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Francia

Sarkozy vive su particular 'Revolución francesa' a siete meses de su posible reelección

lunes 26 de septiembre de 2011, 21:16h
Desde que el general Charles de Gaulle fundara la V República en 1958, el Senado francés jamás ha estado dominado por la izquierda gala... hasta el pasado domingo. En un duro revés electoral para Nicolas Sarkozy y su formación, la UMP, a menos de un año de su reelección, una coalición liderada por el Partido Socialista logró hacerse con la mayoría de escaños en la Cámara Alta poniendo de manifiesto el descontento de la denominada 'Francia profunda' con su Gobierno. Hasta los comicios presidenciales, Sarkozy deberá lidiar con una dura oposición senatorial, que le pondrá casi imposible aprobar su "regla de oro" para fijar un techo de gasto público, entre otras iniciativas, y reactiva las opciones de la izquierda de recuperar el Elíseo en 2012.
A escasos siete meses de que las urnas galas decidan quién ocupará el Elíseo durante los próximos años, la izquierda francesa ha dado un importante golpe de mano al hacerse, por primera vez en su historia, con la mayoría absoluta en el Senado. La Cámara Alta ha pasado a vestirse de rojo en un hecho que no sucedía desde que dio comienzo la V República en 1958.

En unos comicios restringidos en los que sólo votaban 71.890 diputados, alcaldes y consejeros regionales y municipales en representación de las 44 circunscripciones de la República, de la conocida como 'Francia profunda' y cuyo voto se ha decantado de manera tradicional del lado conservador, el Partido Socialista (PS) de Martine Aubry ha logrado sumar, de los 348 asientos en juego, hasta 178 escaños en coalición con otros grupos minoritarios (comunistas, verdes, etc.). Mientras, la Union pour un Mouvement Populaire (UMP) de Nicolas Sarkozy ha de contentarse con unos insuficientes 170 senadores.

El vuelco en el Palais de Luxembourg (sede del Senado) puede ser un episodio premonitorio de lo que podría acontecer dentro de poco más de medio año, cuando el presidente francés se enfrente a las urnas, a un rival socialista aún por decidir y al auge del Frente Nacional de los Le Pen. Lo que sí está claro es que la pérdida de la Cámara Alta en favor de los socialistas es un serio obstáculo en el camino de Sarkozy.

"Han sido unas elecciones parciales, por lo que no son una fotografía precisa del panorama político francés, pero sí es verdad que las urnas han demostrado que los llamados grandes electores apoyan opciones distintas a la que representa el partido mayoritario", afirma en declaraciones a EL IMPARCIAL Ignacio Molina, investigador principal para Europa del Real Instituto Elcano, que añade que "eso, unido a los resultados de los comicios locales y a los recientes sondeos, demuestra la tremenda erosión que sufre la figura del presidente Sarkozy, que se enfrenta a meses de bastante incertidumbre".


El Palais de Luxembourg, sede del Senado francés.


Si bien la izquierda no podrá echar por tierra las iniciativas legislativas propuestas por el Gobierno, ya que éstas se dirimen en la Asamblea Nacional, sí podrá ralentizar su salida adelante, con el consiguiente desgaste político de la UMP. Ahora bien, el verdadero daño de los resultados senatoriales es que la oposición podrá bloquear las reformas constitucionales que ya había prometido Sarkozy, desde la imposición de una "regla de oro" para fijar un techo de gasto público, "su propuesta estrella", apunta Molina, hasta sacar adelante los presupuestos generales del próximo ejercicio.

De este modo, la UMP, según la legislación gala vigente, necesita obtener tres quintas partes de los votos en las dos cámaras para sacar adelante cualquier iniciativa constitucional, un objetivo complicado a tan poco tiempo para la consulta presidencial. Eso sí, el PS, que intentará utilizar la Cámara Alta como "escaparate" electoral, ya ha apuntado que no bloqueará "ninguna propuesta que sea necesaria para el bienestar de Francia".

Escándalos y pérdida de poder
Pero no sólo eso. Desde el domingo, la oposición tiene también el control sobre las comisiones de investigación en un momento en el que a la derecha gala, al igual que a la izquierda con el supuesto 'affaire' neoyorkino de Dominique Strauss-Kahn, le surgen escándalos por todos lados.

Destaca el de la supuesta financiación ilegal entre 1995 y 2008 por parte de Liliane Bettencourt, dueña del imperio L'Oreal, de la UMP de Sarkozy y la polémica relación de la multimillonaria con Florence Woerth, esposa de Eric Woerth, ex ministro de Trabajo y del Presupuesto y tesorero del partido de centro-derecha. Otro ejemplo es el caso 'Karachi', una oscura trama de escuchas telefónicas y comisiones ilegales en la que se han visto envueltos dos consejeros del presidente, Thierry Gaubert y Nicolas Bazire.

