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La conferencia de ETA

domingo 16 de octubre de 2011, 09:26h
Finalmente, el PSE sí asistirá a la llamada “Conferencia de la Paz”, el penúltimo señuelo de ETA para seguir copando protagonismo. Lo que inicialmente era una negativa a la hora de dar pábulo a quienes hacen el caldo gordo al terrorismo se convirtió en una claudicación por parte de los socialistas, avalada ayer mismo por la ministra de Defensa, Carmen Chacón. Ella más que nadie debería tener presente el escarmiento que el electorado catalán propinó a su partido por flirtear en exceso con en nacionalismo de su tierra.

Sucede que en el caso del vasco hay, además, un añadido de muerte y destrucción, la causada por ETA. Siempre ha habido un sector dentro del PSE con una especial predilección hacia el nacionalismo -tanto el radical como el mal llamado moderado-. Jesús Eguiguren, Odón Elorza y, en ocasiones, el propio Pachi López, han protagonizado más de un acercamiento difícilmente entendible desde el punto de vista socialista. Parece que esta vez acuden a esta cita “para comprobar las intenciones de ETA”. Como si no estuvieran ya claras. La banda seguiría matando si pudiera, pero la eficaz labor judicial y policial la ha puesto contra las cuerdas; de ahí que ahora intente lo que sea con tal de seguir manteniendo su repercusión pública.

Una repercusión facilitada por los socialistas en su empeño por asistir a un foro donde, entre otras cosas, se solicitarán pensiones para los terroristas presos por delitos de sangre. Pachi López y, en cierto modo, Alfredo Pérez Rubalcaba, deberán explicar a la sociedad española algo que muy pocos entienden: porque un partido como el PSE se presta a semejante desatino.

La ETA. y sus terminales político-mediáticas. llevan un tiempo intentando evitar la imagen de su derrota, inventando escenarios diversos, como la presente “Conferencia de Paz”, cuyo propósito consiste en proyectar un falso equilibrio y equidistancia entre verdugos y víctimas, totalitarios y demócratas. Pero esa no es la realidad democrática. El totalitarismo y sus métodos de violencia criminal han sido derrotados. Y lo que los demócratas deben escenificar es la victoria de la libertad y la condena de sus métodos execrables. El País Vasco necesita una catarsis moral, no la homologación del asesinato, el chantaje del miedo y la política de la mordaza.
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