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La batalla de El Cairo

Víctor Morales Lezcano
viernes 25 de noviembre de 2011, 21:38h
A sólo unos pocos días del inicio del proceso electoral que llevará a Egipto de una dictadura presidencialista a una sociedad en fase de iniciar su transición hacia un gobierno legal, El Cairo -la Plaza de la Liberación- se ha mutado de nuevo en escenario de todos los enfrentamientos que afligen al país.

Como se recordará, a la caída de Hosni Mubarak en febrero del año en curso, se convino un gobierno provisional, controlado por el ejército en la personal del mariscal Tantawi.

Se trata, desde hace meses, de una salida de emergencia hasta que llegue la hora de iniciar el despegue hacia la transición política. Toda transición -tal cual se ha vuelto a repetir a lo largo de 2011- intenta encontrar su espacio natural de representación en Egipto, aunque corra el riesgo de ser deslegitimada por el control militar permanente durante la fase inicial en que se halla.

En rigor, hay en Egipto quien piensa en la necesidad de contrarrestar el triunfo previsible del partido “Libertad y Justicia”, producto de la liga “Hermanos Musulmanes”, hoy por hoy, la formación más cohesionada y de arrastre superior en todo Egipto. Al menos, es a lo que apuntan las fuentes consultadas por el autor de esta columna.

La cohesión pública del partido de la misericordia musulmana, no ha impedido, sin embargo, que se haya desgajado de su tronco un grupúsculo de islamistas flexibles (¿?) que capitanea un tal Islam Lotfy.

Por su parte, el magma liberal egipcio que integran figuras como Mohamed El-Baradei (tan experto en revisar controles de armas de destrucción masiva en Iraq), Amir Hamzawi y M. Baghat, no deja de verse doblemente desbordado, tanto por la eclosión de indignados belicosos que alientan la sospecha de que el CSFA aspira a posponer las etapas que conduzcan el país del Nilo a un sistema representativo incipientemente democrático, como por la marejada de “Hermanos Musulmanes”, a los que la demoscopia egipcia apunta como vencedores indiscutibles en los comicios que el lunes 28 de noviembre tendrán su momento de arranque.

Las manifestaciones y enfrentamientos callejeros en El Cairo han permitido que se establezca un símil con una Batalla en cuyo teatro de operaciones se entrecruzan tres o cuatro voluntades políticas convergentes en alguna medida, pero incompatibles bastante.

Un portavoz de la CSFA ha convenido en que “hay una mano invisible en la Plaza de la Liberación que provoca un cisma entre el ejército y el pueblo”. Ante esta trasnochada apelación a intervenciones mágicas que rompen el acariciado “statu quo”, “Libertad y Justicia” ha pretendido contener, por su parte, el desorden popular, haciendo ver a la opinión pública nacional que el partido de los islamistas está decidido a que no se interrumpa el proceso electoral, y luego constituyente, que abra en Egipto un horizonte social y económico alentador para el país real. Intentando, por ende, que no se interponga, en este proceso, el ejército, ni siquiera con la sugerencia de aplazamientos tácticos. Aplazamientos que no han hecho sino robustecer las suspicacias de sus contradictores natos.

No deja de ser cierto que el escenario del Egipto pre-electoral, ofrece un espectáculo que puede inquietar en la distancia, por no hablar de los ciudadanos de Israel y de otros vecinos territoriales; aunque puede invitar también a una reflexión más sobre los levantamientos en el norte de África. Por ejemplo, no habría que descartar el hecho de que el descontento, e incluso la furia popular, pueda pasar una factura elevada en Egipto, lo que a la postre no habría que lamentar. Conviene no olvidar que, con mucha razón, se ha dicho que, si los cambios a introducir en una sociedad en transición provocan “sudor, lágrimas y, a veces, sangre”, el cumplimiento de esta suerte de ventilación dramática de intereses sociales, políticos y económicos en juego, garantiza en muchos casos el descubrimiento de consensos duraderos entre las fuerzas políticas en presencia.

Por el contrario, no deja de haber quien opina -y ensalza- el procedimiento de cambio desde arriba que está a punto de culminar en el vecino reino de Marruecos con el itinerario reformista a la vista desde hace unos cuantos meses.

Habrá que seguir de cerca el desenlace de la Batalla de El Cairo, pero también el resultado de las elecciones en Marruecos y sus consecuencias internas.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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