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exposición en la national gallery

Da Vinci, a través de diez de sus pinturas reunidas por primera vez en Londres

jueves 10 de noviembre de 2011, 19:19h
La National Gallery de Londres acaba de inaugurar una exposición en la que ha reunido la mayoría de las pinturas conservadas de Leonardo da Vinci quien, sin embargo, fue artífice de una gran cantidad de obra gráfica sobre papel. Pese a la ausencia de la Mona Lisa y San Juan Bautista, expuestos en el Museo del Louvre, así como del retrato de Ginebra de Benci, propiedad de la National Gallery of Art de Washington, esta muestra condensa las claves para adentrarse en la complejidad de su planteamiento pictórico y de la profundidad de sus obras.
La exposición que acaba de inaugurar la National Gallery de Londres sobre la obra de Leonardo da Vinci goza de especial importancia por tratarse de la primera vez en la que han sido reunidas la mayoría de sus pinturas conservadas, cuya influencia en otros artistas fue determinante, así como en la evolución de las técnicas pictóricas. Pese a lo conocidos que son algunos de sus lienzos, entre los que destaca sin duda la Mona Lisa, lo cierto es que Da Vinci dedicó gran parte de su vida a desarrollar una amplísima obra gráfica compuesta por dibujos y bocetos de los que se sirvió para indagar en el estudio de la anatomía, la arquitectura o el armamento.

Sin embargo, pese a la ausencia de la también llamada Gioconda y de otras obras firmadas por este genio del Renacimiento como San Juan Bautista, el Retrato de Ginebra de Benci o La Anunciación, esta muestra, compuesta por un total de 90 obras, que incluyen 50 dibujos y bocetos, se presenta como una oportunidad única para contemplar de una vez la trayectoria pictórica de quien está considerado un revolucionario de su tiempo.



Retrato de un músico

1486-1487

Retrato que ha sido identificado con el cantante Atalante Migliorotti, de quien se dice que Leonardo aprendió música. El sutil sombreado que presenta la figura logra transmitir un estado de ánimo que, más tarde, se conocería como la técnica del 'esfumado'. En este lienzo, la pose del retratado, la hoja de papel que sujeta en sus manos y el leve movimiento de sus labios parecen indicar que acaba de entonar su voz en una demostración del manejo del pincel por parte del artista, quien no se limita con plasmar lo que ve sino que profundiza en la realidad que tiene ante sí.

Actualmente forma parte de los fondos de la Biblioteca Ambrosiana de Milán.








La dama del armiño

1489-1490

En este retrato de Cecilia Gallerani, amante de Ludovico Sforza -mecenas afincado en Milán-, Leonardo rompió el esquema típico de este género al dibujar la cabeza y el torso en diferentes direcciones. Un gesto que comparte incluso el armiño que sostiene en su regazo, cuya presencia en el lienzo ha sido explicada por el hecho de que este animal simbolizaba la pureza y la limpieza ya que, según la tradición de la época, rehuía la suciedad y comía sólo una vez al día.

Actualmente forma parte de los fondos del Museo Nacional de Cracovia.









La Belle Ferronnière

1493-1493

El misterio que rodea a este cuadro se debe a que aún quedan expertos que dudan de la autoría de Leonardo y al hecho de que no haya quedado clara todavía la identidad de la retratada. Para unos, se trata de Beatrice d'Este, la mujer de Ludovico Sforza mientras que, para otros, bien podría ser Cecilia Gallerani. Destaca del lienzo la inclusión de un muro frente a la figura femenina y que no haya unanimidad sobre el porqué del título que acompaña a esta pintura. Una de los argumentos que sirve para explicarlo tiene que ver con que la cadena con colgante que porta en su frente recibía el nombre de "la ferronière".

Actualmente forma parte de los fondos del Museo del Louvre.







San Jerónimo

1488-1490

Esta pintura inacabada, que sufrió graves daños, muestra a San Jerónimo rezando arrodillado en un paisaje salpicado por rocas y a punto de golpearse el pecho con una piedra. Da Vinci muestra en esta pintura la idea del sufrimiento y del fervor espiritual. Es necesario prestar mucha atención al lienzo para percatarse de la presencia de una cruz pintada en la parte superior derecha del cuadro, a la que el santo dirige su mirada. Acompaña a San Jerónimo el león como atributo iconográfico.

