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RESEÑA

Isabel Allende: El cuaderno de Maya

domingo 11 de septiembre de 2011, 16:27h
Isabel Allende: El cuaderno de Maya. Plaza & Janés. Barcelona, 2011. 448 páginas. 23,90 €
Sus detractores acusan a Isabel Allende de escribir una literatura estereotipada y poco exigente. Pero es un hecho que cuenta con una legión de seguidores no solo en Latinoamérica, sino en todo el mundo –su obra ha sido traducida a treinta y cinco idiomas-, que espera con ansiedad cada nuevo título de la escritora chilena y que ha auspiciado que la mayoría de sus obras, prácticamente nada más publicarse, se encaramen a la lista de libros más vendidos y la hayan convertido en la autora en español más leída del mundo. Y está claro que ha sabido establecer lo que podríamos denominar “el sello Allende”, formado por un copioso número de entregas a lo largo de su prolija trayectoria como escritora. Trayectoria que nació marcada por el éxito con su primera novela, La casa de las espíritus (1982) -llevada al cine por Bille August y protagonizada por pesos pesados del orbe cinematográfico, como Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas-, narración a la que siguieron, entre otras, De amor y de sombra, Eva Luna, Hija de la fortuna y Retrato en sepia, así como los libros de carácter autobiográfico Paula, Afrodita, Mi país inventado y La suma de los días.

El cuaderno de Maya sin ser propiamente un título relacionado directamente con su autobiografía sí presenta conexión con su propia vida, pues Isabel Allende ha señalado que fueron sus nietos quienes le proporcionaron el impulso inicial al pedirle que escribiera algo que les interesara, y, en la obra, el personaje de la abuela Nini no está alejado de la personalidad de la novelista chilena. Escrita en primera persona, El cuaderno de Maya es el relato de una joven norteamericana de 19 años que se adentró en un tortuoso camino y cayó en el abismo de las drogas. Perseguida por el FBI, su abuela toma decisivas cartas en el asunto y envía a Maya a una isla de Chiloé para que se desintoxique, recobre las riendas de su existencia y pueda construirse un futuro. En esa isla, Maya, cuyo nombre en hindú significa "hechizo", "ilusión", "sueño", despierta y encuentra, con esfuerzo, a otra Maya, la verdadera, tras haberse descorrido "el velo de Maya". En este sentido, la obra -donde, pese a su intención realista, el ámbito no de los “espíritus” no está completamente ausente- tiene cierta ligazón con la “novela de aprendizaje” y, en un escalón inferior, con los libros de autoayuda. El canto a la esperanza y a la superación personal que nos brinda El cuaderno de Maya está servido en un estilo eficaz y acorde con la voz que cuenta la historia. Sin duda, el objetivo que su autora persigue con esta novela está conseguido.


Por Federico Aguilar



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