La Europa Liga arrancó esta temporada con polémica. El F.C. Sion, club de discreta relevancia en la liga suiza, se clasificó para competir en el torneo continental tras derrotar al Celtic de Glasgow en la fase previa. Sin embargo, el equipo escocés denunció alineación indebida del conjunto helvético -sobre el que pesaba una sanción de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) por haber fichado seis jugadores cuando tenía prohibido hacerlo- y el organismo europeo excluyó al Sion y clasificó al Celtic. Este fue el detonante de la guerra legal que deberá resolver el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) el 24 de noviembre. Está en juego la credibilidad del ordenamiento deportivo y de sus máximos órganos gestores. El Imparcial analiza esta contienda jurídico-deportiva con algunos expertos españoles.
El 25 de agosto de 2011 se celebró en
Sion la clasificación del club de la ciudad suiza para la actual edición de la Europa Liga, tras conseguir la victoria sobre el
Celtic de Glasgow por tres goles a uno en el partido de vuelta de la última ronda de la fase previa de la competición. Pero la alegría por el triunfo cosechado en los terrenos de juego pronto se tornó en tristeza ante la derrota que se iba a desarrollar en los despachos. El club escocés descubrió que sobre el
F.C. Sion pesaba una sanción de la
FIFA que le impedía contratar jugadores durante el pasado verano y, en consecuencia, alinearlos tanto en la liga doméstica como en cualquier torneo de índole internacional. La institución suiza fichó a seis jugadores en el mercado estival y les alineó en su competición nacional y en la fase previa de la Europe League. Por tanto, el Celtic denunció al Sion por
alineación indebida.

Acto seguido, la UEFA comunicó a los clubes interesados que excluían al combinado suizo del torneo continental y, en su lugar, participaría el representante de Glasgow, que entraría a formar parte del Grupo I con el
Atlético de Madrid, el Udinese y el Rennes francés. Por supuesto, la reacción del equipo helvético no se hizo esperar y su presidente,
Christian Constantin, anunció el arranque de la batalla legal que se ha convertido en uno de los conflictos deportivos más mediáticos de las últimas décadas.
La estrategia seguida por el Sion fue recurrir esta exclusión de la UEFA a la justicia ordinaria y obtuvo un refuerzo importante en el enfrentamiento: el Tribunal civil de Martigny otorgó la razón al club vecino argumentando que la inscripción de los seis fichajes era válida y dictaminando una medida cautelar consistente en la vuelta inmediata del Sion a la Europa Liga. Tras este golpe de mano, que ha puesto en jaque la autoridad de los estamentos organizativos del fútbol mundial, Constantin decidió contratar al prestigioso abogado
Jean-Louis DuPont -que sacó adelante la
Ley Bosman y defenderá a
Alberto Contador- para denunciar a FIFA y UEFA ante los tribunales de la Unión Europea por desobedecer la sentencia dictaminada por la justicia ordinaria.

"
Ejercer represalias contra un club o una empresa porque sus jugadores o empleados acuden a los jueces es un abuso, esto es así en todos lados", señala DuPont. El abogado ha explicado, además, que “
los tribunales suizos ya dieron la razón al Sion en base a las leyes suizas sobre el trabajo y la competencia, considerando un abuso de posición dominante por parte de la UEFA”. El nuevo fichaje del club helvético ha asegurado que "
el caso Bosman ya demostró que la FIFA, la UEFA y sus federaciones asociadas no pueden considerarse autónomas de las leyes comunitarias”. El Sion tratará llegar hasta el final en esta batalla sin importar las consecuencias ni los daños colaterales, pero,
¿qué efectos podría tener la victoria judicial del equipo suizo para el fútbol?El Imparcial ha charlado con algunos de los expertos en derecho deportivo más prestigiosos de nuestro país para profundizar en el análisis de este mediático caso y en sus posibles consecuencias al orden establecido en el balompié europeo y mundial.
“Este es un caso de alineación indebida, como pasa en tantas ocasiones, pero con la peligrosa injerencia de la justicia ordinaria en la vía deportiva”. De este modo define la situación
Rafael Alonso Martínez, instructor del Comité de Competición de Fútbol Profesional de la Real Federación Española de Fútbol. En opinión de este experto “
lo que ha puesto a la UEFA contra las cuerdas es que el Sion ha conseguido que le hayan dado una medida cautelar consistente en que vuelva a la competición”. Alonso Martínez nos explica que las medidas ofrecidas por el organismo europeo -entre las que destaca alterar el calendario y cancelar los partidos disputados hasta la fecha para incorporar al club suizo y jugar todo de nuevo- es “
una estrategia para dilatar el proceso”, ya que la UEFA lo ha ofrecido “
para decirle al tribunal suizo que no están desobedeciendo de manera abierta su decisión, sino que le piden que aguarde a la decisión del TAS”.

