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Una obra maestra se cuela en el cine

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 06 de abril de 2008, 21:19h
No es una novela, ni un cuento, si no un poema con forma de novela y la extensión de un cuento, una historia insólita, conmovedora, tierna, dolorosa, melancólica, escrita con talento literario, con la cadencia de la música del silencio. Alessandro Baricco deslumbró hace poco más de una década con "Seda", sin duda, una obra maestra de la literatura de los últimos años, que ahora se ha colado con toda la fuerza de su poesía en las pantallas del cine.

La novela, el cuento, el poema o las tres cosas a la vez lleva un mensaje secreto de amor, escondido entre los huevos de los gusanos de seda que, repetidas veces, atraviesa el mundo de punta a punta, de Oriente a Occidente a mediados del siglo XIX. Una pasión utópica, una hermosa fábula con un final sorprendente y conmovedor.

La película intenta atrapar la melancolía del relato, la belleza de los paisajes, el misterio del erotismo. Era complejo envolver en el celuloide del cine la suavidad del hilo de seda, la quietud del lago que permanece inmóvil en una jornada de viento, el olor de los lirios o el brochazo del ramillete de flores azules acostado sobre la blanca tumba de mármol. Y, como dice el propio Baricco, se podría decir que es una historia de amor, pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla.

La película no pasará a la historia. Está bien dirigida, bien interpretada, sobre todo por la sedosa Keira Knightley, la música oriental mece con la pausa adecuada las caravanas, los trenes o los veleros de Hervé Joncour cuando atraviesa cordilleras, estepas y mares o cuando mira de reojo al amor de sus sueños. Pero ha valido la pena contar, leer y llevar al cine esta historia enigmática, esta obra maestra de la literatura.

Aunque sólo fuera por leer una vez más el final de la obra de Baricco:
"En los días de viento, bajaba hasta el lago, y pasaba horas mirándolo, puesto que, dibujado en el agua, le parecía ver el inexplicable espectáculo, leve, que había sido su vida."

O, aunque sólo fuera por escuchar una vez más lo que Hélène le dice a Hervé, al que creía desaparecido, después de pasar tanto tiempo viajando en busca de sus sueños:
"Tú estabas muerto. Y no quedaba ya nada hermoso en el mundo"

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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