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crisis en el mundo árabe

La fiesta del Aid enfrenta a pueblos y a dictadores

miércoles 31 de agosto de 2011, 19:50h
El mes sagrado del Ramadán ha dado concluido mientras los gritos de democracia y libertad siguen cruzando el mundo árabe. Des de Marruecos a Siria pasando por la aún conflictiva Libia, miles de musulmanes han seguido los rezos al tiempo que seguían arengando por el derrocamiento de los últimos dictadores de la región.
Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando se formó la Liga de los Estados Árabes y comenzaron las “independencias” políticas de los países musulmanes de las antiguas potencias coloniales en el cercano Oriente y en el Magreb, la fiesta del fin del mes de Ramadán se ha producido en un clima de euforia revolucionaria en los países que han vencido las dictaduras, y de fervor guerrero en aquellos otros que siguen empeñados en derrocar los regímenes tiránicos. Túnez y Egipto son el símbolo de los primeros; Siria y Libia, el de los segundos. La Umma islámica está en efervescencia. En todos los países las organizaciones que se reclaman del islam revolucionario o justiciero han estado en primera línea.

La fiesta del final del mes sagrado musulmán se ha celebrado multitudinariamente en Túnez y El Cairo, en las plazas símbolo de la revuelta popular, las explanadas de la liberación Tahrir, donde se han concentrado decenas de miles de fieles arengados por los imanes “revolucionarios” que han acompañado las revueltas árabes. Otro tanto ha ocurrido en la plaza de la Perla en Bahrein, en la plaza Etaguir en la capital yemenita Sanaa, en la Gamal Abdel Nasser de Aman o en la Mohamed VI de Casablanca. En todas ellas, la multitud de creyentes ha dejado su vestimenta militante para endosar la yelaba y las sandalias del rezo.

En otras capitales, como Damasco o Trípoli, la afluencia masiva ha revestido aun el cariz de la revuelta. En la capital libia los muyahidines y yihadistas, combatientes del Islam, festejaron el triunfo contra el dictador, pero no aparcaron sus kalachnikov y fusiles de asalto. En la urbe metropolitana siria, las huestes de Bachar el Assad no dudaron en disparar contra la multitud, mientras los privilegiados del régimen, con el presidente a la cabeza, rezaban en la gran mezquita dirigidos por el Mufti sunita.

Los regímenes árabes siempre han alardeado de que el mes de Ramadán es el del rezo y del perdón. Este año, los pueblos sublevados en la revuelta contra la tiranía, han entendido que ni lo uno ni lo otro impiden recobrar la independencia y restablecer la justicia. Ha sido el primer Ramadán de la primavera árabe. Una transformación de fondo en la escena geopolítica de la ribera sur del Mediterráneo.

El Consejo de Transición libio ha tendido la mano del perdón a los defensores gadafistas de Sirte, último bastión de las fuerzas leales al ex líder de la Yamahirya, dándoles un plazo hasta el sábado para rendirse. En caso contrario, entrarán en la urbe a sangre y fuego. La cobertura de la OTAN – apoyo aéreo, equipos especiales y consejeros militares – garantiza el éxito, aunque la batalla tarde en llegar a su final.

Sin embargo, en Trípoli y en otras capitales árabes, hay mucha inquietud. Muamar Gadafi cumple mañana jueves el 42º aniversario de “su” revolución de 1969, y hay quien apunta a que lanzará algún regalo envenenado a la multitud que le ha traicionado. Aunque el nombre de la institución estatal creada por el coronel libio es “el Estado de las masas” (la Yamahirya), Gadafi nunca confió en el pueblo, salvo en su tribu kadafa y en sus leales de familia. Y hoy odia con toda su alma a ese pueblo que le ha dado la espalda.

El atentado terrorista cometido contra la Academia Militar Interarmas de Cherchell en Argelia precisamente el día más sagrado del año musulmán – el día en que según la tradición Allah reveló el Corán al profeta Mahoma – que corresponde al 27 delmes, da una idea de lo que las mentes torcidas de algunos grupúsculos terroristas están dispuestas a hacer. Es sintomático que Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), que se ha atribuído el atentado en el que han muerto más de 30 militares argelinos, haya hecho mención a Libia en su panfleto reivindicativo.
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