Un nuevo frente en Grecia
martes 01 de noviembre de 2011, 23:34h
A escasos días de la celebración del G-20, Europa vuelve a convulsionarse a causa de Grecia. No de su deuda esta vez, sino de la amenaza de su presidente, Yorgos Papandreu, de someter a referéndum el último plan de rescate. A tenor de una primera interpretación, estaríamos ante una iniciativa tan cobarde como irresponsable. Por un lado, la contestación social que vive el país heleno ante la dura política de recortes que su gobierno se ha visto obligado a llevar a cabo vaticina un rotundo “no” en las urnas. Por otro, escudarse en la ciudadanía para no afrontar un rescate vital deja en muy mal lugar a su precursor.
Nadie duda de la dificultad que entrañan los sacrificios impuestos al pueblo griego. Sacrificios imprescindibles, no ya para el conjunto de la estabilidad monetaria europea, sino para la viabilidad del propio país en sí. Las cosas se habían hecho muy mal en Grecia hasta ahora, y de aquellos polvos vienen ahora estos lodos. Tampoco es sencilla en absoluto la misión de Papandreu, obligado a llevar las riendas del país en uno de sus perores momentos. Pero para esto está ahí; este tipo de retos son inherentes al cargo. Si no puede o no se atreve a hacerles frente, que de un paso atrás y otro ocupe su lugar, pero que no se parapete tras sus conciudadanos por no atreverse a hacer lo que debe.
Cabe, igualmente, una segunda interpretación, cual es que Papandreu quiera que sus compatriotas se corresponsabilicen del futuro que desean. Si es en el marco del euro, tendrán que seguir apretándose el cinturón. Si no, nadie les obliga a seguir en la moneda común, aunque el panorama sin el paraguas del euro se antoja sumamente incierto. En todo caso, los ciudadanos deben responsabilizarse de sus actos…y de sus deudas. Nadie puso a los griegos –o a los españoles, pongamos por caso- una pistola en el pecho a la hora de suscribir un préstamo. Si uno lo pide, hay que devolverlo; o bien, apechugar con el riesgo de convertirse en una persona –o un país- insolvente, que significa incurrir en unos costos todavía más caros. Sea como fuere, urge que haya una solución lo antes posible. Hay mucho en juego, y no sólo para los griegos.