"La clase política en Francia se está viendo muy afectada por algunos escándalos que están perjudicando tanto a unos como a otros, aunque en los últimos meses más a la derecha tras el retorno de Strauss-Kahn y lo que parece una absolución por parte de la sociedad francesa", señala a este periódico Filipine Megur, analista política gala.

Aunque los analistas creen que los resultados del pasado domingo no se pueden extrapolar a unos comicios generales, "sí es verdad que lo acontecido pone de manifiesto la disensión dentro de la propia UMP, el descontento de la Francia más local con las políticas de París y que la izquierda, denostada tras las elecciones de 2007, está viva y cuenta con opciones reales de recuperar la presidencia", confirma Megur. "Pase quien pase a segunda vuelta, UMP, Frente Nacional o coalición de izquierda, lo que sí es seguro es que van a ser unas elecciones muy reñidas", vaticina por su parte Molina.

Otro daño colateral de la derrota del pasado domingo es la posible sustitución del presidente de la Cámara Alta, el conservador Gerard Lacher, segundo cargo más relevante dentro del organigrama de la República, en favor del candidato socialista: Jean-Pierre Bel. Aunque Lacher ya ha anunciado que se presentará a la reelección, difícil lo tendrá para recabar los apoyos necesarios que le permitan conservar el puesto estando su grupo en minoría.

Además, hay que recordar que Sarkozy ha perdido todas las elecciones desde que fue elegido en 2007 (regionales, municipales y locales) y, en los últimos dos años, la UMP ha visto cómo medio centenar de senadores pasaban a manos de la oposición (25 en 2008 y 25 esta semana) en un trasvase de poder histórico.


El vigesimotercer presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.


Una derecha en desunión, una izquierda en unión
Otro frente que ha salido a la luz a raíz de la clara derrota de la UMP, "una seria advertencia" de cara a los próximos meses, según el ministro de Agricultura, Bruno Le Maire, en las elecciones del pasado domingo es la desunión que se respira dentro de la formación. Las polémicas maneras de Nicolas Sarkozy "han dejado de contar con el apoyo unánime de las bases y cada vez son más las voces disidentes del partido", afirma Megur.

Hasta tal punto han llegado los roces dentro de la derecha gala que cada vez son más los que abogan por crear listas alternativas dentro de las formaciones conservadoras. En una de ellas podría incluso ir Dominique de Villepin, ex primer ministro entre 2005 y 2007, delfín de Jacques Chirac y enemigo íntimo del presidente de la República.

"Sarkozy no va a tener que pasar por un proceso de primarias dentro de su partido, como jamás lo ha hecho un presidente francés que se enfrentara a la reelección, pero el mero hecho de que el debate esté en la calle, de que se hable de ello a diario y se le pueda ver como un lastre para su grupo ya es muy significativo y dice mucho de cómo están las cosas en la derecha", apunta Molina.

En la UMP han saltado las alarmas. Tal es así que, el pasado lunes, Nicolas Sarkozy convocó una reunión de urgencia con la cúpula del partido a la que asistieron el primer ministro galo, François Fillon, y el secretario general del grupo, Jean-François Copé. Un encuentro encaminado a hacer balance de daños, pero también para transmitir una sensación de unión.

Todo lo contrario sucede en la ribera socialista. El regreso de Strauss-Kahn de Estados Unidos ha sido utilizado por el PS para reforzar su imagen de cara a la opinión pública. Así, el socialismo ha ganado adeptos entre las clases medias, los votantes de origen extranjero y ha afianzado su bastión entre las clases trabajadoras.

Peligra el Elíseo... también desde la derecha
Muchos columnistas galos escribían esta semana en los principales diarios del país que Sarkozy no debe pasar por alto el aviso que le han dado las urnas. Aunque el 'DSKgate' y la intervención en Libia hicieron que la popularidad del presidente subiera, en los últimos meses ha vuelto a caer por debajo del 33 por ciento y, lo que es peor, seis de cada diez franceses esperan ver a un socialista ocupar el Elíseo tras los comicios generales.

Además, otros dos datos alarmantes para la UMP: "sólo el 17 por ciento de los franceses ven con optimismo el futuro, el tercer peor registro de toda la Unión Europea sólo superado por Grecia y España y, desde que estalló la crisis financiera, las urnas siempre han castigado al partido en el gobierno forzando su sustitución salvo en tres casos: Alemania, Luxemburgo y Suecia", señala Molina.

