Crónica económica
Banco Mundial: Estamos en lo más peligroso de la crisis
domingo 14 de agosto de 2011, 17:27h
De acuerdo con la institución multilateral, estamos en una fase distinta de la crisis de 2008, y más peligrosa de lo que fue al comienzo. No lo dice con estas palabras, pero de las de su presidente, Robert Zoellick, se desprende que estamos en el peor momento de la crisis económica. ¿Quién dijo brotes verdes?
“Estamos en los primeros momentos de una tormenta nueva y diferente, no es la misma que en 2008”, dice Zoellick. Pero sí es la misma. Sólo que esa crisis la han absorbido los Estados. Decían poder salvar ellos la situación a base de gasto público, pero sólo han logrado ampliar el problema y quedarse ellos con gran parte del mismo. Ellos que somos nosotros. Ahora “la mayoría de los países desarrollados han agotado sus márgenes fiscales y sus políticas monetarias no pueden ser más flexibles”. Es decir, que ahora, una vez agotada la vía keynesiana y el inflacionismo, sólo quedan las reformas de verdad. A decir de Zoellick, “la lección de 2008 es que cuanto más tarde se actúe más hay que hacer después”. Es muy interesante lo que dice sobre China. El gigante nos observa y no le gusta lo que ve, de modo que se presta a evitar el sobrecalentamiento de de su economía y reformar su sistema financiero.
El otro día, en plena tormenta financiera, cuando los dos bancos más grandes del país perdían un 8 por ciento de valor en Bolsa, hablaba con un analista de Credit Suisse. “Hay un ambiente muy raro, José”. Luego, en una conversación con una gestora de fondos que ha tenido que interrumpir esta semana sus vacaciones decía lo mismo. Un ambiente raro. De cambio, de cierta desesperación, de incertidumbre. Puede que no sea para tanto pero Cotizalia lleva este fin de semana como principal titular: “Semana de pánico, década de borrachera, año de resaca”. Tal es la sensación de cambio que los analistas empiezan a mirar atrás para mirar lo que ha pasado y entender lo que ocurre ahora. “El fantasma de Lehman reaparece con el pánico sufrido en agosto”, dice otro titular del mismo medio. El nombre del banco quebrado ha estado repitiéndose en la prensa económica estos días.
Para colmo de pánicos, el diario La Razón trae hoy un titular como este: “Los datos económicos en España avanzan un frenazo brusco”. No está del todo claro que así sea, pero sí es interesante fijarse en alguno de esos datos. Menciona que el consumo privado está átono: El comercio al por menor cayó en junio un 6,9 por ciento. También el consumo de algunos bienes importantes, unos destinados en parte al consumo, en parte a la producción (el consumo de electricidad cayó en junio un 0,2 por ciento), como alguno destinado a la producción... a la construcción en concreto: En el mismo mes el consumo de cemento cayó un 20 por ciento interanual. Está en línea con el descenso en los precios de la vivienda, que según Tinsa acumula un 22,3 por ciento desde 2007. Todo ello interesante pero que no justifica claramente el titular. Pero luego afina más: La Encuesta de Préstamos Bancarios del Banco de España “alerta ya de que la demanda de financiación de vivienda continuará descendiendo en el tercer trimestre”. Y Grant Thompson “subraya que el 60 por ciento de los empresarios prevé más estancamiento”. Y acaba acercándose hasta casi quemarse cuando recuerda que la OCDE prevé un frenazo en el crecimiento de Europa. Cuenta luego con un artículo del economista José Ramón Pin, que abunda en la misma idea pero desde otra perspectiva: la Bolsa: “En España el hundimiento del Ibex, con el repunte del final de semana, avanza un otoñocon debilidad del consumo interno y, si la economía mundial se estanca, descenso en las exportaciones, uno de los pocos motores del crecimiento del PIB hispano”.
Y por último, la pobreza. La pobreza es la misma condición del hombre. Lo extraordinario es la riqueza. Y ésta se está disolviendo con la crisis. Según Expansión, “Las familias con extrema pobreza han aumentado un 120 por ciento con la crisis”. Y precisa: “Los hogares en la peor situación y sin ningún tipo de ingreso ascienden ya a 265.000. Más de 1,1 millones ha perdido su principal puesto de trabajo y salario, y suman 1.800.000”.