Italia está intervenida. El BCE le presta ayuda (sus compras de bonos se han duplicado en una semana) y por otro lado la UE y el FMI controlarán la implementación de las reformas. Caída Grecia, Italia es el nuevo frente. ¿Porqué Italia y no España?
Los bonos alemanes se colocan prácticamente gratis. Alemania se financia sin tener, apenas, que pagar por ello. No refleja eso unas condiciones económicas extraordinarias en el país centroeuropeo. De hecho este lunes hemos sabido, por ejemplo, que su producción industrial en septiembre ha caído bastante más de lo esperado, un 2,7 en un solo mes, la mayor caída intermensual desde comienzos de 2009. La razón de que los inversores ven cómo cada vez hay menos suelo firme que pisar y se juntan donde todavían pueden poner su confianza, que es en Alemania. No sólo ahí. El Banco Central Suízo ha vuelto a tomar medidas para luchar contra la bajada generalizada de los precios y la apreciación de su moneda.
Uno de esos suelos que parecían de granito de carrara y que ahora zozobran trémulos son los de Italia. Es una
economía muy productiva, pero su nivel de deuda es ya muy alto. Y su presidente, Silvio Berlusconi, un hombre muy popular y con un innegable genio político, ha despreciado sus propias capacidades (y su conocimiento de la economía, que no es despreciable), que le habrían llevado a una profunda reforma de su país. Ha preferido sacar su último disco de canciones antes de hacer algo verdaderamente útil a su país, desde el puesto que ocupa. De ahí que sus acreedores hayan tomado el control de su política económica. Las dudas sobre el país, además de crear un grave problema político, están llevando al
diferencial de la deuda italiana a batir, con los 480 puntos básicos, todos los récord históricos. Está arrastrando a España, que ha visto en los últimos días cómo su diferencial ha pasado de los 330 a los 390 puntos.
¿Por qué razón se ha producido el sorpasso de Italia, cuando la desconfianza hacia nuestro país era mayor? La razón, la única razón, es que en España hay elecciones y que el mercado descuenta una gran victoria de la oposición. Previsiblemente, independientemente de lo que cada uno piense sobre la idoneidad de un gobierno de Mariano Rajoy, sí parece que está dispuesto a tomar las medidas necesarias para encauzar la situación.
Cuenta a su favor con varios elementos. Uno de ellos es que
no tendrá que imprimir un giro ideológico para realizar las reformas y los recortes. El segundo es que las encuestas le auguran un amplio apoyo, lo que moralmente le refuerza ante las difíciles medidas, y se manifestará en una amplia mayoría parlamentaria, que le permite sacarlas adelante sin mayor problema. El tercero es que sería una legislatura recién estrenada, con cuatro años por delante para contar con que los efectos positivos de tales medidas den sus frutos y cosecharlos electoralmente en 2015.
Nada de eso se da en el caso de Berlusconi. No por el momento, ya que empieza a correr la especie de que Berlusconi está dispuesto a dimitir. Este lunes lo ha desmentido, pero parece que tendrá que hacerlo a diario hasta que ya no pueda evitarlo. La Bolsa italiana ha reaccionado al alza con esta idea.
Por otro lado, la Unión Europea ya no sabe
cómo meter en cintura a los Estados. La tasa de paro en España es indignante. Según la última EPA hay
cinco millones de parados (poco menos en datos brutos, poco más en datos desestacionalizados), que suponen el 21,5 por ciento de la población activa. Según Eurostat (lo revela
ECD), el número de parados es de
5.218.440, el 22,6 por ciento. Lo dicho, indignante. Y en España no nos decidimos a reformar el mercado laboral. Pues la UE se plantea sancionar a España con 1.000 millones de euros. El 0,1 por ciento del PIB.