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Crítica de arte

[i]Aleksandr Deineka. Una vanguardia para el proletariado[/i]: el culto a lo soviético

miércoles 23 de noviembre de 2011, 16:48h
Por primera vez en España, se expone la obra de Aleksandr Deineka (1899-1969), figura clave del realismo socialista soviético. La Fundación Juan March ha sido la encargada de organizar una exposición en la que ha reunido 250 piezas, entre dibujos, bocetos, revistas, libros o fotografías, que dan cuenta del ambiente artístico imperante en la Rusia de la década de los años 20 y 30.
La exposición Aleksandr Deineka (1899-1969). Una vanguardia para el proletariado, organizada por la Fundación Juan March en Madrid, bien podría entenderse como una muestra sobre las metáforas de la utopía soviética a través de la figura de Deineka, artista clave del movimiento realista socialista de los años 20 y 30.

A través de 250 piezas, entre dibujos, lienzos, fotografías, litografías o carteles de la época, esta institución pretende trasladar al visitante a la atmósfera artística imperante en aquellos años de advenimiento de la URSS.

Trabajadoras textiles, 1927, de Aleksandr Deineka. Museo Estatal Ruso, San Petersburgo.


Más allá de entender la exposición como un indicador de la propaganda de la que se hacía uso en aquellos años para trasladar una imagen de grandeza por parte del gigante soviético, ha de visitarse teniendo presente que se trata de un conjunto de obras que dan sentido a un periodo definido por la utopía soviética de la total transformación revolucionaria de la realidad social y material por la dialéctica del capital y del trabajo.

Las obras de Deineka no son las únicas en dar cuenta de esta concepción, ya que también han sido expuestas piezas firmadas por Rodchenko, Tatlin, Lissitzky o Malevich. De todas ellas, adquieren pleno protagonismo los lienzos de Deineka, en los que da muestras del mensaje que el régimen soviético quería transmitir: culto al cuerpo, dedicación a la patria, arduo trabajo, desarrollo industrial o tranquila cotidianidad.

La tosquedad que salpica las pinturas de Deineka es constante. Está presente en sus retratos de Muchacha sentada en una silla y Retrato del artista K.A Vialov, en los que ambas figuras representadas comparten postura y actitud ante el pintor. También es posible apreciar esa robustez en los protagonistas de sus lienzos en La defensa de Petrogrado, en el que opta por el culto a la fortaleza militar en una escena dividida en dos planos, en los que es posible observar cómo soldados vuelven del campo de batalla heridos mientras que otros, listos para el combate, caminan erguidos en defensa de la patria. Sorprende de este óleo la presencia en primer plano de mujeres soldado.

Fútbol, 1924, de Aleksandr Deineka. Colección Vladimir Tsarenkov, Londres.


No es la única obra en la que las figuras femeninas adquieren protagonismo. De hecho, si algo sorprende de esta exposición, es la cantidad de pinturas en las que Deineka centró la atención en ellas. Un ejemplo es Construyendo nuevos talleres, en el que muestra a dos mujeres de físico prominente mientras trabajan como cualquier obrero masculino. Algo más delicadas parecen ser las que dibujó en Trabajadoras textiles, si bien mantienen ese halo tosco que tanto caracteriza su obra.

Las grandes manos y los grandes pies de las mujeres sorprenden lo mismo que lo hace el físico de los hombres en la serie de pinturas sobre deportistas. En Corredores es posible percatarse del intento del artista por dejar constancia de la fortaleza de los soviéticos resaltando su anatomía, así como en Fútbol.

Es de resaltar el gran formato de algunos de los óleos firmados por Deineka. Un detalle que invita de nuevo a pensar en que el mensaje debía representarse en un lienzo de grandes dimensiones con idea, quizá, de apabullar aún más.

El juego de la pelota, 1932, de Aleksandr Daineka. Galería Estatal Tretyakov, Moscú.


También resulta curioso contemplar El juego de la pelota, en el que tres mujeres desnudas copan la escena en una suerte de tres Gracias. Lo es por el hecho de que hasta percatarse de la presencia de este lienzo en la exposición, el visitante piensa en el pudor del autor por Es algo que se constata también en otros trabajos, en los que hacer resaltar que las soviéticas desempeñaron las mismas funciones que los hombres, tanto en el trabajo, como en el deporte o en la vida cotidiana.

Salpicadas entre las obras de este artista es posible contemplar recortes de periódicos, imágenes de Stalin y Lenin, carteles de la época u objetos tan dispares como lámparas, banderas o pitilleras. Una proyección de fragmentos de películas de cineastas de la talla de Einsenstein ameniza el recorrido por una época marcada por el final de las vanguardias.

Información sobre la exposición:

Aleksandr Deineka (1899-1969). Una vanguardia para el proletariado.

Fundación Juan March, en Madrid.

Hasta el 15 de enero.

Entrada gratuita.
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