El italiano Vincenzo Nibali, del Liquigas, y el español Igor Antón, del Euskaltel Euskadi, están llamados a protagonizar el duelo estelar en la lucha por la "Roja" en la 66ª edición de la Vuelta a España que empezó el sábado en Benidorm.
La etiqueta de favorito cuelga sobre un reducido grupo de ciclistas, no más de media docena, que creen acumular suficientes garantías para ser capaces de inscribir su nombre en una de las tres grandes. Algunos de ellos, como el propio
Nibali y el ruso
Denis Menchov, del Geox, ganador del Giro 2009 y dos Vueltas (2005 y 2007), ya saben lo que es auparse a lo más alto del podio de una gran vuelta. También conoce esa sensación el abulense
Carlos Sastre, compañero de Menchov, que conquistó el Tour 2008, pero que desde 2009 no ha vuelto a repetir el triunfo en una grande.
Igor Antón, del Euskaltel Euskadi, y
Joaquím "Purito" Rodríguez, del Katusha, junto al italiano
Michele Scarponi, del Lampre, son los que con mayor fuerza reciben la atención de analistas y rivales. Pero no son los únicos.
Sobre Nibali se centran la mayoría de las miradas por haber sido en 2010 el conquistador del
primer jersey rojo, reimplantado por los organizadores de Unipublic en la pasada edición
tras haber sido el color de los inicios de la Vuelta en la década de los 30 del siglo pasado.
El italiano es el defensor y tratará de hacer honor a ello, en una temporada en la que ha centrado sus esfuerzos en el Giro, donde se consoló con la tercera posición, precedido por su compatriota Scarponi, segundo, y el hasta ese momento imbatido Alberto Contador, quien un mes después no pudo sumar en el Tour su séptima gran vuelta consecutiva.
Por su parte,
Igor Antón confía en ser capaz de confirmar todo lo bueno que hizo en la pasada edición de la Vuelta en la que su liderazgo se quebró de raíz en una espeluznante caída a más de setenta kilómetros por hora camino de Peña Cabarga. Este año, si está en idéntica forma que entonces, podrá tener la oportunidad de desquitarse. Hay final en Peña Cabarga y, además, la resolución de la Vuelta ya estará muy definida.
La espada de Damocles de
"Purito" es la contrarreloj, porque es allí donde se deja todo lo que a golpe de demarrajes y aceleraciones ha acumulado en las subidas. El catalán aspira a dejar de ser un ganador de etapas y dar el salto de calidad.

El ciclista catalán atendió a EL IMPARCIAL y nos dejó sus sensaciones de cara a la carrera: "Lo importante es que cuando acabe la Vuelta hayamos terminado todos bien, ya que
mi primer objetivo es ganar la Vuelta a España. 'Purito' confesó que el año pasado su ansia por ganar una etapa, "y sobre todo de ir vestido con el 'maillot' rojo al paso de la carrera por Cataluña", le pasó "factura". "La última semana se me hizo un poco larga", apuntó el reciente vencedor de la Vuelta a Burgos.
Como rivales más peligrosos ve a "gente muy buena" como Vincenzo Nibali (Liquigas), Igor Antón (Euskaltel) y Denis Menchov (Geox). "Estos tres, para mi, están un punto por encima de los demás y después
no debemos olvidar a Brajkovic, Wiggings, Scarponi y, naturalmente, también estoy yo", subrayó.
En esta edición, el
diseño del recorrido de Abraham Olano, con solo una contrarreloj individual larga, eso sí de 47 kilómetros, y once etapas por delante, en las que sabrá lo que necesita hacer para ganar, le pueden favorecer.
Menchov, navarro de adopción, es el más laureado de los candidatos a la victoria y con su mejor golpe de pedal es capaz de poner en apuros a cualquiera, pero en Benidorm se presenta con un escaso bagaje en las dos últimas temporadas. Octavo en el pasado Giro, parece más respaldado por la estadística, ya que sus tres triunfos en Vuelta y en la carrera italiana han sido en los tres últimos años impares y este año lo es.
Los alrededor de 3.300 kilómetros en sentido horario del reloj por las carreteras españolas serán los que señalarán al vencedor final de una competición en la que los organizadores dan pocas opciones al descanso y la relajación.