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Crónica religiosa

Millones que son razones

viernes 02 de diciembre de 2011, 23:16h
354 millones de euros son suficientes razones económicas para callar la boca a todos aquellos “indignados” que querían hacer creer a través de los medios que hábilmente manejan, que la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebró el pasado mes de agosto en Madrid, iba a ser un fracaso. Ahora se ha demostrado que nos es así, pues cuando se han cumplido, el pasado miércoles cien días del encuentro de Benedicto XVI con los jóvenes, la consultora PricewaterhouseCoopersha presentado un estudio de impacto económico que revela que los jóvenes y menos jóvenes dejaron a su paso 354,3 millones de euros para España.

Razones importantes que hacen sonreír a los organizadores y sobre todo el cardenal Rouco Varela que ha dicho que “la JMJ ha dejado huellas profundas en nuestro jóvenes que se notarán”. Eso esperamos y deseamos ya que la siembra está hecha y ahora, y en el futuro, tocará recoger los frutos. Esta labor será muy importante y los primeros responsables van a ser los párrocos, que tendrán que hacer planes pastorales para no dejar que los jóvenes “pasen” y que los templos se conviertan en refugio de ancianos.

Todos sabemos que la Iglesia española no pretendió organizar una Jornada Mundial de la Juventud para ganar dinero, sino para, como dijo Benedicto XVI,”que los jóvenes tuvieran un encuentro personal con Jesucristo”. Hecho que se logró y que no se puede medir desde una consultoría. Entonces escribí sobre los “silencios que molestan”, como fue para mí el momento cumbre de la vigilia del sábado 20 agosto en Cuatro Vientos, cuando fue colocado el Santísimo Sacramento en la artística custodia de la catedral de Toledo. Hasta ese instante dos millones de jóvenes gritaban y vitoreaban al Papa, pero el “clic” de la Fe en lo que allí se estaba exponiendo funcionó y dos millones de gargantas quedaron mudas durante quince minutos adorando el Cuerpo de Cristo. Fue una lección impartida por esos jóvenes a los que califican, dentro de la juventud de hoy día, como “irresponsable”. Fue un “silencio molesto” para esos que hacen que sus jóvenes vivan en esa irresponsabilidad, porque han cercenado los valores y una educación necesaria. Eran dos millones de almas en silencio que, como dijo Benedicto XVI, “están hambrientos de justicia, son limpios de corazón y amantes de la paz”.

Pero volvamos a los números y al estudio de la consultora, que apunta que los mayores beneficios los tuvo Madrid,en donde se gastaron 231,5 millones de euros, con 400.000 pernoctaciones más en la Comunidad madrileña frente a las mismas fechas de 2010. Se estima que se crearon casi 3.000 puestos de trabajo sólo en Madrid y unos 5.000 en el resto de España. «Nuestros principios básicos fueron la austeridad y la transparencia, y hemos demostrado que se puede organizar un gran evento sin que genere déficit», ha recordado Fernando Giménez Barriocanal que, además de ser Presidente de Cope y Vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española, era el director financiero de los Jornadas. Barriocanal ha dicho que “no se superaron los 50 millones de euros de gastos iniciales que permitieron dinamizar sectores como el hostelero. Prueba de ello es que los peregrinos llegados de 189 países –actualmente hay 194 en el mundo– se dejaron una media de entre 13,58 a 52,76 euros al día”. “Además, entraron 147 millones de euros en divisas para nuestro país que vinieron para quedarse”, ha añadido Barriocanal, que ha aclarado que todavía las cuentas no están cerradas. “Tenemos una reunión con Moncloa para cerrar algunas partidas de donaciones, así como hay pendientes algunas devoluciones a jóvenes de Siria o Afganistán, que por la situación del país no pudieron venir”.

No es de extrañar, pues, que la Iglesia española esté contenta, que todos lo estemos, y que no echen, echemos, en saco roto estas razones que no podemos olvidar.