Ante el acoso de Bildu, coraje cívico
miércoles 14 de septiembre de 2011, 00:37h
Hace más de dos años que ETA no mata; no porque no quiera, sino porque no puede. Tampoco se producen tantos episodios de kale borroka, y todo parece indicar que la recaudación del “impuesto revolucionario” se ha reducido considerablemente. Quizá por ello haya quien pueda extrañarse de que la Asociación Unificada de la Guardia Civil inicie una campaña de apoyo a sus compañeros destinados en Euskadi, ante la presión que siguen sufriendo por parte de Bildu. Y es que, por más que la violencia explícita haya ido desapareciendo poco a poco, queda aún el germen de algo que urge erradicar.
La presencia de la Guardia Civil en pueblos y ciudades de toda España es sinónimo de tranquilidad y seguridad. Pero además, corresponde a las autoridades designar su lugar de ubicación, y no a un puñado de matones de la izquierda abertzale. Por esa misma regla de tres, hay que ocupar el espacio público: parece, pues, fundamental que la Vuelta Ciclista pase de nuevo por tierras vascas el año que viene, y que las selecciones nacionales de fútbol y baloncesto jueguen en Anoeta y el Buesa Arena respectivamente. No son provocaciones, sino signos de normalidad democrática. Hay que ocupar los espacios que han estado demasiado tiempo ya monopolizados por el nacionalismo radical a base de amenazas, matonismo y miedo. Hay que recuperar el pulso ciudadano. Y hay que erradicar los comportamientos mafiosos de una vez por todas.