Crónica cultural
Se inaugura la segunda exposición de la Sociedad Cervantina
jueves 01 de diciembre de 2011, 18:28h
Siete mujeres maestras, así se llama la nueva selección de artistas que organiza la Sociedad Cervantina, sede de cultura entre teatro y literatura, expuesta hasta el 1 de febrero.
Cinco pintoras, una escultora y dos fotógrafas han traído una selección de sus últimos trabajos para llenar de formas y colorido la Sociedad Cervantina, que con sus paredes pintadas de rojo empieza ya a ser emblemática.
Marta Maldonado, eterna investigadora, nos sorprende con la selección más grande. Tiene un díptico imponente de mujeres africanas en la playa. Se inspira de unos telajes que su hermano le trae de Ángola, nos cuenta, y con ellos también ha elaborado un biombo femenino que despliega un lado salvaje y sensual. Cuadros integrados en peanas de hierro forjado con piedra mármol.
Mercedes Gómez-Pablos ha colgado un solo cuadro, inmenso, en colores azules que representan los tejados de París, con los que ya está la pintora muy familiarizada, ya que pinta la mayor parte del año en esa ciudad. Son tejados bañados de pensamientos mediterráneos de donde es la pintora, pero sin añoranza ni tristeza, sino dotando a ese color gris parisino de una nota de alegría. Dora Piñón ha venido con su obra sobre vacas y Lourdes Castro con óleos de rayas contundentes. Esta vez, se ve en ellos el cielo a pesar de que sean abstractos y dejan que la imaginación sobrevuele su trazo profundo. Entre las artistas está también Irene Gracia, reconocida firma dentro del mundo de la literatura, es también pintora no solo por haber estudiado Bellas Artes y ser su primera pasión, sino porque en sus cuadros y dibujos sobre bailarines desnudos revela un trazo seguro y una visión artística de la realidad. A la escultora Claudia Stilianopoulos no le dan miedo las grandes dimensiones. Ha poblado el jardín de la Sociedad Cervantina de grandes símbolos y figuras de hierro y bronce. Los animales, de dimensiones más humanas, los ha colocado en el interior. Hormigas trepadoras, cobayas y conejos son los divertidos personajes que nos han ganas de acariciar.
Zita Echevarría y J.G. Roches representan, en esta exposición, la creación fotográfica. Roches se ha inspirado en el paisaje gallego, su bruma y su mar grisáceo, en donde nace una cierta melancolía. Sin embargo, Zita Echevarría es todo color. Vasos acompañando sobres románticos o las fotos de camisones colgados. Sombras en blanco en blanco y negro que bailan al compas del viento.