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RESEÑA

Kenneth Slawenski: J. D. Salinger. Una vida oculta

domingo 30 de octubre de 2011, 17:29h
Kenneth Slawenski: J. D. Salinger. Una vida oculta. Traducción de Jesús de Cos. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Barcelona, 2011. 560 páginas. 25,50 €
¿Qué hacer cuando llega la hora de incorporarse a un mundo que resulta hostil y del que, sin embargo, inexorablemente hay que formar parte, procurando preservar a un tiempo la personalidad, sin volverse falso ni sacrificar ciertos valores? Este dilema, tan común en la edad adolescente, es el que gravita dentro de El guardián entre el centeno (1951), la emblemática novela de J. D. Salinger, a través de su protagonista, el joven Holden Caulfield. A su autor, una encrucijada semejante se le plantearía al acabar la Segunda Guerra Mundial, en la que participó como miembro del ejército norteamericano: presente en el desembarco de Normandía y en la toma de París, el terror del bosque de Hürtgen en tierras alemanas –donde murieron la mayoría de sus compañeros de división– o los horrores de los campos de concentración nazis, hicieron muy difícil a Salinger encontrar encaje en una sociedad que ignoraba las crueldades que él había conocido, el mal del que puede ser capaz el ser humano.

La experiencia de la guerra dejaría huella imperecedera en el hombre y acabaría teniendo un profundo efecto en su obra. Se trata de una de las revelaciones más interesantes de la reciente biografía publicada por Kenneth Slawenski –editor de la web www.deadcaulfields.com, considerada la mejor fuente sobre Salinger en Internet–, en donde el análisis literario logra combinarse, equilibradamente, con el estudio biográfico. La imagen del escritor neoyorquino como soldado arrestando sospechosos e interrogando prisioneros puede hoy resultarnos chocante, pero así fue como ocurrió. Otros aspectos controvertidos como –sobre todo– su turbulenta relación con diversas mujeres, apenas son mencionados por Slawenski, atenazado quizá por su manifiesta admiración a un personaje tan refractario, en vida, a desvelar datos personales.

Otra de las aportaciones más interesantes de la presente biografía se centra en la forma en que Salinger luchó de joven por un espacio en el mundo literario: sus primeras publicaciones en las llamadas “revistas satinadas” de la época, su tenacidad y aplomo cuando vio rechazado, unos tras otro, la mayoría de sus relatos hasta conseguir su verdadero objetivo, irrumpir en las páginas de The New Yorker. Una actitud perseverante –anterior a la guerra– que apenas se corresponde con la exhibida tras el éxito obtenido por su célebre Guardián, cuando la sensación de desconcierto que supuso el retorno a la vida civil se tradujo en una voluntad de “no ser" renunciando aparentemente a su ego. Su sed de religiosidad le llevó igualmente a refugiarse en la filosofía zen como forma –tal vez– de superar sus traumas bélicos.

Como Robert Graves cuando, con el mismo estrés postraumático, abandonara Inglaterra en 1926 para instalarse en Mallorca, Salinger vivió encerrado en su recóndita casa de campo de Cornish una vez editado su segundo libro, Nueve cuentos (1953), y paulatinamente fue desvaneciendo su deseo de seguir publicando hasta que, a la aparición de su último relato en 1965, sucedieron más de cuarenta años de silencio literario. El misterio subsiguiente, sin embargo, hizo que se incrementara la fascinación pública hacia su figura, hasta convertirlo en mito. Atento siempre –eso sí– a cualquier cosa que pudiera amenazar su privacidad o infringir lo que consideraba derechos legítimos de autor, los pleitos de Salinger y su aislamiento no consiguieron sino reforzar su leyenda, que se confirmaría de nuevo tras el impacto de la noticia de su muerte, con 91 años de edad, el pasado 28 de enero de 2010.


Por José Miguel G. Soriano


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