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y digo yo

Todos sabemos dónde huele de verdad a podrido

sábado 17 de diciembre de 2011, 11:26h
En la Red uno se encuentra de todo. Hace unos días me llamó la atención la noticia de una señora que explicaba en un libro, tras años de experiencia con enfermos terminales, los cinco motivos más comunes de arrepentimiento en personas que están a punto de morir. El tema no es menor porque todos moriremos algún día y muchos no lo harán satisfechos con cómo llevaron su vida. Entre los motivos para arrepentirse, el haber trabajado muy duro, no haber expresado los sentimientos, haber perdido el contacto con los amigos o no haber sido más feliz. Pero el más habitual, no haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a uno mismo y no la que otros esperaban.

Algo parecido es lo que le ha debido suceder al congresista de ERC Alfred Bosch en la reunión que mantuvo con el Rey Juan Carlos. El político no se quería morir sin darse el gustazo de decirle que es republicano y que, por lo tanto, no le gusta la Monarquía. También le dijo al monarca –eso sí, con muy buen rollo– que no le gusta España y que se quieren independizar. La escena recordaba a ese novio torpe que, dubitativo, no encuentra las palabras adecuadas para dejar a la novia: “Queremos dejarlo, pero podemos seguir siendo amigos”.

Así visto, se le podría haber contestado: “Bueno, si podemos seguir siendo amigos entonces sí. Si es con este buen rollo, lo que quieras. Si yo entiendo que me quieres, pero sólo como amigo. No te preocupes, Alfred, yo hablo con Mariano y lo solucionamos todo. ¿No queréis nada más? Aprovéchate que hoy estoy de buenas…”.

El principal problema con el que se va a encontrar el republicano de izquierdas catalán es que no va a lograr la independencia de Cataluña, pero tampoco harás amigos si dices “Algo huele a podrido en el Reino de España y queremos salir de este Reino”. Por mucho que te las quieras dar de culto porque sea una cita de Hamlet, intentar parecer ingenioso recordando a Shakespeare para insultar a un país al que perteneces es el mejor ejemplo del pobre discurso y la pueril argumentación de un debate anacrónico.

Igual de iluso puede resultar pedirle al Rey que sea “pieza clave” para resolver el “conflicto político vasco” y negarse por enésima vez a condenar la violencia de Eta. Puede parecer lógico, sin embargo, si tu hijo ha sido condenado por colaboración con la banda armada. E Igual de tonto pretender hacernos creer a toda España que el Rey quiere que una formación política amiga del terrorismo de Eta tenga grupo parlamentario propio.

La cara seria, grave y circunspecta del monarca lo decía todo, pero la del portavoz Errekondo en la rueda de prensa no decía nada, y menos de cuántos miembros de su formación han condenado la violencia de Eta. Don Juan Carlos se ha reunido con los filoterroristas por el mismo imperativo legal que otros juran su cargo de diputado. La duda es si Amaiur reconoce ya las instituciones españolas, a sus dirigentes, a sus jueces o al propio Rey con el que se reúne.

Y digo yo: ¿Es consciente el representante de ERC que lo único que consiguió con sus cinco minutos de gloria es presumir un rato con sus amigotes? ¿De verdad se creen en Amaiur que el Rey quiere grupo parlamentario para los amigos de los que le han puesto en el punto de mira de una escopeta? ¿Alguien tiene alguna duda de dónde huele de verdad a podrido? ¿A que no es ni en España ni en Dinamarca?

Y como la cosa va de citas, me quedo con aquella que dice: “Si el que dice ser tu mejor amigo te clava un cuchillo por la espalda, desconfía de su amistad”.
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