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Crítica de arte

[i]Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel[/i]: ingenio desconcertante

viernes 28 de octubre de 2011, 17:12h
La complejidad de una figura intelectual como Raymond Roussel (1877-1933) hace inevitable que escribir sobre su obra y su persona resulte una ardua tarea. Sin embargo, cabe preguntarse cuánto más lo debe ser interpretar visualmente sus textos, cargados de altas dosis de imaginación y una profundidad racional que pocas mentes son capaces de comprender. Una exposición en el Museo Reina Sofía invita a adentrarse en el universo visual de este literato francés, cuya influencia en el surrealismo fue determinante, a través de 300 obras, a las que el visitante deberá prestar máxima atención para comprender el ingenio y la extrañeza creativa de sus autores.

Para comprender cuál es el propósito de la exposición Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel, inaugurada esta semana en el Museo Reina Sofía, conviene leer antes de la visita alguna nota biográfica sobre el escritor francés Raymond Roussel (1877-1933), cuya obra se caracterizó por albergar un universo imaginativo que huía de la realidad y que se basó en una impermeabilidad de todo lo que no fuera la cultura oficial. Resulta necesario llevar a cabo ese paso previo de lectura porque la muestra no se limita a deleitar los sentidos del visitante, sino a hacerle reflexionar sobre la influencia determinante de la literatura de este autor en las mentes más brillantes del arte.

Una de las claves para entender el argumento de la exposición que propone el Reina Sofía, compuesta por 300 obras firmadas por figuras tan reconocidas como Marcel Duchamp, Max Ernst, Salvador Dalí o Man Ray, pasa por conocer el vínculo entre los textos de Roussel y corrientes artísticas como el Surrealismo. La respuesta la aporta la propia exposición cuando indica, en una de las cartelas, que se debió a que en la literatura del autor de Locus Solus - obra de la que toma el nombre la muestra- o Impresiones de África “primaba lo imaginario sobre lo real, la visión sobre la comprensión racional y la originalidad”. Es decir, lo mismos conceptos que impregnaban las obras de los surrealistas, quienes encontraron en el planteamiento de su obra una de las claves en la que basar sus trabajos artísticos.

Así pues, obras de Duchamp, como Trampa o Molinillo de café, están presentes en las salas dedicadas a esta muestra, en la que también han sido incluidos trabajos de Dalí, como Enigma sin fin, Horizonte olvidado y la divertida Lilith y la doble Victoria de Samotracia. Homenaje a Roussel, o de Max Ernst, como Objeto móvil recomendado a las familias. No faltan proyecciones, ediciones antiguas de sus libros e instalaciones de gran tamaño.

Homenaje a Julio Verne, de Paul Delvaux (1971)


El carácter ajeno de este individuo lo hizo único. Pese a que no fue reconocido en vida, ni tampoco durante las décadas que prosiguieron a su muerte en Palermo, donde sucumbió a una sobredosis, su condición de escritor desconocido y misterioso deja de serlo en esta muestra, no sólo por el hecho de que da a conocer al público su obra, sino también porque le pone cara en una selección de fotografías que abarcan el periodo que acontece desde su niñez hasta su madurez, en la que no faltan instantáneas de sus viajes; una actividad en la que invirtió mucho tiempo de su vida, aunque admitiera que en ellos nunca buscó la inspiración. Rarezas de los grandes genios.


Algo que también caracterizó su persona fue su obsesión por la idea de exaltar la figura del sabio. Presumió de reunirse con personalidades destacadas de su época, pero no quiso codearse en exceso con aquellos que lo admiraron, como los ya nombrados surrealistas. Precisamente admiración fue lo que profesó por Julio Verne, cuyo rastro también es posible seguir en esta exposición, en la que se incluyen, además, obras de Víctor Hugo; intelectual que tampoco fue ajeno a las ideas imaginativas de Roussel.

Trabajos de Victorien Sardou, Henri Rousseau, Giorgio de Chirico, Alberto Giacometti o Francis Picabia han sido reunidos en esta muestra, que el visitante recorre con una mezcla de desasosiego ante lo que observa, desconcierto y, por fin, si llega a alcanzar el grado de comprensión exigido, admiración por la dificultad que entraña hacer visible un concepto a riesgo de caer en la falta de racionalidad. Es decir, llevar a cabo la teatralidad de una obra escrita.

La peculiaridad de esta exposición no sólo radica en la dificultad que entraña exponer obras que trascienden de la mera figuración, ya que de lo que se trata es de que la visita sirva para comprender los lazos de unión entre estas mentes extraordinarias. La tarea, como he dicho, no es fácil. Tampoco lo era escribir sobre Roussel…

Información sobre la exposición:

Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel

Lugar: Edificio Sabatini. Museo Reina Sofía

Fechas: del 26 de octubre al 27 de febrero

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