www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

george w. bush y barack obama asistirán este domingo a la inauguración del memorial

Nueva York se blinda ante una amenaza de atentado "creíble"

sábado 10 de septiembre de 2011, 21:20h
A pocas horas de la conmemoración del décimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre, Nueva York se blinda ante otro posible ataque tras haber recibido una amenaza "creíble" de atentado. Este domingo, George W. Bush y Barack Obama asistirán a la inauguración del Memorial del 11-S en un acto que estará protagonizado por el recuerdo de las víctimas, pero también por las estrictas medidas de seguridad adoptadas.

Estados Unidos conmemora este domingo, todavía con inmenso dolor y rabia, el décimo aniversario de los atentados suicidas que la red Al Qaeda perpetró contra el corazón financiero y político del país y que cambiaron para siempre a la nación más poderosa del planeta.

Desde hace días, los estadounidenses rememoran, a través de los medios de comunicación y las redes sociales, la pesadilla de aquel 11 de septiembre de 2001, cuando cuatro comandos de piratas aéreos, a las órdenes de Osama Bin Laden, acabaron en pocas horas con la vida de casi 3.000 compatriotas.

Este domingo, la atención del país se dirigirá a los tres escenarios de la tragedia: la Zona Cero en Nueva York, donde se hundieron las Torres Gemelas, el edificio del Pentágono en Washington y el descampado de Shanksville, en Pensilvania, donde los pasajeros del vuelo UA93 acabaron estrellando el cuarto avión antes de que impactara, muy probablemente, en el Capitolio.

A los tres lugares se trasladará el presidente de EEUU, Barack Obama, quien en un mensaje este sábado a la nación pidió, por encima de todo, "unidad". "Quisieron privarnos de la unidad que nos define como pueblo. Pero no sucumbiremos a la división o a la sospecha. Somos estadounidenses y somos más fuertes y más seguros cuando seguimos leales a los valores, las libertades y la diversidad que nos hacen únicos entre las naciones", afirmó Obama.

En las cadenas de televisión, las lágrimas -todavía hoy- de los familiares de las víctimas y el estupor de los que fueron testigos de los ataques han vuelto a mostrar en estos días que la herida sigue abierta.

Las ediciones especiales de los periódicos y los documentales televisivos han rescatado innumerables historias de gente corriente que se enfrentó al desastre y supo sobreponerse a la tragedia personal, para ejemplo de toda una generación.

El endurecimiento de la seguridad interior, hasta el punto de recortar algunos derechos fundamentales, y la "guerra contra el terror", que en el exterior llevaría a la invasión de Afganistán e Iraq, han sido revisados críticamente por analistas y comentaristas. Sólo en Afganistán, EEUU ha perdido más de 1.750 soldados y ha gastado alrededor de 500.000 millones de dólares en una misión que difícilmente se podrá dar por concluida.

La ejecución de Osama Bin Laden por fuerzas especiales estadounidenses, a principios de mayo en las afueras de Islamabad, cerró una batalla, pero no la guerra.

En una entrevista exclusiva concedida con motivo del aniversario al National Geographic, el ex presidente George W. Bush justificaba su decisión por el temor a que pudieran haber caído armas de destrucción masiva en las mismas crueles manos que fueron capaces de estrellar aviones civiles contra rascacielos.

En un momento de enorme polarización de la sociedad estadounidense, a las puertas de una larga y decisiva campaña electoral, una mayoría de observadores echa en falta el torrente de solidaridad y unión que desencadenó en el país el 11-S. "La unidad nacional se ha convertido en un lejano recuerdo. La guerra, la recesión y la política de siempre han derrotado a la solidaridad que siguió a los ataques del 11-S", se lamentaba este fin de semana en portada el diario The Washington Post.

La estela de una nueva amenaza terrorista ha forzado a Nueva York a blindarse con extremas medidas de seguridad para conmemorar el simbólico décimo aniversario del 11-S, al que acudirán tanto el entonces presidente de EEUU, George Bush, como Obama. La importancia que rodeará este año la ceremonia no vendrá dada solamente porque se cumple una década desde aquellos atentados que acabaron con la vida de cerca de 3.000 personas, sino también porque será el primero que se celebre sin la sombra de trasfondo de Osama Bin Laden, muerto a manos estadounidenses en mayo pasado.

La Policía de Nueva York ya había extremado todas las precauciones por el miedo a un intento de venganza por la muerte del terrorista, pero la noticia de que la ciudad se encuentra bajo una amenaza "creíble y específica", aunque no "corroborada", de un atentado terrorista de Al Qaeda no ha hecho más que incrementar las medidas de seguridad en la Gran Manzana. Así, desde este sábado la Policía mantiene cerradas algunas de las calles adyacentes al World Trade Center, entre ellas West Street, Barclay y Murray, mientras que desde las 09.00 GMT del domingo esos cierres se ampliarán hasta otra decena de avenidas colindantes con la "zona cero".

Mientras dure la ceremonia, que como cada año comenzará con un minuto de silencio a las 12.46 GMT, hora en la que se estrelló el primer avión contra las Torres Gemelas, las estaciones de metro cercanas a la zona como Cortland Street y World Trade Center permanecerán cerradas.

Las reforzadas medidas de seguridad puestas en marcha para el que supone probablemente el más simbólico de los aniversarios de aquellos atentados que cambiaron el rumbo de la historia reciente también han llevado a la exhaustiva revisión de vehículos. Así, los principales vehículos inspeccionados son furgonetas y camiones, ya que se teme que la amenaza provenga de un coche bomba como el que se interceptó en la céntrica plaza de Times Square en mayo de 2010.

Las autoridades neoyorquinas también han reforzado las revisiones en la mayor red de transporte público del país, donde perros rastreadores y policías revisaban equipajes y paquetes sospechosos, principalmente en las estaciones más transitadas como Grand Central o Penn Station, mientras que se pedía a todos los pasajeros que se mantengan alerta: "Si ves algo, di algo".

Por primera vez en estos diez años que han pasado desde aquel fatídico 11 de septiembre de 2001, la ceremonia se celebrará desde la propia zona cero, donde figuras políticas de entonces y ahora se unirán a los familiares de las víctimas de los atentados en el Memorial del 11-S, que se inaugura en coincidencia con este décimo aniversario. No solamente estarán Bush y Obama, sino también los entonces alcalde y gobernador de Nueva York, Rudy Giuliani y George Pataki, así como los actuales responsables de la ciudad y el estado, Michael Bloomberg y Andrew Cuomo.

Los nombres de quienes perdieron la vida en los atentados en las Torres Gemelas, tanto en 1993 (con un coche bomba aparcado en el garaje) como en 2001, así como los de los muertos en el ataque al Pentágono y en el avión que se estrelló en Pensilvania, están inscritos en los paneles de bronce que rodean las dos fuentes que se sitúan exactamente donde alguna vez se erigieron las Torres Gemelas.


¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios