Rubalcaba, un buen candidato con demasiada historia y poco partido
lunes 03 de octubre de 2011, 08:17h
El PSOE clausuraba este fin de semana su Conferencia Política, y quizá algo más. A tenor de las ideas expuestas por Rubalcaba, da la impresión de que, además de la mencionada Conferencia Política, se cerraba también uno de los ciclos más negativos de los últimos tiempos. La tarea que tiene ante sí el candidato Rubalcaba –persona cuya solvencia y preparación pocos cuestionan- entraña una dificulta considerable. En primer lugar, debe esforzarse por presentar una imagen novedosa, lo cual parece casi imposible para alguien que lleva tanto tiempo en primera línea política. Y en cargos de responsabilidad. Es ahí donde reside también uno de sus puntos débiles, por cuanto su corresponsabilidad en la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero a lo largo de estos años es insoslayable.
Se esperaba algo más de Rubalcaba. Ni siquiera su verbo fácil ha sido capaz de dar lustre a propuestas tales como imponer por ley la paridad entre hombres y mujeres en los consejos de administración de las grandes empresas, una confusa iniciativa para reformar la Ley Electoral -que ni sus propios compañeros de partido entienden- o el cierre de todas las centrales nucleares para 2028; una iniciativa que no puede entender un científico como el señor Rubalcaba, sobre todo cuando no se acompaña con alternativa energética alguna al respecto. Tampoco han faltado los juegos florales -y demagógicos- con los impuestos, en detrimento de las PYMES, a las cuales no ha dedicado palabra alguna. Quizá debería considerar el señor Rubalcaba que un país con casi cinco millones de parados y donde su tejido productivo está compuesto en más de un noventa por ciento por las llamadas “pequeñas y grandes empresas” necesita un discurso con menos clichés y más realismo. De no ser así, las urnas dictarán sentencia y, a tenor de cómo van las encuestas, puede que no sea precisamente absolutoria.