El polvorín de Yemen
miércoles 28 de septiembre de 2011, 00:53h
La llamada “Primavera Arabe” entra en su fase de otoño con buenas noticias en Túnez, Egipto y, más recientemente, en Libia. Yemen, sin embargo, sigue inmerso en una situación preocupante. Su presidente, Alí Abdulá Salé -recién llegado de Arabia Saudí tras recuperarse del intento de asesinato el pasado mes de junio- es, a día de hoy, el principal obstáculo para la reconciliación nacional. Suya es la responsabilidad de haber ordenado disparar contra la población civil que reclamaba reformas democráticas, a causa de lo cual más de un centenar de personas han perdido la vida durante las últimas semanas.
A nivel geopolítico, Yemen es un auténtico quebradero de cabeza. Refugio de islamistas por un lado y puerta del Mar Rojo, por otro, tiene además sobre sí la tutela de un país como Arabia Saudí y, en cierto modo, de Estados Unidos. Hasta ahora, se ha tolerado la presencia de Salé como un mal menor, ante el riesgo de que su caída pudiese significar el ascenso de candidaturas vinculadas al islamismo más radical. Hasta ahora. La situación actualmente ha cambiado mucho, toda vez que el clamor popular contra el gobierno de Salé es cada vez mayor. Túnez, Egipto y Libia han tenido el apoyo de la comunidad internacional en sus respectivos procesos. Va siendo hora de hacer lo mismo con Yemen…sin perder de vista a Siria.