El abogado nos indica que
“los organismos deportivos son los que mejor satisfacen la resolución de los conflictos deportivos, porque se trata de una jurisdicción especializada y porque deciden con bastante celeridad”. La introducción del elemento temporal en este análisis no resulta trivial, ya que, como nos relata el letrado gallego, se desarrollarían situaciones impensables parte el deporte: “
si hubiese que esperar a que la sentencia definitiva fuese firme, se debería mandar repetir una final más de una década después, con los jugadores en otros equipos”. Alonso Martínez, que no señala que la UEFA tiene su sede en Suiza y por tanto está obligada a obedecer la sentencia del tribunal helvético, argumenta su reflexión sobre la extensa experiencia de conflictos entre la justicia ordinaria y la normativa deportiva señalando el caso del Charleroi belga, que decidió denunciar a la FIFA ante la justicia pública de su país “
pidiendo que se les diese una compensación a los clubes que cedían jugadores a las selecciones porque se exponían a lesiones y, al final, el club tenía un contrato con ese jugador, tenía que pagar un sueldo”.
Por último, el miembro del comité disciplinario de la
RFEF nos explica el riesgo que podría conllevar una victoria del Sion para la reglamentación deportiva del balompié continental: el peligro que hay para la UEFA es que se declare que la sumisión expresa de los equipos al TAS –que impone el organismo europeo para participar en las competiciones continentales- no es válida porque los clubes no la formalizan de una forma voluntaria. Podría dar al traste con el modelo de recursos por la vía deportiva que está montado-. Finalmente, el abogado comparte su opinión sobre la influencia de la estrategia mediática que está siguiendo en Sion en este proceso:
"podría influir al TAS, porque podría ser permeable a esto, pero también se puede volver contra el Sion si el organismo percibiese que se está cuestionando también su propia competencia en el mundo del deporte”.

Para ahondar en el análisis jurídico de este conflicto,
El Imparcial ha charlado con Andreu Camps i Povill, miembro del Tribunal Español de Arbitraje Deportivo. El abogado nos explica que
“hay una situación que va a ser muy difícil de gestionar en el futuro, ya que se va a crear un escenario en el que el juez público superpone su planteamiento sobre el ordenamiento jurídico deportivo”. Camps, que hace hincapié en lo complicado de resolver este duelo entre ordenamientos jurídicos, nos señala que “
cada vez que se ha entrado en mecanismos del derecho público ha sido un desastre” y nos pone un ejemplo de su hipótesis: con la sentencia “
Bosman” se dictaminó que la ley del deporte tiene que pasar por la normativa pública, por lo que todos los jugadores de Europa pueden jugar donde sea porque es una actividad profesional. Pero también hay que tener en cuenta libertados de la legalidad ordinaria como la de circulación de mercancías, de capitales y de prestación de servicios. Entonces, si un trabajador puede trabajar en otro país alegando la libertad de circulación de trabajadores, una empresa también puede prestar sus servicios en otro país.
"¿Por qué un equipo de segundo nivel del fútbol español, con un nivel económico potente, no se puede ir a la liga luxemburguesa para quedar campeón y jugar las previas de la Champions todos los años?”
El vicepresidente de la
Asociación Española de Derecho Deportivo -que opina que si el Sion gana el caso por el dictamen de un juez de suiza que ha aplicado el derecho del trabajo y no las normas deportivas, “
es una barbaridad”- nos indica la necesidad de encontrar un marco común de decisiones. “
Si admiten que el juez de Suiza si vale quiere decir que todos los jueces de todo el mundo valen, y si se admite esto, se acabó el deporte mundial porque sería ingobernable”. Camps considera que se han producido incongruencias en estas batallas entre los ordenamientos deportivos y públicos: “
Un juez de Mallorca envió varios requerimientos a la Federación Española diciendo que obligatoriamente tenían que inscribir al equipo en la competición europea a pesar de la prohibición de la UEFA, lo que pasa es que la FIFA está en Suiza, esto no es serio”. Por último, el letrado nos explica que desde el principio
“hubo una situación irregular de la Liga Suiza por permitir la inscripción de esos seis jugadores” y asegura que “
no conozco ni un solo abogado de los que llevan temas deportivos que defienden la posición del Sion”. “
Siempre encontrarás un juez al lado de tu casa que te dará la razón para el fútbol, que es lo que ha hecho el juez de Martigny y para gestionar una competición global tiene que haber una homogeneización de criterios”, concluye.
Con el conflicto entre Sion y UEFA todavía abierto -los clubes que se verían afectados por la inclusión del equipo suizo en la Europa Liga, entre los que está el Atlético, han anunciado una denuncia conjunta al club helvético- parece que lo que está en juego es la supremacía de la normativa deportiva o de la justicia ordinaria sobre el balompié. "
Nadie puede imponer una sola vía, como el TAS, para resolver un litigio, ya que cuando ocurrió el caso “Bosman” también se habló de caos y el fútbol no despareció” afirma DuPont. Alonso Martínez, por su parte, cree que “
la receta sería que los clubes participantes siguieran una pauta al unísono a la hora de decidir actual de los dos ámbitos jurisdiccionales acudir, si al deportivo o al ordinario”. Lo que ocurre en los terrenos de juego cada vez está más condicionado por lo que se desarrolla en los despachos. El fútbol y la credibilidad de sus órganos gestores, permanecer pendiente de la resolución de este litigio como si de un punto de inflexión en su evolución se tratara.