6-2, 6-4, 6-7 (7-3) y 6-1
Djokovic conquista el US Open tras derrotar a Nadal en una final épica
lunes 12 de septiembre de 2011, 18:24h
Novak Djokovic se adjudicó el US Open de tenis tras derrotar a Rafa Nadal por 6-2, 6-4, 6-7 (3-7) y 6-1 tras cuatro horas y diez minutos de una exhibición tenística histórica. El español estuvo contracorriente todo el partido remontando el 2-0 inicial con un tercer set espectacular. Cuando mejor parecía el español, un parón médico del serbio cortó la progresión de Nadal, que no pudo hacer nada tras volver a tener problemas con los isquiotibiales.
Novak Djokovic y Rafa Nadal llegaron a la final del US Open con sensaciones contrapuestas tras sus respectivos encuentros de semifinales. El serbio había tenido que remontar dos sets en contra a Roger Federer mientras que Nadal tuvo un partido más cómodo contra Murray. Así pues, el español parecía tener una línea ascendente en su juego durante el torneo, pero Djokovic seguía siendo el favorito sobre la pista de Flushing Meadows, no obstante, sólo había perdido en dos ocasiones a lo largo de 2011.
Nadal tuvo un comienzo prometedor con un 2-0 tras un ‘break’ en el segundo juego. Pero ya desde el primer momento ambos tenistas dejaron claro que se iban a dejar la piel en cada punto. Los problemas con el primer saque de Nadal le impidieron consolidar la rotura y permitieron a Djokovic hacerse con el primer set por 6-2. El serbio se mostraba intratable, con un juego agresivo y un recital de ‘winners’.
En este set, al verse sobrepasado, Nadal ofreció lo que nunca le falta: combatividad hasta el extremo. La mejor prueba de ello es que la duración de este primer set fue de 53 minutos.
El segundo comenzó de igual manera que el primero. Los dos primeros juegos para el español para que luego no pudiese consolidarlos por sus problemas con el servicio. Eso sí, mientras tanto los dos tenistas enfervorecían al público que abarrotaba la Arthur Ashe con intercambios de hasta 31 golpes por punto. Nadal mejoraba su juego, pero aún era insuficiente para doblegar a un Djokovic que no paraba de devolver todos los golpes y enviar la bola a sitios imposibles para el manacorense. El serbio se hacía con el segundo set por 6-4.
Con un 2-0 en contra en el partido, Nadal no tenía nada que perder ante un Djokovic que parecía invencible y decidió arriesgar con su juego. Una decisión que marcaría lo que a la postre se convertiría en uno de los mejores sets de la historia del tenis. Para ganar este partido no valía ser bueno, ni tampoco grande. Si Nadal y Djokovic querían conquistar el US Open debían ser perfectos. Y lo demostraron en el tercer set.
Si los anteriores sets se llegaron a intercambios de 27 golpes, en el tercero los dos primeros nombres en la lista de los mejores tenistas del mundo ofrecieron un espectáculo digo de ello. Nadal se disfrazó de Hércules para derrotar a un Djokovic que parecía un dios del tenis. Nunca nadie había ganado el US Open con una desventaja inicial de 2-0. A Nadal poco pareció importarle y llevó el set al ‘tie break’ al empatar a 6. Ahí dio rienda suelta a su talento y bajó momentáneamente de la nubes a Djokovic con un 7-3 que abrió las puertas de la esperanza para el español.
Sin embargo, en el cuarto y último set los dos tenistas que parecían divinos sufrieron las consecuencias de ser humanos. Djokovic se vio obligado a pedir la asistencia del fisioterapeuta por problemas en la espalda, lo que rompió el ritmo ganador de Nadal. Tras ese descanso fue el español el que se resintió de sus problemas en los isquiotibiales. La final había llegado a su fin.
Tras cuatro horas y diez minutos, los problemas de salud fueron el epílogo de una final histórica. Fiel a la máxima deportividad que le caracteriza, Nadal no se rindió y pese a no poder llegar a los golpes de Djokovic, cojeando, aguantó hasta el punto definitivo. El actual número uno puso el 6-1 definitivo. El serbio sigue firmando un año 2011 espectacular. Campeón de Australia, Wimbledon, cinco Masters 1000 y, ahora, el US Open. 2011 será recordado como el año en el que Novak Djokovic inició su era.