"La crisis económica interna y externa, un paro del 9,6 por ciento, la supresión de 30.000 puestos de trabajo públicos, las constantes huelgas, el declive de la imagen del presidente y el desgaste político fruto de escándalos y guerras fratricidas dentro de la UMP han provocado que Sarkozy tenga en las elecciones de dentro de siete meses una auténtica reválida a su figura y a su gestión", remarca Megur.

Mientras, François Hollande, uno de los nombres que se barajan en la izquierda para arrebatarle el Elíseo a Sarkozy y que calificó el vuelco en el Palais de Luxembourg de "hecho histórico", sigue ganando adeptos y es el candidato que cuenta con mayor grado de aceptación, un 51 por ciento.

Pero no sólo el PS puede ser un problema para el presidente. La extrema derecha comandada por Marine Le Pen, hija del histórico dirigente Jean-Marie Le Pen, también está escalando en las encuestas gracias a los votos que está logrando arrancarle a la UMP.

El electorado tradicional de la derecha no está contento con la marcha del país y muchos se han deslizado hacia el discurso radical del Frente Nacional, formación racista y antieuropea, que en 2002 ya logró apartar al PS de la carrera hacia el Elíseo. De este modo, no son pocos los que auguran un serio batacazo de la UMP dentro de siete meses. "No hay que descartar que Le Pen logre situarse como la segunda fuerza más votada y expulse a Sarkozy del 'ballotage', lo que sería la puntilla del presidente", afirma Molina.

¿Quién será el rival socialista?
Lo que todavía está en el aire es ver quién se enfrentará a Sarkozy la próxima primavera representando el PS. Las primarias socialistas están previstas para los días 9 y 16 de octubre y seis son los candidatos: Martine Aubry, François Hollande, Ségolène Royal, Manuel Valls, Arnaud Montebourg y Jean Michel Baylet.

Tras la caída en desgracia de Strauss-Kahn el pasado mes de mayo por un escándalo de tintes sexuales que todavía está por esclarecer, y al que se suma el testimonio de una periodista francesa, Tristane Banon, que acusa a 'DSK' de haber abusado sexualmente de ella en 2003, tres son las opciones que cobran más fuerza.

Según las últimas encuestas realizadas en el país vecino, sería Hollande el que se haría con las primarias de octubre con el apoyo de un tercio de los miembros del partido (33 por ciento), seguido de Aubry (15 por ciento) y de Royal, candidata del PS en las elecciones de 2007 (10 por ciento).


De izquierda a derecha, Martine Aubry, François Hollande y Ségolène Royal.


"Hollande es un hombre del partido, con mucha experiencia y poco carisma, un candidato que viene de un proceso de refundación y que buscará ganar más por el desgaste del rival, con un proyecto serio, moderado y centrista, que por una exposición propia", reconoce Molina. Ahora bien, las complejidades del sistema electoral francés, que exige ganar los comicios con el 51 por ciento de los votos en primera o segunda vuelta, "obligan a Hollande a tener que aunar apoyos muy heterogéneos, desde trotskistas hasta ecologistas, sindicalistas o socialdemócratas", matiza el investigador.

Lo que sí está claro es que, sea quien sea el candidato presidencial socialista, intentará emular los resultados de los comicios regionales de marzo del año pasado, en los que la izquierda barrió en las urnas hasta hacerse con 21 de las 22 regiones en liza. Sólo Alsacia, bastión conservador, se salvó de teñirse de rojo.

"A pesar de que social e históricamente la izquierda siempre ha estado en desventaja en Francia, sí es verdad que de cara a los próximos comicios se muestra como un grupo muy cohesionado, plural y movilizado y puede que sea eso lo que les permita, al menos, pasar a la segunda vuelta", señala Molina.

Otro punto de vista es el que ofrece Megur, que señala que la izquierda "no se acaba de creer lo bien posicionada que está de cara a primavera y es posible que las bases de la derecha se movilicen para frenar su avance, aunque lo más difícil, conquistar el Senado, ya está hecho y ahora sólo queda elaborar un programa coherente y que cale en la sociedad".

Así pues, el centro-derecha francés tiene una difícil labor durante los próximos siete meses. Revertir la inercia negativa en la que está sumida la UMP, con el Senado en manos de la oposición, no será nada fácil, pero ni Sarkozy ni su partido se rinden. "Debemos unir nuestras fuerzas y afirmar nuestras convicciones ante los franceses, el momento de la verdad tendrá lugar la próxima primavera", señalaba esta misma semana el primer ministro Fillon. Tiempo hay. Dificultades, también.

Para contactar: borja.mota@elimparcial.es
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