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Una boda en Afganistán puede llegar a costar 20.000 dólares

El Gobierno afgano limitará a un máximo de 300 los invitados a las bodas

jueves 25 de agosto de 2011, 16:54h
El ministerio de Justicia afgano ha presentado un proyecto de ley para evitar el derroche económico que, en un país azotado por la guerra la pobreza, supone la celebración de un enlace matrimonial. La propuesta aboga por restringir a un máximo de 300 el número de invitados a las bodas y de 7 dólares el gasto por persona.
El Gobierno de Afganistán ha decidido poner coto al estratosférico gasto en bodas de las familias afganas, que obliga a muchas a endeudarse en un país azotado por la guerra y donde parte de la población vive en la absoluta pobreza.

La tradición afgana de pagar una dote o "walwar" a la familia de la novia supone, en la mayoría de los casos, que el novio y sus parientes ahorren durante años para poder celebrar los esponsales, con todo lo que conllevan: vestido de novia, banquete y agasajos.

De acuerdo con el nuevo proyecto de ley que pretende frenar tanto derroche de dinero, y que ha sido presentado por el ministerio de Justicia afgano, el número de invitados no deberá exceder los 300 y el gasto por persona no superará los 300 afganis (unos 7 dólares).

Una normativa que contrasta con la actual situación, en la que el dispendio en las ceremonias nupciales puede oscilar desde los 5.000 y 6.000 dólares, para los novios con menos recursos, hasta los 10.000 y 20.000 dólares entre las familias con más posibilidades.

El numero de invitados a veces también es desorbitado y alcanza el millar cuando, según un informe del Fondo Mundial de Alimentos de la ONU sobre Afganistán, unos 7,4 millones de afganos -casi un tercio de la población- padecen escasez alimentaria. "Resulta sencillo para un hombre pudiente gastar miles de dólares en la boda de su hijo, pero para un afgano humilde es imposible hacer frente a los gastos", explicó a Efe el director de la oficina de derecho civil del ministerio de Justicia, Mohamed M. Ghanizada.

Un caso emblemático es el de Tawab Ahmad, estudiante de 24 años, que sale provisionalmente adelante como comerciante y que se prometió hace tres con una joven de su pueblo natal. Según explicó a Efe, la familia de su prometida le impuso una dote muy alta, por lo que todavía no ha podido casarse al no haber conseguido el dinero suficiente.

"Necesito ahorrar entre 10.000 y 15.000 dólares para una boda de alto copete en Kabul", concretó Ahmad, que añadió que parte del dinero que lleva recaudado lo ha conseguido tras pedírselo a familiares y amigos.

Los sueños nupciales de muchos jóvenes afganos acarrean así, en ocasiones, el tener que emigrar a los países vecinos o a Europa para poder recaudar el dinero con el que pagar un acto inolvidable pero efímero y que no ha perdido un ápice pujanza.

El más de medio centenar de salones de boda en Kabul, ciudad de 3,5 millones de personas, supone un dato esclarecedor sobre lo lucrativo de las uniones matrimoniales en este país, a lo que hay que añadir negocios relacionados como centros de belleza o joyerías.

"Todavía no nos hemos casado y el único motivo por el que no lo hemos hecho es el dinero. Además de los gastos por la ceremonia, debo pagar una cantidad de dinero a mi suegro", se lamentó Ahmad.

El precio de la dote ha alcanzado en los últimos años unos niveles récord, lo que ha provocado que para muchos jóvenes casarse se haya convertido en una misión casi imposible.

Hay, sin embargo, quien ve el asunto desde un ángulo diferente. "Si tú no pides una dote alta eso significará que hay algo malo con tu hija y la familia política no la respetará como es debido", apuntó a Efe Haji Mustafá Ahmadzai, líder tribal de la provincia de Wardak, en el centro del país, y padre de tres hijas casaderas.
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