COMENZÓ LA SEGUNDA JORNADA DEL DEBATE
Zapatero llega en minoría a la votación de investidura
martes 08 de abril de 2008, 23:14h
Rodríguez Zapatero vino con acuerdos bajo el brazo, consensos, pactos, la publicación de las balanzas fiscales de las Comunidades Autónomas, propósito de enmienda e intención de corregir errores. Y el resto de los líderes políticos -excepto el PNV, que avanzó su apoyo siempre y cuando el PSOE esté dispuesto a negociar en las últimas horas con ellos- así lo entendió en buena medida, no sin ciertas reservas y muchos requerimientos, como fue el caso del Partido Popular, quien adelantando de antemano su voto en contra, reconoció el deseo de alcanzar acuerdos, “con objetivos, propósitos y no banalidades”, pero con "condiciones serias".
Mariano Rajoy fue el más crítico y escéptico de todos los portavoces. De ahí la "desconfianza por las credenciales de Zapatero". Desde la tribuna, hizo un pormenorizado análisis de la gestión económica del socialista, de las iniciativas en política exterior, del pacto antiterrorista, "del que se nos excluyó"-, así como de la inmigración, donde el líder de la oposición se zafó remarcando "el fracaso de las medidas adoptadas".
Con igual tono, abordó el peliagudo asunto del agua, al que también hicieron alusión los nacionalistas catalanes. Pero las acusaciones apenas mermaron el ánimo del candidato socialista, quien arremetió en la contrarréplica argumentando el "análisis que el PP debía haber realizado tras el resultado en las urnas".
Pese a todo, Zapatero expresó su voluntad de enmendar, de corregirse, abriendo la puerta al diálogo, lo que también ofreció a Convergencia i Unió, a quien intentó llevarse a su terreno prometiéndole la publicación de las balanzas fiscales, una demanda histórica de los nacionalistas.
No resultó tan cómoda la intervención de Joan Ridao, de ERC. El republicano no dijo ni si ni no sino todo lo contrario. Un saludo entre Zapatero y el dirigente catalán, tras la conclusión del encuentro dialéctico, despertaba los recelos en la Cámara sobre la intención de un voto, a priori contrario a la confianza de Zapatero.
Llamazares, casi solitario -IU cuenta con dos diputados- ácido en sus palabras, consiguió sin embargo arrancar de Rodríguez Zapatero el compromiso de una futura reforma electoral, reivindicación acentuada por el líder de izquierdas durante las últimas semanas. Así, y cuando la jornada rozaba las once de la noche, Erkoreka, portavoz del PNV, quien hizo que Bono se levantara de su asiento apenas unos minutos, sugirió a Zapatero tras una retahíla de "metáforas mercantilistas", la disposición de navegar junto al PSOE si éste lo requería. "Usted prefiere no repetir compañeros. Quiere jugar en solitario y aunque lleva la mano en las cartas, puede necesitar a sus compañeros. Si es así, cuente con nosotros, llámenos. Si usted me llama, yo iré". La incógnita se despejará este miércoles. La mano tendida de Zapatero puede traer sorpresas.
No obstante, Erkoreka y López-Garrido ya han estado hablando según ha podido comprobar EL IMPARCIAL.
En cualquier caso, al final de la primera jornada, al borde de las doce de la noche, Zapatero no alcanzaba la mayoría suficiente para la primera votación. Este miércoles se sabrá si sale elegido en primera ronda.