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RELIGIÓN

Asturias abre su Año Santo ante cientos de fieles

domingo 13 de enero de 2008, 21:48h
El oficio fue concelebrado por el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, y por el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, junto al resto de obispos de la provincia eclesiástica Julián López (León), Vicente Giménez (Santander) y Camilo Lorenzo (Astorga).

También se situaron en el altar mayor de la basílica ovetense el arzobispo emérito de la diócesis, Gabino Díaz Merchán; el obispo auxiliar, Raúl Berzosa, y el prelado de Ciudad Rodrigo, el asturiano Atilano Rodríguez.

En su homilía, el nuncio apostólico abogó por aprovechar el año jubilar para que los cristianos "escuchen" al Señor y se "reconcilien con Dios y con el prójimo", lo que, según Monteiro, ofrece como resultado "el don de la paz interior".

Para el representante del papa Benedicto XVI, este periodo debe servir para fomentar "la reconciliación entre adversarios" así como con "el prójimo y con la humanidad entera", y "nada ni nadie puede sustituir la relación personal con Dios".

La ceremonia, a la que asistieron entre otras autoridades la presidenta de la Junta General del Principado, María Jesús Álvarez; el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, y el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, comenzó con una procesión desde la iglesia parroquial de San Tirso en la que participaron los obispos oficiantes que accedieron a la Catedral por su puerta principal.

Tras las intervenciones del nuncio y del arzobispo, un grupo de siete personas formado por dos seminaristas, dos religiosas y tres miembros de una familia accedieron a la Cámara Santa para coger la Cruz de los Ángeles para que fuera venerada en el altar mayor.

El nuncio apostólico tomó entonces la reliquia para bendecir a los asistentes a la ceremonia y posteriormente hacer lo mismo con los cuatro puntos cardinales, símbolo del mundo entero.

La ceremonia marcó el inicio de un año que, coincidiendo con los aniversarios de las cruces que se veneran en la Catedral -la de los Ángeles y la de la Victoria- fue declarado santo en Asturias por el Vaticano a petición del arzobispo, de forma que quienes peregrinen a la basílica ovetense o a Covadonga ganarán la indulgencia plenaria.
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