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Fuerzas Armadas Convencionales en Europa

FACE, el tratado que alejó el fantasma de la guerra del continente europeo

domingo 06 de abril de 2008, 18:13h
Aunque el último dirigente soviético, Mijaíl Gorgachov, ya había propuesto reducir las fuerzas convencionales en el continente en una intervención en el Parlamento de la URSS en 1986, hubo que esperar varios años para que ese anhelo se convirtiera en realidad.

Las negociaciones de desarme comenzaron en Viena hasta el 10 de enero de 1989 y fueron protagonizadas por los 16 países que integraban entonces la OTAN y los seis miembros del Pacto de Varsovia (Polonia, República Checa, Rumanía, Bulgaria, Hungría y Alemania Oriental, que no llegaría a firmar el tratado al producirse meses después la caída del Muro de Berlín).

El tratado FACE, que entró en vigor el 9 de noviembre de 1992, fue suscrito en la capital francesa por Gorbachov, el presidente norteamericano George Bush y otros líderes de los países de Europa Occidental (22) y Oriental (6).

El acuerdo suponía el fin 'de una confrontación militar que ha afligido a Europa durante décadas', según proclamó Bush.

El objetivo que se logró con la firma del tratado fue el equilibrio entre las fuerzas convencionales de ambos bloques militares antagónicos en el nivel más bajo posible en territorio europeo.

Los Estados firmantes se comprometieron a reparar los desequilibrios que pudieran perjudicar a la estabilidad y la seguridad del continente, así como a evitar la posibilidad de ataques por sorpresa y acciones ofensivas de cualquiera de las partes.

Entre los límites, que impone el tratado en su versión inicial, figuran los límites de 20.000 tanques para cada una de las alianzas en territorio europeo, 20.000 sistemas de artillería y 30.000 transportes militares blindados.

Esto obligó al Pacto de Varsovia a importantes reducciones de material militar entre las costas atlánticas y la cordillera de los Urales.

De esta forma, 40.000 tanques, 51.000 piezas de artillería y 40.000 vehículos acorazados del Pacto de Varsovia debían retirarse más allá de los Urales y la OTAN se comprometió a hacer lo mismo con 2.000 tanques.

Moscú y Washington lograron también acuerdos en cuanto a los límites de artillería y helicópteros, así como sobre las fuerzas aéreas y navales con base en tierra, y se alcanzaron consensos en cuestiones de verificación, zonas, suficiencia y límites de efectivos aéreos.

El tratado limita a 6.800 unidades el número de aviones de combate para cada una de las alianzas militares (5.150 como máximo para un solo país) y de 2.000 helicópteros por bloque (1.500 por nación).

Otra consecuencia positiva del acuerdo fue que la Alemania unificada, como resultado de las concesiones realizadas para recuperar su unidad, se comprometió a reducir el ejército del nuevo Estado hasta los 370.000 hombres.

El tratado FACE también obligó a destruir todo el armamento o equipo militar que superara unos límites, aunque este punto no fue cumplido al pie de la letra por todos sus signatarios.

Posteriormente, se supo que la URSS trasladó armamento convencional al este de los Urales para no tener que destruirlo poco antes de que el FACE entrara en vigor.

Así lo reconoció hoy el jefe del Estado Mayor del Ejército soviético, general Mijail Moiseyev, quien aseguró que esta operación no violaba la letra ni el espíritu del tratado.

Considerado la piedra angular de la estabilidad del continente europeo, el tratado FACE fue modificado el 19 de noviembre de 1999 en Estambul para adaptarlo a la situación creada tras la desaparición de la URSS y la aparición de quince nueves países independientes.

Treinta países, diecinueve miembros de la OTAN y once países de la antigua órbita soviética estamparon su firma en el nuevo convenio, que fijaba techos nacionales de armamento y estrictos mecanismos de verificación.

Los compromisos que en 1990 había contraído la URSS tuvieron que ser revisados y repartidos entre ocho repúblicas independientes: Rusia, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Kazajistán, Moldavia y Ucrania.

Además, de los cinco Estados del bloque soviético que firmaron el primer tratado -Bulgaria, Rumanía, Checoslovaquia, Hungría y Polonia- tres se han incorporado a la OTAN -la República Checa, Hungría y Polonia- y uno, Checoslovaquia, se dividió en dos.

En su nueva versión, el tratado quedó abierto a 54 países (todos los miembros de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE)) menos Yugoslavia, que fue suspendida en 1992) y ya no fijaba techos de armamento por bloques, sino por países y territorios.

En Estambul se demandó a la Federación Rusa, heredera de la URSS, que redujera su presencia militar en los países del Cáucaso y replegara sus tropas presentes en la región separatista moldava de Cisdniéster antes de 2002.

Rusia nunca llegó a cumplir estas exigencias, ya que mantiene unos dos mil efectivos, entre tropas y fuerzas de pacificación, en la frontera entre Moldavia y Cisdniéster, mientras sí se ha comprometido a abandonar sus bases en Georgia en 2008 a más tardar tras firmar un convenio bilateral con Tiflis.
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