La doble moral del PP (y II): Interpretación del reglamento del Congreso
martes 20 de diciembre de 2011, 21:28h
A la hora de conocer la realidad, siempre es clave centrarse más en los hechos que en las palabras. Ya lo vimos hace algunas semanas con la declaración institucional a favor de la celebración del referéndum de independencia del pueblo del Sahara occidental, donde el PP voto a la vez a favor -como en los Ayuntamientos de Murcia, Ávila o Alcorcón- y en contra -como en el Ayuntamiento de Madrid-. Nuevamente hemos asistido a otro lamentable hecho de doble moral o distinto rasero de medir según las circunstancias o conveniencias, con la consecución concretamente del grupo parlamentario de UPyD en el Congreso de los Diputados.
Resulta que lo que la Presidencia del Congreso, quien tiene la competencia de interpretar su Reglamento, siempre consideró aceptable -tanto cuando la presidía el PP como cuando hacía lo propio el PSOE-, interpretar de forma generosa y no excesivamente rígida los requisitos que exige el artículo 23 del Reglamento del Congreso, esto es, 5 diputados y: a) el 15 % del voto de las circunscripciones donde te presentas o, b) el 5 % del voto a nivel nacional; hay precedentes o antecedentes de los tres supuestos en años atrás con, Coalición Canaria que recibió diputados del PSOE cuando los necesitó, o ERC cuando necesito porcentaje a nivel de las circunscripciones donde se presentaba, o de IU cuando lo necesitó a nivel nacional. La Mesa del Congreso siempre ha sido generosa en la interpretación, la norma jurídica le reconoce esa capacidad de poder interpretar, siempre que haya una argumentación creíble -y no arbitraria-, pues estamos ante un acto legal y conforme a Derecho. De forma y manera que al final, la clave es la decisión o voluntad política que se quiera adoptar.
¿Cuál es la gravedad de la actuación de la presidencia del PP en este caso del grupo parlamentario para UPyD? Básicamente que la Mesa ha mostrado con sus hechos la voluntad política de tratar de igual forma a Amaiur que a UPyD. Para el PP, y esto es lo grave, la legitimidad democrática de Amaiur y de UPyD es la misma y con sus hechos lo ha demostrado. Han tenido la oportunidad de que el millón ciento cuarenta y tres mil ciudadanos (1.143.000) que han votado a UPyD tuvieran grupo parlamentario y corregir así, con una justa interpretación del Reglamento del Congreso, lo profundamente injusto que es el sistema electoral, donde UPyD es el partido más penalizado de toda España. Pero no lo ha hecho, su voluntad política ha sido clara y manifiesta, podían, pero no han querido, lo que siempre se había interpretado a favor, ahora había que hacerlo en contra. Triple penalización para UPyD, del sistema electoral que el PP se niega a reformar, del Reglamento del Congreso, que el PP también se niega a reformar y, en este caso concreto, a interpretar el mismo de forma cicatera con UPyD en un ejercicio manifiesto de pobreza de las más mínimas normas de dignidad democrática. Al PP le da absolutamente igual la representatividad de 1.143.000 españoles. Han tratado de utilizar a la cuarta fuerza política de España igual que a una de las últimas, Amaiur, con sólo 330.000 votos, la más beneficiada por cierto por el sistema electoral y de una dudosa, lo peor sin duda, por no decir total, legitimidad democrática.
Lamentablemente, con estos antecedentes, mucho me temo que nos vamos a encontrar a la peor cara del PP, mala noticia para todos los españoles. Deseo realmente equivocarme, por el bien de todos, y que esto haya sido un hecho aislado de enorme torpeza e indignidad democrática.
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Catedrático de Derecho de la URJC
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