Está de moda hablar de Gobierno de coalición…
jueves 01 de septiembre de 2011, 22:01h
Se ha vuelto a poner de moda, entre los perdedores, parlotear de un ahora imprescindible gobierno de coalición entre los dos grandes actores de la política española. La reforma constitucional exprés es un ejemplo elocuente. Quienes negaban legitimidad a los de la otra orilla parecen haberse empapado este verano de las palabras del escritor de moda japonés Haruki Murakami que en su “Tokio Blues” asegura que en la vida cotidiana no hay tanta diferencia entre la derecha y la izquierda. Se pasan la vida sin dirigirse la palabra y repitiendo que son polos opuestos y enfrentados, pero a la hora de la verdad, sus ideólogos respectivos tienen que exprimirse la sesera para encontrar diez diferencias.
Durante años la izquierda ha ninguneado a la derecha. La ha dado la espalda (o se la ha clavado en la susodicha), la ha encerrado en el campo de concentración de los apestados. Y ahora se acuerda de ella y descubre que no hay diferencias notables entre su programa y el de la derecha, y que el gobierno de coalición resultante sería el del sentido común. ¡Vivir para ver!. Va a tener razón Muñoz Molina cuando afirma sin remilgos ni arrepentimientos que la ideología, sea del tipo que sea, es abstracta e irracional, y es como una máquina de hacer chorizos .
Estamos acostumbrados al transformismo en el tiempo que tardan las puertas de un vodevil en abrirse. Es increíble que estén tan enseñados sin haber aprendido una palabra. Siempre me ha fascinado el oportunismo de los políticos que ejercen como tales. Son acróbatas (con red tupida) de la palabrería. Hay que descubrirse ante su habilidad camaleónica. Lo que hace cuatro días era la encarnación del mal, repentinamente se convierte en exigencia indeclinable. Cuando percibimos estos rasgos de lucidez en nuestra clase política nos sentimos en el reino de los sueños de Lewis Carroll. No nos lo llegamos a creer del todo pues nos puede la seguridad, el convencimiento cierto, de que volverán a las andadas y de que nos los encontraremos de nuevo dando voces.
Más allá de cuatro doctrinarios fundamentalistas, de una acera y de la otra, apartados de la razón, como dice Muñoz Molina, para la inmensa mayoría –que reserva el color de la camiseta exclusivamente para el fútbol- practicar el consenso, unirse, coaligarse, es la normalidad. Y, como nos transmitiera con estudiada entonación Adolfo Suárez, debemos convertir en normal en la política lo que en la calle es normal.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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