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crisis en el mundo árabe

París quiere impedir el triunfo islamista en Túnez a toda costa

martes 27 de septiembre de 2011, 19:01h
Francia no quiere que los islamistas se hagan con el poder el próximo 23 de octubre, Al menos eso es lo que se desprende de un informe difundido esta semana en la prensa tunecina en el que se señala que Sarkozy está haciendo todo lo posible para que Enhada no logre la victoria.
Según un informe confidencial publicado esta semana en la prensa tunecina, Francia está maniobrando para impedir el triunfo de los islamistas del partido Enahda en las elecciones a la Asamblea Constituyente de octubre. Después de haber sostenido al dictador Ben Ali hasta último momento, Nicolás Sarkozy hace todo lo posible para que no surja un gobierno islamista en su antiguo Protectorado.

El documento ha sido publicado por el semanario « L’Audace », el de mayor difusión en Túnez. Según la revista, dicho Informe fue elaborado por « una oficina especializada » en temas politicos de Bruselas, y entregado a « altas personalidades del Elíseo (sede de la Presidencia francesa), del Quai d’Orsay (ministerio de Asuntos Exteriores) y de la Comisión Europea en la capital belga ».

El documento se centra en la visita que el dirigente tunecino Nejib Chebbi realizó a Bélgica y las entrevistas que mantuvo. Los autores del mismo hacen al mismo tiempo una evaluación de la personalidad del dirigente tunecino y de sus posibilidades para ser Jefe de gobierno o Presidente del país en las próximas Elecciones, como contrapeso a la creciente influencias del islamismo del partido político Enahda.

El informe confidencial considera a Nejib Chebbi como “una personalidad carismática, vivaz y de gran experiencia, con puntos de vista claros y concisos”. Pero al mismo tiempo subraya que Chebbi está “preocupado por el desarrollo democrático de su país”, al tiempo que imbuído de “una doble cultura “árabe y occidental”.

Los autores del documento, realizado a petición de quienes lo han recibido, concluyen que Ahmed Nejib Chebbi “tiene la dimensión de un hombre de Estado, suscepptible de presidir los destinos futuros del país, sea como primer Ministro o Presidente de la Republica”.
La elección del “candidato” no es fortuita: considerado como “hombre de izquierda”, se le califica de “tolerante con la corriente islamista tunecina (Enahda), pero firmemente opuesto a la inserción de la religión en el sistema político tunecino”. Y en consecuencia defensor de los Acuerdos ya suscritos de Tunez con la Unión Europea, si bien quiere “un estatuto mas avanzado” que el actual. En conclusión, los autores del Informe consideran que Ahmed Nejib Chebbi es la personalidad política tunecina mas apta para “hacer frente al principal partido islamista tunecino”. Por lo que piden que se le ayude nacional e internacionalmente a cumplir ese cometido.

La evolución política de la llamada “Revolución del jazmín” es crucial para los intereses geoestratégicos y políticos de Francia en el Sur del Mediterráneo. El retraso acumulado por Paris en sus relaciones con la primavera árabe, se debe en gran parte al apoyo que Sarkozy concedió hasta último momento al dictador Zine Ben Ali. Los expertos de la Presidencia, del ministerio de Exteriores y de los servicios de inteligencia galos, no se fían de que una vez llegados al gobierno los islamistas del movimiento Enahda no adopten una política “nacionalista panárabe o panislámica” que perjudique sus intereses en la región. Por esa razón, estudian darle un apoyo consistente a algunos candidatos susceptibles de “frenar” el islamismo en Túnez.

Ahmed Nejib Chebbi es para ello un candidato idóneo. Hombre político de marcada trayectoria de militante demócrata, ha presidido diferentes formaciones políticas de oposición al régimen del dictador Ben Ali, y anteriormente de Habib Burguiba, lo que le ha valido años de cárcel. Intentó ser candidato a las Elecciones presidenciales de 2009, pero el régimen se lo impidió valiéndose de una argucia jurídica.

Curiosamente Nejib Chebbi, mantuvo en su larga carrera de oposición relaciones mas o menos fluidas con el movimiento islamista Enahda, al que defendió cuando fue reprimido por el régimen de Ben Ali, y se reunió varias veces con su líder el jeque Rachid Ghanuchi en Londres. Incluso llegó a formar un “comité 18 de octubre” en el que participaron personalidades demócratas y exdirigentes islamicos”. Su idea era de “ayudar a los islamistas tunecinos a realizar su aggioramento”, como la propia izquierda tuvo que realizar tras la caída del Muro de Berlín.

La difusión del documento en Túnez ha creado cierto estupor y malestar en los sectores mas progresistas y demócratas, que consideran inadmisible cualquier intento de ingerencia de Francia o de la Unión Europea en el proceso de construcción del Estado de derecho y en las futuras Elecciones en Túnez. “La presencia del islamismo político en Túnez es una realidad, y de cualquier manera debe ser el pueblo tunecino quien decida de su futuro”, afirma el director del semanario L’Audace a El Imparcial.
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