encuentro de el Papa con los gitanos con motivo de 75 aniversario de la Beatificación de Ceferino Jiménez Malla, más conocido por “el Pelé” que en los últimos días de julio de 1936, fue detenido por salir en defensa de un sacerdote que arrastraban por las calles de Barbastro para llevarlo a la cárcel, y por llevar un rosario en el bolsillo. Le ofrecieron la libertad si dejaba de rezar el rosario. Prefirió permanecer en la prisión y afrontar el martirio. En la madrugada del 8 de agosto de 1936, lo fusilaron junto a las tapias del cementerio de Barbastro. Murió con el rosario en la mano, mientras gritaba su fe: «Viva Cristo Rey». Juan Pablo II lo beatificó el 4 de mayo de 1997. Durante la ceremonia de su Beatificación, Juan Pablo II, habló a los miles de gitanos de todo el mundo que asistieron al acto.” El Pelé-les dijo- en su camino hacia la santidad, tiene que ser para vosotros un ejemplo y un estímulo para la plena inserción de vuestra particular cultura en el ámbito social en que os encontráis. Al mismo tiempo, es necesario que se superen antiguos prejuicios que os llevan a padecer formas de discriminación y rechazo que a veces conducen a una no deseada marginación del pueblo gitano. Vosotros, que habéis sabido mantener vuestra identidad étnica y cultural más allá de las fronteras, haciendo con frecuencia del camino vuestra patria, seguid su ejemplo de piedad cristiana y de especial devoción a María, que vosotros invocáis como «Amari Develeskeridaj. «Nuestra Madre de Dios», para que ella sea la Estrella que guíe y alegre vuestros pasos”.
Las palabras de Juan Pablo II no pueden estar de mayor actualidad y pido calma en Palomares y que no lleguemos a ninguna nueva tragedia.