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¿Cómo debe ser el chaqué de mi boda?

martes 08 de noviembre de 2011, 15:16h
Algunas pautas a seguir para que, tanto el novio como los testigos, vayan impecables a la boda.
Si decidimos casarnos con chaqué, pues hay algunos que prefieren hacerlo con un traje normal, o por ejemplo los canarios, que tienen la costumbre de hacerlo con frac, es preferible que nos lo hagamos a medida para que nos siente mejor. Y, por supuesto, debemos fijarnos en todos los detalles, para que no desentone ninguno y podamos ser un novio impecable.

Antes de nada debemos elegir bien el color. Si la boda es de día, tenemos dos opciones, el clásico negro o marengo y el gris claro. Pero si la boda es de tarde – noche, debemos olvidarnos de esta última opción, la normas de etiqueta no lo aprueban. Si somos testigos y salvo que nos informen de lo contrario, también debemos ir de chaqué, pero os recomendamos que si optáis por la opción de color gris claro os aseguréis de que el novio no lo ha elegido también, o que algún otro testigo comparta etiqueta con vosotros, de lo contrario puede darse más de una confusión incómoda.

El chaqué está formado de tres piezas; chaqueta, chaleco y pantalón.



La chaqueta se caracteriza por abrocharse con un sólo botón por delante y dividirse en dos faldones más largos por detrás, las llamadas colas. Como os decimos podéis elegir entre negro, marengo o gris claro. La peculiaridad del gris claro es que lleva las tres piezas del mismo color, mientras que las otras opciones llevan el pantalón de rayas y podemos jugar con el color del chaleco.



La segunda pieza clave es el chaleco, puede ser recto o cruzado, con solapa o sin ella y tener tres o más botones. El más clásico de todos, es el chaleco negro recto de tres botones con el borde blanco. Pero si queremos darle un toque de color al chaqué, podemos utilizar una gran variedad de telas. Puede ser liso en colores pastel, colores llamativos, de cuadros, de rayas... como queramos. Incluso de diferentes telas, así en invierno podemos hacérnoslo de lana y en verano de lino, para que no pasemos tanto calor.


La tercera pieza que compone un chaqué, es el pantalón que suele ser gris, aunque también puede ser negro, pero siempre con rayas verticales y el bajo normal, sin dobladillo, pero con la raya bien marcada. Lo más típico es llevarlo con tirantes, ¡prohibido el cinturón!
Una vez que tenemos las tres piezas, tenemos que empezar a pensar en los complementos, camisa, corbata, pañuelo...

La camisa más clásica es la blanca, pero también suele verse mucho la camisa de color azul cielo. Aquí sí es aconsejable ser discreto y debemos ponernos una camisa sencilla. Si no nos apetece llevarla blanca, podemos optar por una azul con el cuello y puños blancos. O una blanca con rayas finas azules... pero no debemos utilizar una camisa muy estridente. Además la camisa debe ser de puño doble y siempre con gemelos.

Con lo que sí podemos arriesgar un poco más es con la corbata. Aquí podemos elegirla como queramos, siempre que vaya acorde con el chaleco. Puede ser lisa, estampada, de rallas, de cuadros, de lunares... ¡Cómo nos guste! El nudo más común es el tipo Windsor, pero ya hablaremos otro día de los tipos de nudos que existen.



¡No podemos olvidarnos del pañuelo! Como siempre, el clásico es el blanco, pero nos encanta cómo queda un pañuelo de flores, de cuadros... ¿quién se atreve?

Y para acabar, los zapatos, que tienen que ser clásicos, de cordones, tipo Oxford, de punta redonda... nunca mocasines y ¡ya estamos impecables!

Fotografías: Lander Urquijo
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