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Liga Adelante: David vs goliat

¿Por qué ganan los clubes humildes a los poderosos?

viernes 07 de octubre de 2011, 19:34h
En el torneo de la bipolaridad, la victoria de un equipo pequeño frente a uno de los todopoderosos resulta utópica. Pero en la Liga Adelante, la ilusión de los recién llegados está desmoronando las hipótesis que relacionan directamente el éxito deportivo con el presupuesto invertido. Sabadell, Granada y Alcorcón demuestran que el fútbol todavía se juega en el césped y no en los despachos, por lo que los pequeños tienen más cerca de lo que parece la posibilidad de doblegar a los gigantes. El Imparcial analiza por qué los recién llegados al profesionalismo están destronando a los favoritos en la división de plata de nuestro balompié.
El balompié nacional debate sobre la competitividad de un torneo que, en opinión de clubes como el Sevilla, se desarrolla de manera adulterada debido a la imposibilidad de la gran mayoría de los clubes profesionales de plantar cara a los gigantes -Real Madrid y Barcelona- en un partido de 90 minutos y, por extensión, a lo largo de una temporada liguera. El argumento que esgrime el grupo de clubes que abogan por una reforma de la gestión económica del fútbol nacional se basa en las flagrantes diferencias presupuestarias. Con las siete primeras jornadas disputadas, los dos clubes más importantes del país han recuperado su vitola de líderes con sendas goleadas aunque cabe destacar que hasta la última jornada el sorprendente Betis lideró el campeonato- y ha renacido el debate sobre la bipolaridad de la Liga BBVA.

Sin embargo, la realidad se antoja bien diferente en la categoría de plata del balompié español. La Liga Adelante está reproduciendo el fenómeno que ya se diagnosticó la pasada temporada: los pequeños pueden ganar a los grandes. Este fin de semana se disputará la séptima jornada del calendario en Segunda División con dos recién ascendidos liderando la tabla y un club que participa por segundo año en su historia en el balompié profesional patrio, bien posicionado para no despegarse de los puestos de ascenso.

El segundo nivel de la élite del fútbol nacional se ha convertido en el terreno perfecto para demostrar que en este deporte, en la práctica, sólo importa lo que suceda en el césped. En Segunda se pudo disfrutar de una fase de ascenso espectacular en la que triunfó el Granada, equipo que había subido de Segunda B ese mismo año. El camino a la gloria que marcó el conjunto andaluz –que saltó de la tercera categoría a la élite en dos años- abrió las puertas de la ilusión a algunos de los clubes que están dando la campanada en lo que va de campeonato. ¿Por qué en la Liga Adelante se viven estos episodios en los que David vence a Goliat y en Primera parece una quimera?¿Cuál es la receta de estos revolucionarios para romper los favoritismos de sus rivales basados en presupuestos y tradición?


Para arrancar este análisis, El Imparcial ha rememorado la experiencia del mencionado pionero en saltarse las normas y subir a la Liga BBVA en el primer intento. David Navarro, director general del Granada Fútbol Club, nos describe la experiencia vivida como un hecho “inolvidable” y nos señala el buen trabajo realizado en el diseño del proyecto desde el fútbol amateur: “Sabíamos que había un buen trabajo de base hecho, pero nadie podía imaginarse que íbamos a luchar por ascender”. El mandatario del club revelación de la pasada temporada nos explica que “el apoyo de la afición, que se dejó el alma con su equipo” resultó imprescindible para lanzar a su club a una de las mejores marcas locales del torneo.

Prosiguiendo con la búsqueda de las razones por las que el fútbol brinda estas historias de superación de barreras en la categoría de plata de nuestro balompié, El Imparcial ha charlado con el director deportivo del Sabadell Fútbol Club, tercer clasificado de la Liga Adelante y empatado a puntos con el segundo, el recién descendido Hércules. Xavier Monclús, que remarca la seriedad y responsabilidad del Consejo de Administración del Club en el diseño del presupuesto amén de las reforma estructural que ha necesitado el club tras el cambio de categoría, señala el hecho de “no haber cambiado la concepción deportiva tras ascender de Segunda B” como uno de los ingredientes del éxito.

En opinión del mandatario catalán, la cantera es una pieza básica del proyecto del club y diagnostica “la humildad, el sacrificio y haber conseguido un vestuario muy unido, con gente joven y con ganas de triunfar” como otro de los elementos básicos del esquema del Sabadell –que está viviendo la misma experiencia que disfrutó el Granada el pasado año, ya que acaba de subir a Segunda-. Monclús hace hincapié en la unión de todos los componentes del club y señala la importancia de la política de “no endeudarse y gastar según los ingresos obtenidos” en la filosofía de la institución catalana. Por último, el director deportivo deja claro que, aunque consideran una “motivación” el éxito del Granada, el objetivo del club es la “permanencia y consolidación en la categoría” y “si podemos luchar por cotas más altas, lo intentaremos”.

Finalmente, El Imparcial ha charlado con otro de los referentes de esta revolución de los humildes en Segunda, el Alcorcón madrileño. Enrique Pérez, su director general, nos ha explicado que están viviendo el arranque de año “con mucha ilusión”, aunque el objetivo sigue siendo no descender. El dirigente, que destaca la importancia del trabajo de base para alcanzar la situación actual, nos explica una de las razones del éxito de su club en la pasada temporada –rozaron la fase de ascenso en su primera participación en la Liga Adelante- y en lo que va de torneo: “Los cimientos sobre los que está asentado el club son muy sólidos. No hay más que ver que, por ejemplo, han renovado 16 jugadores del año pasado”.

La receta es la ilusión, venir todas las mañanas contento a trabajar e irte diciendo no he podido hacer más”, asegura. Pérez nos describe alguno de los momentos que quedarán grabados en la entidad madrileña: “El fin de semana pasado vino el Deportivo y nos hizo mucha ilusión comer con Lendoiro y la directiva”. El mandatario madrileño, que ejemplifica la dimensión que está adquiriendo el club relatando cómo se desbordan los colegios de la localidad cuando va algún jugador del equipo, nos explica que “no me sorprende que los clubes que vienen de abajo acaben arriba”, aludiendo al hambre de victoria de sus profesionales.

Por último, nos deja una reflexión que podría hacerse extendible al resto de pequeños gigantes del fútbol nacional: “El club está creciendo y la cantera también. ¿Hasta dónde? No lo sabemos. Hay que ir día a día, hacer las cosas bien y no ponerse una meta imposible”. El balompié todavía está determinado por lo que suceda en el terreno de juego. La experiencia de estos clubes humildes demuestra que las desigualdades en los despachos se pueden esfumar cuando el balón rueda.
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