www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

¿Laicos o anticlericales?

sábado 20 de agosto de 2011, 21:16h
Estoy en pleno ataque de astenia veraniega. Sí, ya sé que esto es típico de la primavera y no de estas fechas ya tan pasadas de rosca, pero decir que estoy inmersa en una plácida y autoconsentida etapa de abulia veraniega parece como que suena un poco fuerte. Y sí, reconozco que me da un poco de pereza –mejor dicho, mucha- hablar del JMJ, y de si todo lo que se ha montado alrededor de la visita de Benedicto XVI. Pero me voy a lanzar.

Todas esas proclamas sobre los niños de Somalia y el dinero que cuesta la visita del Papa tienen un tufillo demagogo que acaba despertándome de mi letargo veraniego. Y es que me da un poquito para atrás que la gente se autodefina orgullosamente como “anti-papistas”, como si eso fuera el mejor símbolo de la modernidad y la lucha por la libertad y un argumento en sí mismo. Me entra la risa floja, especialmente ahora que estoy viendo la serie “Los Tudor”, ver que hay quienes se creen que criticando ferozmente a la Iglesia Católica han inventado la Coca Cola, como si la Reforma luterana no se hubiera producido hace casi 500 años. Podría, de hecho, escribir un sesudo artículo sobre cómo la ignorancia nos lleva a caer en esa tentación adanista, tan extendida hoy en día, de que todo lo empieza hoy, más en concreto, en nosotros. Pero como digo, en pleno mes de agosto, a pesar de los pesares, me enganchan más los crueles amoríos del terrible Enrique VIII, que las disquisiciones teológicas de Thomas Cromwell y Tomás Moro.

Eso sí, las pocas neuronas que quedan activas en mi cerebro, no pueden evitar pensar en lo curioso que resulta ver cómo hoy en día la intolerancia se considera abanderada de la libertad. Como parece que la veda está levantada para soltar toda clase de insultos e improperios contra quienes se consideran católicos y lo manifiestan. Yo no he ido, ni iría al JMJ. La espiritualidad, en mi opinión, ha de vivirse de otra forma, más recogida e íntima, sin necesidad de grandes eventos que la conviertan en un hecho público o social. Pero a pesar de sentirme ajena de mucho de lo que representa la Iglesia Católica, respeto que cada cual viva su fe o lo que sea, como quiera y lo defenderé, siempre y cuando ello no interfiera en los derechos de los demás. Permitir que Madrid albergue la Jornada Mundial de la Juventud no es una incongruencia en un estado laico. Es tan válido como permitir una marcha en contra del encuentro el día anterior. Sin embargo, hay muchos que siguen confundiendo lo laico, con lo anticlerical, la demagogia con los argumentos y la libertad con la intolerancia. Será cosa del verano…
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.