¿Berlusconi a punto de caer?
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
martes 25 de octubre de 2011, 21:26h
Por primera vez, el fin político de Berlusconi parece estar realmente cerca. No lo han provocado los escándalos sexuales, ni las investigaciones judiciales, ni la pérdida de credibilidad internacional (sancionada en estos días por la embarazosa sonrisa de Merkel y Sarkozy): Berlusconi podría verse obligado a dimitir por una “traición” de la Lega Norte, su socio de Gobierno, el cual no está dispuesto a aceptar las condiciones económicas impuestas por la Unión Europea.
La Unión Europea pide al Gobierno italiano respuestas concretas y no promesas falaces, medidas urgentes y no compromisos ineficaces: se trata de dejar de improvisar o hesitar, mostrando un plan concreto, un programa económico contundente y eficaz. En primer lugar, la UE pide una reforma del sistema de pensiones, retrasando la edad de jubilación hasta los 67 años, medida que encuentra la firme oposición de la Lega, atemorizada por la reacción de la plaza (“la gente nos mataría”) y la ola de huelgas. En segundo lugar, piden a Italia la aprobación de un paquete de medidas urgentes para recortar el gasto y reducir el déficit; asimismo, le piden medidas para estimular el crecimiento y reactivar la economía italiana. Y en último lugar, se le exige que ejecute reformas en el ámbito judicial, la liberalización de las órdenes profesionales y nuevas leyes para el mercado laboral.
Resulta evidente que la Lega Norte quiere morir matando, reservando para sí misma una “bella muerte”: el partido populista padano considera que la no aceptación del ultimátum de la UE sobre las pensiones ennoblecería su imagen debilitada ante sus electores. A pesar de saber que este gesto podría acarrear graves consecuencias, considera que su alto coste político –la caída de un Gobierno malherido- podría ser compensado, o incluso premiado, en unas próximas elecciones. No obstante, resulta absurdo considerar que “Europa quiere dar un golpe contra Berlusconi”, mientras cuando que su preocupación por la crisis económica italiana parece más que legitima.
Ante la ocultación gubernamental de la gravedad de la crisis italiana, el país se encuentra hoy en día al báratro de la quiebra. Italia vive horas agónicas, sin una solución a la vista. Puede que lo mejor para el país sea “la discontinuidad” tan aclamada. Berlusconi debería abandonar la estrategia de la supervivencia, obstinadamente perseguida, y aprender del error de Mussolini que solía declarar que “mi palabra de orden es un verbo: durar”. El posible “paso atrás” podría representar un acto –tardío- de madurez política y una manera de evitar prolongar esta agonía o posponer un adiós necesario para el bien del país. El cavaliere sabe que sin el “pleno mandato” del Gobierno su viaje a Bruselas se puede convertir en una farsa, en una tragedia donde Italia y él mismo serán los protagonistas. Por eso, ha abandonado cualquier triunfalismo y parece consciente del peligro. Aún así, Berlusconi hará todo lo posible para convencer a sus amigos de que acepten las reformas económicas que Bruselas exige a Italia. Recurrirá al fantasma electoral y a la posibilidad de que ambos partidos sean castigados en las urnas por unos electores insatisfechos por la escasa actividad del Gobierno,
Frente a una situación tan grave y ante la dificultad de encontrar un acuerdo dentro la mayoría de Gobierno, se postulan dos posibles escenarios: por un lado, una solución “a la Zapatero”, es decir, la convocatoria de un adelanto electoral para la próxima primavera, perspectiva grata a la Lega y parte del Gobierno; por otro lado, el nombramiento de un Gobierno técnico, formado por personalidades de amplio consenso. En este caso, ya circulan los nombres de algún posible candidato para este encargo: Gianni Letta, Renato Schifani o Mario Draghi, recientemente elegido Presidente del Banco Central Europeo y cuya candidatura contaría con el apoyo de gran parte de la oposición.
Dentro de pocas horas se sabrá el futuro político de Italia. El Presidente del Gobierno sabe que necesita presentarse en Bruselas al menos con una serie de compromisos marcados en el calendario: esta vez no está en juego solo la ya herida credibilidad de Italia, sino su propio futuro.
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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