Actualmente forma parte de los fondos de los Museos Vaticanos.








La Virgen de las rocas

1483-1485

Pese a que su estado de conservación no es óptimo, no hay duda a la hora de identificar las figuras de la Virgen María, el Niño Jesús en actitud de bendecir, Juan Bautista niño y un arcángel. Destinada a ocupar la parte central de un retablo, esta pintura es la primera de las dos versiones del mismo tema atribuidas a Da Vinci y a su entorno. Los cuatro personajes retratados fueron dibujados en el interior de una gruta en una muestra más del gusto del pintor renacentista por los paisajes rocosos. Resulta intrigante observar cómo el terreno que sirve como suelo parece cortarse a los pies de la Virgen y del Niño Jesús.

Actualmente forma parte de los fondos del Museo del Louvre.









La Virgen de las rocas

1491/2-1499 y 1506-1508

En esta versión, que contó con la colaboración de Ambrogio de Predis, se repite la misma disposición de las figuras que en la fechada entre 1483 y 1485. Si bien, esta vez el arcángel no señala con su dedo, Juan Bautista niño porta un crucifijo de grandes dimensiones y el paisaje rocoso ha sido pintado con mayor detallismo. Así, la extensión de agua que se distingue al fondo de la escena ha sido vinculada por los expertos con la pureza de la Virgen, dado que el agua simboliza en la iconografía su naturaleza inmaculada.

Actualmente forma parte de los fondos de la National Gallery de Londres.









Madonna Litta

1491-1495

Se trata de una adaptación de la tradicional imagen de la Virgen lactante, es decir, de la Virgen que amamanta a su hijo. Todavía quedan dudas sobre su autoría, dado que los entendidos en la materia sostienen que la participación de Leonardo en este lienzo se limitó a realizar un boceto que terminó transformándose en este cuadro, atribuido a Giovanni Antonio Boltraffio. Una de las razones que explican por qué Da Vinci no participó en la ejecución del lienzo tiene que ver con la evidencia de que carece de los típicos paisajes que acompañaron a la mayoría de sus estampas basadas en escenas bíblicas.

Actualmente forma parte de los fondos del Hermitage, en San Petersburgo.






Cristo como Salvator Mundi

1499

Continúa sin haber consenso sobre la autoría de este lienzo. Pese a que la National Gallery la ha autentificado recientemente como obra de Leonardo, no es posible hablar todavía con seguridad sobre esta apreciación. Se trata de un óleo que representa a Cristo con una mano levantada en señal de bendición mientras que en la otra sujeta una bola del mundo transparente. El aspecto fantasmagórico de la imagen se debe a su mal estado de conservación, del que se salvan las manos que, según esta pinacoteca británica, esconden las claves de la técnica que definió parte de las pinturas de Da Vinci.

Pertenece a una colección privada.








Cartón de Burlington House

1499-1500

En este lienzo inacabado, la Virgen María, su madre, Santa Ana, el Niño Jesús y Juan Bautista niño fueron dibujados frente a un paisaje rocoso que remite, sin duda, a la escena de La Virgen de las rocas. Según la National Gallery, Leonardo utilizó carboncillo y caliza blanca para dar un aspecto escultórico a las figuras. Mientras los pies de ambas mujeres y la mano izquierda de Santa Ana parecen estar aún sin terminar, los rostros de ambas presentan un perfecto modelado. Así como otros lienzos de este pintor gozaron de gran popularidad en su tiempo, este pasó inadvertido.

Actualmente forma parte de los fondos de la National Gallery de Londres.






La Virgen del huso

1499

En esta pintura, el Niño Jesús se gira en el regazo de la Virgen para contemplar el crucifijo que sostiene su madre. De nuevo la autoría de Leonardo en este lienzo ha sido puesta en entredicho, dado el análisis que ha sido llevado a cabo de la técnica utilizada. Para los entendidos, no cabe duda de que la composición del cuadro remite al planteamiento de Da Vinci, aunque no así su ejecución, que podrían haberla llevado a cabo los alumnos de su taller.

Actualmente pertenece a la colección del duque de Buccleuch y Queensberry.
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