www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Europa se desencanta con el ascenso del Islam moderado

Víctor Morales Lezcano
lunes 05 de diciembre de 2011, 21:27h
Una potencia demográfica, productiva y militar tiende a pretender que el entorno de sus aliados, contrincantes y adversarios reconozca los signos de su poderío y potestad. Más visibles son tales pretensiones cuando revisamos el recorrido histórico -o el despliegue actual- de un Imperio, o de un Bloque transnacional o incluso transcontinental en la arena donde se ventilan intereses y estrategias.

En el campo internacional de juego al que concurren todas las soberanías nacionales de ley, las famous but infamous percepciones cruzadas entre los actores de turno han estado llamadas, desde siempre, a pertrechar a sus actores de visiones adversas hacia los “Otros” -un país, un pueblo, una civilización-. O sea, otros concurrentes temerarios tales como la potencia “X”, el Imperio “Y” y la Civilización “Z”. Esta digresión viene a propósito de la cambiante percepción que tanto muchos medios de comunicación clásicos (prensa, radio y televisión) como los medios más jóvenes y más penetrantes -“twitter”, “facebook”, emanación tecnológica del hemisferio euro-americano- están proyectando sobre la “primavera” árabe, desde su eclosión inicial hasta alcanzar el mes de diciembre de 2011.

En España, hubo regocijo por parte de algunos medios y autores concretos, cuando triunfaron los levantamientos populares en Túnez y Egipto. Más, si cabe, lo hubo también entre sus homólogos franceses; y con su moderación habitual, no dejó de acoger con una bienvenida a la “primavera” de marras la prensa anglosajona; más escéptico ha sido en su tono el semanario británico “The Economist”, y más proclive al análisis alentador, el estadounidense “The New York Times”.

Haciendo virtud de necesidad, un contingente de publicaciones occidentales saludaron con salvas y vítores la caída de los dictadores en Túnez, Egipto y Libia, cuando era un secreto a voces que el apoyo diplomático y financiero del tándem euro-americano a los, hoy nefandos, regímenes norteafricanos formaba parte del mapa occidental del gran Oriente Medio concebido y acotado por los estrategas anglosajones como si de palabra de evangelio se tratara.

Con sentido de la oportunidad manifiesto, las salvas y vítores por los cambios de régimen operados en el norte de África tuvieron resonancia en Europa -más en unos países que en otros-, y en Estados Unidos, naturalmente. Ahora bien, desde el 20 de octubre hasta los primeros días de diciembre de 2011, se han celebrado tres elecciones en la región norteafricana (dos “y media”, en rigor, por la complicada urdimbre del proceso electoral egipcio). En Túnez, “Ennahda”, partido de esencias islámicas moderadas, fue la opción más votada en los comicios con 90 escaños adjudicados, sin que obtuviera, empero, la mayoría absoluta.

En Marruecos, poco más de un mes después que en Túnez, el “Partido de la Justicia y del Desarrollo” (PJD) -también brote de raigambre islamo-moderada- ha pasado de 45 escaños a 80 en la sede del Parlamento de Marruecos (que ha fijado, a propósito, su total de escaños en 359). Abdellah Benkiran, jefe de estas filas políticas, ya ha sido convocado por Mohamed VI para que proceda a formar el próximo gobierno del Reino. (Cuestión entre paréntesis, aunque nada secundaria: ¿serán los socios predilectos del PJD, el “Partido del Istiqlal” (con 45 escaños), la “Asociación de Independientes” (con una alforja nada desdeñable de 38 escaños), o la menguada “Unión Socialista” con 29?). El PJD necesita obtener una mayoría que, si no holgada, le resulte mínimamente cómoda y promisoria, al líder Benkiran. En cualquier caso, valga subrayar que también ha descollado en Marruecos la línea del Islam moderado que desde hace diez años viene triunfando en la Turquía de Erdogan. ¡Qué coincidencias!

Desde el 27 de noviembre -oficialmente, en todo Egipto- se han abierto los colegios electorales con vistas a celebrar la primera ceremonia de la democracia en el país del Nilo. No obstante estar harto incompleto todavía el cómputo final, los recuentos efectuados hasta el momento apuntan no sólo a una ventaja del “Partido Libertad y Justicia” (otro retoño político de los “Hermanos Musulmanes” más desenfadados), sino también al despegue de una formación salafí (ortodoxa y rigorista) que lleva por encabezamiento un sustantivo elocuente: “La Luz” (“Al Nur”).

O sea, que los Bloques y Ligas de inspiración liberal -“Etakatul” en Túnez; “Wafd”, en Egipto- han quedado fragmentados, y parecen llamados a encajar el papel de la oposición parlamentaria durante el recorrido que hagan las sociedades norteafricanas por la senda de la Transición que están empezando a reconocer.

La Libia descoyuntada que está emergiendo del estado de posguerra inmediato, deja también ver su “plumero” islamófilo por detrás de una junta militar que capitanea Mustafá Abdel Yalil.

Ante este panorama político que se dibuja en el norte de África entre Tánger y El Cairo -la otra ribera del Mediterráneo-, el tándem euro-americano está atravesando un itinerario que le lleva de la mano, a su vez -del “factor sorpresa”- a una instalación en estado de alerta regional. La causa de tal sobresalto emocional salta a la vista. Los bloques liberales en esta parte del mundo árabe quedan relegados a un segundo o tercer plano en el reparto de poder que están obteniendo los concursantes norteafricanos según el dictado de las urnas. O sea, que la percepción que nuestro hemisferio elaboró el día después de la “Primavera”, no está coincidiendo con el veredicto político que arrojan las urnas en el Magreb y Egipto. Nuestra civilización ha vuelto a resbalar: “ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio”.

Por ahora, sólo cabe esperar a que el proceso de las Transiciones siga su curso sin alteraciones considerables. Y “que gane el mejor”, por apostillar deportivamente el balbuceo islamo-árabe de nuestros vecinos meridionales al que estamos asistiendo.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios