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crónica cultural

Nueva exposición de arte emergente español

miércoles 14 de septiembre de 2011, 21:11h
Con una exposición de las mejores personalidades del joven arte español actual, recién salidos de Bellas Artes, La Sociedad Cervantina inaugura el jueves una exposición colectiva de esculturas y cuadros. Hasta el 1 de noviembre.
La Sociedad Cervantina, dedicada a la vida y obra de Cervantes, abre galería de arte. Desde el jueves y hasta el 1 de noviembre, expone a las grandes promesas del arte español, o “Nuevos Valores”, como se llama esta primera exposición, cuyo objetivo es dar a conocer la obra de los mejores estudiantes de la escuela Bellas Artes de Madrid que han salido de sus aulas hace uno, dos o tres años, y que, por la crisis, no han encontrado aún local expositivo.



En una magnífica sala de La Sociedad Cervantina, se dan a conocer estas obras que sorprenden, nada más entrar, por su fuera, su color y sus temas. Nos encontramos con un sillón pintado sobre la tela real de un sofá, de la pintora Aida Bañuelos, y varios abstractos longitudinales que ha expuesto Lourdes Castro, joven pintora gaditana que dentro de unos días se marcha a China tres meses a pintar. Los cuadros de Prisca Jourdain son algo inquietantes. De colores grises, sus paisajes parecen salir de un día de bruma, misterioso y melancólico. Dora Piñón, otra de las pintoras expuestas, se expresa en tamaño grande, juntando diferentes lienzos que mancha con fuerza con colores violentos. El rojo, el negro, el verde, colores puros, inspirados, con los que resuelve una obra abstracta e impactante.

Lo que queda claro, al ver esta exposición, es que estos jóvenes ya dominan el oficio. Y no les da miedo enfrentarse a las propuestas artísticas de gente con más experiencia. Su arte es, incluso, bastante más impactante y bello de lo que vemos en otras salas con mayor reconocimiento. Los artistas han sido seleccionados por los profesores de Bellas Artes, Pablo de Arriba y José María Rueda.

En la sala Cervantina, diez escultores han colocado sus obras en pilares o colgando de hilos móviles. Una de ellas es un oso polar en bronce de color blanco del escultor Pablo Tardáguila que incita, extrañamente, a la caricia. Tracias es una escultura poderosa, abstracta, hecha en metal pintado de naranja de la artista Carmen Otero.

Asimismo, la vista se detiene con sorpresa ante un tronco alargado de profundas raíces y que se convierte, en su extremidad, en un pequeño armario, todo de madera del escultor David Varela. Algunas de ellas, se han colocado con cables que bajan del techo y que en suspenso mueven la obra y la hacen ver desde varios ángulos, como la caja pintada de blanco en donde dos cabezas de seres humanos hablan, o debaten, o están a punto de besarse, Je est un autre. Las cabecitas, del escultor David Llorente. Unas sugerentes máscaras conviven desde diferentes espacios con las demás obras, y son de Josep Manuel Juan Moraleda. De esta forma, podemos decir que la exposición de la Sociedad Cervantina es una muestra sin precedentes del deseo de dar a conocer nuevas voces y formas de expresión del arte español.
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