Magia es la que necesita entre los fogones. Me ha confesado que apenas sabe freír un huevo…Pero no lo digas muy alto, ¡qué mis amigos se van a enterar que mis cenas son de encargo! (risas). La cocina no es lo mío, pero sé hacer un cordero galés con unas patatas guisadas para “chuparse” los dedos. Ahí termina mi idilio con la cocina. Disfruto con lo que guisan los demás, pero no me luzco entre fogones.
¿Tiene usted un “estómago agradecido”?¡No sabes hasta qué punto! Me encanta comer bien, por eso me fascina ir a un buen restaurante. Me apasiona uno de tu país, El Bulli. Creo que allí la cocina se hace arte. ¡Es fantástico! Ahora soy la persona más agradecida del mundo ¡aunque me hagan un bocadillo! Que si es bueno es un auténtico manjar, por cierto.
¿No es poco glamuroso para una estrella de Hollywood?(carcajadas) No voy a renunciar nunca a los placeres cotidianos de la vida. ¡Y un delicioso bocadillo lo es! Lo de estrella es algo en lo que apenas reparo. No te olvides que yo llevo en esto desde niña. Cuando llegué a Los Angeles estaba sola, vivía en una casa prestada y lo pasé muy mal, porque fueron comienzos muy duros. Lo que he conseguido es gracias a mi esfuerzo y no a la ayuda de mi marido, como muchos creen. Yo gano mi propio dinero y eso es bueno para la pareja. El éxito me ha dado esa ventaja.
¿EL ZORRO le ha permitido conocer “el sueño americano”?¡Sííí! (risas). El secreto está en que nunca me hice ilusiones, jamás he soñado con hacer esto o lo otro. Todo lo que me ha sucedido ha sido como un regalo permanente. Dejé Gales para hacer “borrón y cuenta nueva”. Me agobiaba el acoso de la prensa y decidí “partir de cero” en Los Angeles. Crucé el charco con la idea de volver a empezar, pero el destino puso en mi camino a Spielberg y no me dio ni tiempo de asimilar el cambio. Él me ofreció trabajar al lado de Antonio Banderas en “El Zorro” y, a partir de ahí, todos conocéis mi vida...
¿Es importante cultivar el misterio?Yo soy partidaria de alimentar ese misterio. Me encantaría volver a los tiempos en los que las estrellas de cine eran todo un enigma. Y eso no quiere decir que no tuvieran su vida e, incluso, protagonizaran sus escándalos, pero no se sabía ni la mitad de lo ocurrido. Hoy, ¡la prensa sabe hasta la pasta de dientes que usamos y el lado de la cama en el que dormimos! Si ambas partes pusiéramos algo de nuestro lado, es probable que encontráramos la solución a la mayoría de las intromisiones, pero no es fácil. Nunca es suficiente, siempre quieren más.
Alguien le diría que “esto va en el sueldo”…Asumo mi condición de famosa, hago mis entrevistas y promociono mis películas pero, cada día con mayor frecuencia, tengo que luchar por preservar mi parcela personal .Todos tenemos nuestro derecho a la intimidad.
¿Daría algo por volver a su vida de antes?Soy feliz con la que tengo. Creo que he disfrutado con intensidad lo que me ha puesto el azar en el camino en cada etapa de la vida. No te voy a negar que hay momentos en los que me gustaría poder pasar desapercibida y no sentir las miradas, siempre centradas en lo que hago, pero ya tengo asumido lo que implica ser quien soy.
¿En qué se fijó Spielberg para ofrecerle trabajo?Supongo que le entré por los ojos… (risas) Me vio en una serie de televisión, que se llamaba “The Titanic”, y tuvo claro que el papel de Elena era para mí. Necesitaba a alguien con rasgos muy latinos y… ¡allí estaba yo!
¿Cómo fue trabajar con Antonio Banderas?¡Una delicia! Desde el primer momento, todo el equipo se dio cuenta de que había mucha química entre nosotros y eso fue definitivo en el resultado final. Antonio es un hombre encantador, que se implica muchísimo en el trabajo, que impregna todo el ambiente de un gran sentido del humor. Eso hizo muy fácil la convivencia entre todo el equipo.
¿Ha ganado un amigo?Con el tiempo sí. Nos caímos bien en el primer rodaje y nos hemos hecho muy amigos gracias a la amistad, de mi marido y mía, con Melanie. No nos vemos con la frecuencia que nos gustaría, pero compartimos momentos muy entrañables juntos.
¿Cómo es la Catherine a la que la gente no tiene acceso?Soy bastante inquieta, me motiva la acción, impetuosa, con una ambición controlada y perfeccionista. Me ha costado casi veinte años conseguir el reconocimiento del público y la profesión, así que ahora no quiero que se me escape. Quiero tener una gran vida y una larga carrera.
¿Abandonaría su carrera por alguna razón?Por mi familia. Mi marido y mis hijos están por encima del éxito, los premios y la fama. De momento puedo hacer compatible el trabajo con sus cuidados. Me llevo a mis niños a los rodajes y se lo pasan genial. Supongo que el problema lo tendré cuando no quieran venir. Mi marido me apoya de manera incondicional. ¡Es el primero que me anima a que haga películas sexys! (risas) Es importante para mí tener su apoyo pero, si algún día veo que me necesitan y que el cine me está restando tiempo para estar a su lado… ¡Me dedicaré a ellos!