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Entrevista a Javier Barraycoa

“El Barça se ha convertido en una gran maquinaria de creación de identidad nacional”

jueves 29 de septiembre de 2011, 13:42h
Javier Barraycoa es catalán, nacido en la misma Barcelona, y ha escrito un libro que viene a romper con los mitos del nacionalismo, eso sí, desde el profundo amor que siente por su tierra. “Historias ocultadas del nacionalismo catalán” recoge más de 200 historias de los últimos 30 años que permanecen aún en la sombra por el catalanismo. El Imparcial charla con Barraycoa del verdadero por qué de la prohibición de los toros, del uso del castellano en el vestuario del Barça y de cómo el Ejército español salvo de la extinción al burro catalán.
- En la introducción del libro ya proclama que la historia oficial del nacionalismo poco tiene que ver con la realidad histórica. ¿Por qué? ¿Quién y para qué se ha montado una historia paralela?
Propiamente el nacionalismo es una ideología de la burguesía catalana con una intención clarísima de presionar sobre el Gobierno de Madrid para que protegiera sus intereses. Aprovecharon que durante el siglo XIX hubo toda una influencia muy fuerte del Romanticismo europeo sobre Cataluña y este romanticismo lo que hacía era mitificar la historia de los pueblos. Así el catalanismo fue creando un imaginario de su propia historia, que nada tenía que ver con la historia real. De hecho, hoy por hoy los nacionalistas catalanes suelen evitar el debate histórico, porque frente a los hechos reales no se aguantan las tesis catalanistas.

- Pero, en realidad, estas tesis han calado en muy buena parte de la sociedad catalana.
Ha calado esencialmente por un tema de inmersión, no sólo lingüística sino también cultural, impresionante. Los colegios han tenido mucho que ver en ello. De hecho, me atrevería a decir que una parte muy importante del electorado de CiU hace años no era nacionalista, simplemente eran catalanistas, muy conservadores y pertenecían a lo que llamábamos el franquismo sociológico dentro de Cataluña. Sin embargo, con todo un proceso de educación catalanista fuerte y nacionalista, al final muchos de ellos se han convertido en soberanistas e independentistas y sobre todo sus hijos. Claramente ha sido una evolución.

- ¿Qué le lleva a un catalán como usted a desmontar los mitos del nacionalismo?
El libro arranca por un amor profundo a Cataluña y ver cómo en toda mi vida viviendo allí la sociedad la han ido transformando a través de un proyecto político que ha calado. También nace de observar cómo en mis conversaciones con amigos nacionalistas, he demostrado saber más historia de Cataluña, sin ser nacionalista que ellos y precisamente ellos confirmarme que a su parecer el nacionalismo ni siquiera tiene que ver con la historia o la tradición de Cataluña.

- También en la introducción ilustra con un ejemplo el rechazo de España por parte de algunos catalanes. Hablo del toro de Osborne y el burro catalán. ¿Por estas cosas andamos a la gresca?
Sí, porque al final como el nacionalismo no es un discurso sobre la historia de Cataluña, sino más bien un discurso de símbolos. En el libro relato cómo el famoso toro de Osborne es interpretado en Cataluña como una especie de opresión simbólica y cultural españolista. Entonces se dedicaron a tumbar todos aquellos toros, cuando en realidad es una creación impulsada por un publicista catalán ya fallecido. Así reflejo que como lucha y oposición simbólica, los nacionalistas propusieron el burro catalán, un animal laborioso y trabajador que fue salvado de la extinción gracias a un macho que se encontró en un cuartel de caballería del Ejército español en Hospitalet de Llobregat. Gracias al Ejército español se salvó el famoso burro catalán.

- En la actualidad Artur Mas ya habla abiertamente de que Cataluña comienza su emancipación y en el País Vasco un Bildu poderoso aspira a tener grupo en el Congreso. ¿Se ha incendiado el nacionalismo durante los gobiernos de Zapatero?
En el caso de Cataluña clarísimamente creo que la transformación viene por parte del PSC, que tradicionalmente era un contrapeso al catalanismo, pero se ha dejado abducir por la ideología nacionalista. La cúpula es ahora catalanista y eso es lo que le ha dado muchas alas a Artur Mas.

