La pantomima de los mediadores internacionales
miércoles 19 de octubre de 2011, 00:37h
Como ya preveíamos en días anteriores, la “Conferencia de Paz” celebrada en San Sebastián se ha convertido en una Conferencia al servicio de ETA con un comunicado inasumible y disparatado de unos autoproclamados “mediadores internacionales” tan desinformados y desacreditados como generosamente financiados. El grupo de mediadores que llegó a San Sebastián –aún no sabemos con qué honorarios ni financiados por quién- estuvo compuesto por “ex cargos” barridos por las urnas: el ex primer ministro irlandés Bertie Ahern, el ex jefe de gabinete laborista Jonathan Powell, la ex primera ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland, junto al ex terrorista Gerry Adams, actual dirigente del Sinn Féin. El plato fuerte de esta congregación de “ex” fue, muy significativamente, el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, tan mediático como manchado por la inhibición en el genocidio étnico de Ruanda y por las acusaciones de corrupción en su gestión de Naciones Unidas. Un elenco de ex cargos tan necesitados urgentemente de flash y minutos de visibilidad mediática como desconocedores de la situación real del País Vasco. Por más que Kofi Annan debería conocer, al menos, la doctrina de Naciones Unidas contraria a que los Estados de Derecho democráticos negocien ni se plieguen a las exigencias de ninguna organización terrorista.
Solo un grupo tan extravagante y desinformado como éste podía estampar su firma bajo una declaración tan surrealista como la que se dio a conocer en San Sebastián. Únicamente puede causar asombro y bochorno el comienzo mismo del documento, donde se lee esta inaudita declaración inicial: “Hemos venido al País Vasco hoy porque creemos que ha llegado la hora y la posibilidad de finalizar la última confrontación armada de Europa.” ¿Confrontación armada? ¿En España? ¿Es posible que se diga esto con tal descaro? No es de extrañar que nos encontremos ante políticos barridos por las urnas y marcados por un profundo descrédito. La declaración no menciona en ningún instante la palabra “terrorismo” y obvia con absoluto descaro que en vez de conflicto armado solo ha habido, y hay, una criminalidad terrorista que pretende doblegar a la democracia española mediante la extorsión y el asesinato para imponer un régimen totalitario de carácter nacional-socialista. A partir del disparate inicial, la cadena de despropósitos subsiguientes se sucede sin rubor hasta la petición de negociaciones con los terroristas etarras, acuerdos con ellos y la demanda de que, en ese momento, la banda criminal “cese” en sus acciones. Cuando la única solución no está en que “cese”, sino en que se disuelva sin condiciones y rinda cuentas ante la justicia de todos y cada uno de sus crímenes.
Analizado el escrito caben pocas dudas de que la mano que lo ha redactado pertenece al propio entorno etarra –cuyos presupuestos asume íntegramente- y que el inaudito grupo de “mediadores” se ha limitado a estampar su firma y posar ante las cámaras. El carácter grotesco de este acto no impide que sea un éxito de imagen para una organización terrorista como ETA a la que los partidos democráticos la judicatura y las fuerzas de seguridad tienen contra las cuerdas. El País Vasco no necesita esta pésima e hiriente pantomima que persigue disimular la derrota de la violencia eusko-nazi, equiparando víctimas y verdugos, sino una catarsis moral que escenifique la condena y la renuncia a la violencia y la victoria de la libertad.