Crónica cultural
[i]Sobre Todo Nada[/i], de Miguel Albero
miércoles 23 de noviembre de 2011, 20:52h
Miguel Albero destapa en su libro de poemas Sobre Todo Nada, premio de poesía Jaime Gil de Biedma, los sentimientos de un enfermo terminal. Además, gran éxito en el Matadero de Madrid con la obra Purgatorio, un encuentro entre Viggo Mortensen y Carmen Elías.
En el Teatro Matadero de Madrid, una habitación, un hombre, protagonizado por el americano Viggo Mortensen y una mujer, Carmen Elías. Es la historia de Purgatorio, la obra de teatro que estará sobre el escenario hasta el 18 de diciembre. Sus ataduras, el sentimiento de culpa y el de perdón son los temas que la obra desarrolla a través de la relación de estos dos personajes. La conversación entre los dos personajes se nutre de las experiencias mutuas e intimas. También, deriva muchas veces hacia temas de actualidad, como la política y Eta.
La obra, escrita por Ariel Dorfman y dirigida por Josep María Mestres, está teniendo un gran éxito de público. A punto de estrenar película en España - el viernes llega Un método peligroso, en la que el actor hace de Sigmund Freud-, Viggo Mortensen se ha subido por primera vez al escenario el España, y además, después de 20 años sin hacerlo. Con mayor experiencia, el teatro es siempre un reto para cualquier actor, por muchas “tablas” que tenga en el mundo del cine.
En la piel de un enfermo terminal es donde se mete el poeta y diplomático Miguel Albero al escribir su último libro, Sobre Todo nada (Visor), una recopilación de poemas que hace unas semanas ganaba el Premio Jaime Gil de Biedma. En la última página nos dice que se llama Roberto Bunín y que antes de morir dejó estos poemas sobre su enfermedad. Una bella técnica literaria por la que el autor verdadero se desliga de su texto y, dentro de lo posible, lo hace menos intimista. En todos ellos, el canto a la vida y la añoranza de un tiempo pasado está presente. La comparación de su vida, postrado en una habitación de hospital, con la de los demás, está presente en cada uno de ellos.
A pesar del tema, los poemas de Albero son más un canto a la vida que a la desesperanza de un enfermo. La musicalidad de cada uno de ellos es recurrente y tiene la belleza de la naturalidad. Tanto sus palabras como la lírica del poema, conducen a un saber aprovechar de los momentos y disfrutar hasta de los más simples:
En los veranos siempre,
En los inviernos nada,
Y aquí, en la dos tres tres,
La estancia no impone su presencia
Ni me conduce a añorarlo.
Sol, vida de otros,
Vida de afuera,
Pasado.