Ahora bien, la diferencia entre el nacionalismo catalán y el vasco, es que el primero siempre ha sido mucho más ambiguo, ha avisado siempre de que se vuelve soberanista, de que quiere secesionarse, de que es un camino sin retorno. Sin embargo, es un catalanismo muy práctico, tras el que hay una burguesía muy fuerte y grandes intereses económicos. Mas lo que ha afirmado recientemente es que lo que necesitamos como catalanes es depender sólo un 5% económicamente de España, cuando ahora mismo dependemos en un 80%. Cataluña exporta al resto de España un 80%, algo ante lo cual la independencia es imposible. En cualquier caso, es como una estrategia muy a largo plazo.

- ¿Coinciden las ideas que trasladan los políticos catalanes con el pensamiento y las preocupaciones reales de su sociedad?
Es el famoso divorcio entre sociedad civil y clase política. Toda mi vida he estado en Cataluña, puedo hablar en castellano, cuando conviene en catalán, la inmensa mayoría somos bilingües... En definitiva, es rarísimo que puedas tener un conflicto lingüístico sino es que te lo han provocado políticamente con una serie de leyes, obligaciones…etc. Los políticos han creado un discurso falso que viene a decir que si Cataluña fuera independiente viviríamos mejor, que ha calado en algunos sectores de la población.

PIE DE FOTO

- El nacionalismo ha llegado al fútbol ¿Por qué le renta al Barça erigirse como un equipo cada vez más catalán?
Ahí está la contradicción, cómo el catalanismo crea una imagen que no corresponde a la Cataluña real. Es muy divertido ver los entrenamientos del Barça donde observamos a un Pep Guardiola dando instrucciones en castellano, la lengua que se habla en el vestuario. Sin embargo, el Barça se ha convertido en una gran maquinaria de creación de identidad nacional, porque el fútbol es una nueva religión y ocupa junto con el nacionalismo un espacio que ha dejado la religión. Cataluña es una sociedad muy secularizada, donde ese vacío de espiritualidad y emotividad lo ha ido ocupando sin ninguna resistencia el propio discurso nacionalista.

- El asunto del momento los toros. ¿Toros no, por una cuestión de rechazo a una Fiesta que se denomina Nacional o animalista?
La iniciativa popular que consigue las firmas para que vaya al Parlamento catalán la hacen una serie de asociaciones que están todas subvencionadas por el propio Gobierno autonómico. El argumento real y de fondo político es que los toros parece que no cuadran con la idiosincrasia catalana. De hecho, ya se quiso prohibir en Las Ramblas de Barcelona, donde hay muchas tiendas de recuerdos, la venta de muñecas gitanas y que sólo se vendiesen “souvenir” de corte catalán, como el porrón.

Hay una intención política para que los toros no estén en Cataluña y mostrar que es mucho más progresista que el resto de España. Pero hay una gran contradicción, porque los toros en Cataluña están desde 1409 y decir que no es catalana la tauromaquia es absurdo. Barcelona ha sido la única ciudad en el mundo que tuvo tres plazas en activo, costumbres como la “pañolada” para pedir la oreja aparecen en Cataluña, así como acompañar la faena con la orquesta.

- Hablemos de inmersión lingüística. ¿De dónde viene esa obsesión de hablar sólo en catalán?
Yo he oído a jóvenes decir que Franco prohibió hablar en catalán, algo que es metafísicamente imposible. La inmersión lingüística viene de antiguo. A finales del siglo XIX y principios del XX el discurso contra la inmigración es brutal, se ve como un peligro a la degeneración de la raza. El pensamiento racista catalán es una de las cosas que ahora más se callan, que es muy fuerte a muchos niveles. Se quiso evitar que la gente se casara con inmigrantes y en definitiva se les rechazaba, pero en un momento determinado se cambia este pensamiento por la idea de asimilar culturalmente a la inmigración a través de la lengua. Harás catalanes si consigues que la gente hable catalán, la inmersión lingüística se convierte así en una herramienta política.

- ¿Qué pretende con el libro? ¿Remover conciencias?
La intención es doble. En primer lugar ayudar a muchos catalanes que están acomplejados frente al rodillo ideológico catalanista, viendo que hay argumentos para darse cuenta que el nacionalismo es una ideología muy específica, muy tardía en la historia de Cataluña, pero que no es realmente la representación de lo que ha sido esta región. Por otro lado, el libro tiene como intención tender muchos puentes para que en el resto de España nos conozca mejor y no sólo llegue el mensaje político. Intento que el libro haga el bien más que alimentar el odio.
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