Entre adoquines
“Una bella giornata” para Roberto Saviano
viernes 09 de diciembre de 2011, 10:08h
El periodista y escritor napolitano Roberto Saviano quiso que su libro ayudara a terminar, de una vez por todas, con cualquier atisbo de esa “simpatía” glamurosa de la que aún muchos se contagian a la hora de leer noticias acerca de la Mafia o de la Camorra. Las denuncias con nombres y apellidos de miembros de los clanes, más en concreto de el de los “Casalesi”, así como de sus infiltrados en empresas o instituciones, levantaron ampollas y no tardó en dictarse contra él una inapelable sentencia de muerte. Sentencia que, en realidad, un gran conocedor del tema como él seguro que ya esperaba recibir como siniestro premio a su coraje. Desde que en 2008 se descubriera un plan, igual de concreto que los hechos que él incluía en Gomorra, para asesinarle junto a su escolta, Saviano vive fuera de su país y el éxito que se granjeó en todo el mundo gracias a su libro ha tenido que disfrutarlo lejos de la ciudad en la que nació. Para acabar de “cabrear” a los que habían puesto precio a su cabeza, la película homónima basada en su obra ganó diversos premios y paseó por todos los rincones del mundo la visión real del crimen organizado que opera en el sur de su país y que absolutamente nada tiene que ver con la imagen hollywoodiense que lleva décadas adornando a lo que es simplemente una forma de extorsión y criminalidad tan cruenta y odiosa como las que tejen sus hilos en cualquier país.
Por eso, el tweet más esperado después de conocerse la noticia de la detención de Michele Zagaria, actual jefe de la Camorra, al frente del clan de los “Casalesi”, era el del autor del citado libro. Roberto Saviano enseguida escribía. “É una bella giornata”, aseguraba, para felicitar a continuación al operativo de policía que le había puesto las esposas, asegurando que a Zagaria lo habían pillado bajo tierra igual que a una rata. Lo cierto es que el también conocido como “Rey del cemento” llevaba años escondido, desde 1995, cuando fue juzgado y condenado en rebeldía a cadena perpetua por asociación mafiosa, homicidio, posesión ilegal de armas y extorsión. Más de quince años sin dar señales de vida, a pesar de que Saviano ya había dicho en 2006 que Zagaria estaba en su casa o, en todo caso, muy cerca de ella. Allí lo han detenido esta mañana y es lógico que, visto desde fuera, a todos nos extrañe que el hombre más buscado de Italia junto al jefe de la Mafia siciliana, Matteo Messina, estuviera todos estos años en su propia casa, aunque fuera en un bunker a cinco metros de profundidad, y no huido en algún acogedor paraíso de delincuentes. Esta era una de las primeras preguntas que se le realizaban a Saviano, quien para explicarlo volvía a insistir en la oscura “especialidad” en la que se mueve la Camorra y que a algunos les puede seguir pareciendo digna de protagonizar novelas o filmes del perfil de El Padrino.
En primer lugar, un rey no deja nunca su reino. Y un jefe camorrista no se aleja de su territorio si no quiere perderlo. Destaca, por otra parte, las “cualidades” de un boss a quien siempre se le atribuido una enorme capacidad para controlar todo el proceso criminal y la organización interna del clan desde el más pequeño de los detalles. Además, su carácter solitario y su carencia absoluta de puntos débiles, de hecho rechazó de pleno cualquier posibilidad de tener una familia después de ver cómo esta fue precisamente el punto débil de su predecesor, Sandokán, que se empeñó en seguir viviendo con ella y que le costó su detención en 2010. En segundo lugar, Saviano advierte de que la Camorra sigue contando con toda una red de infiltrados en cualquier tejido social, incluido por supuesto, el institucional, a través de quienes se mantiene bastante bien informada de las investigaciones que le conciernen.
Resulta asimismo sumamente interesante que Saviano nos tenga que abrir los ojos para que cuando escuchemos hablar de túneles escavados bajo tierra o de bunkers escondidos debajo de metros de cemento y hormigón, nuestra imaginación no nos lleve a pensar en algo de tipo rudimentario, casi rural. Se trata, afirma y está más que demostrado que sabe de lo que habla, de todo un complejo y sofisticado sistema construido para facilitar la huída en caso de una inesperada irrupción en el domicilio cuando los avisos han fallado. De hecho, todo apunta a que la operación de ayer contó con la inesperada colaboración de la fortuna, ya que un fallo mecánico en el sistema de apertura de una de las puertas imposibilitó que Zagaria continuase con su plan de fuga.
“Habéis ganado vosotros. Ha ganado el Estado”, fue lo primero que dijo irónico el último de los jefes camorristas detenido y seguramente lo más emocionante debió de ser asistir a la explosión de júbilo que estalló entre el medio centenar de policías que vigilaban apostados a la entrada del bunker en el momento en el que vieron salir al delincuente detenido. Abrazos, felicitaciones y hasta saltos de alegría. Una alegría que, sin embargo, y es esto lo aún nos sigue costando tanto entender de la mafia italiana en general, algunos de los habitantes de Casapesenna, en la provincia de Caserta, no han experimentado. Saviano también trata de explicarlo: Para algunos se ha detenido a un “hombre de orden”, un constructor que usaba cualquier instrumento ilegal para aumentar el negocio y no el típico camorrista que usa el instrumento criminal para convertirse en constructor, que impedía los altercados e, incluso, que las drogas circulasen por allí. “Ahora, algunos temen que quien venga después sea un hombre violento”, afirma el escritor. La Camorra, arraigada a su tierra igual que la mozzarella de búfala o el limoncello.